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El Manual de Maquiavelo

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Francisco Ledesma / Todos los caminos llevan al Edomex

En nueve meses de gobierno, Andrés Manuel López Obrador ha visitado en ocho ocasiones al Estado de México. En los últimos noventa días, Alejandro Moreno Cárdenas ha recorrido ya cinco veces el territorio estatal. En los últimos cuarenta y cinco días, aquí mismo se han presentado los dirigentes nacionales del Morena y del PAN, Yedickol Polevnsky y Marko Cortés. Es, después de la Ciudad de México, un núcleo político en que todos pretenden erigir su base social.

Faltan menos de dos años para las elecciones intermedias, y cuatro más para los comicios de gobernador, pero el Estado de México se ha convertido en el semillero electoral donde todos buscan construir su proyecto de renovación.

Por ahora, Morena puede presumir frente a otras entidades, que gobierna 56 municipios, unos como Ecatepec, Naucalpan, Toluca con mayor padrón electoral que Campeche, Colima o Baja California Sur. Desde su fundación en 2015, Delfina Gómez fue la diputada federal más votada de todos los morenistas que llegaron a San Lázaro: Texcoco se convirtió en un paradigma de su triunfo.

Entre las exequias del PRI, no cabe duda que el mandatario más influyente es el mexiquense Alfredo Del Mazo, quien gobierna 17 millones de habitantes. Muy por encima de sus homólogos; más aún cuando el PRI ha perdido sus otrora bastiones Jalisco, Nuevo León, Puebla y Veracruz. El priísmo se ha quedado con los resabios de un electorado que duda en refrendarle sus votos.

El panismo tiene sus fortalezas en el bajío: Guanajuato y Querétaro son los mayores basamentos clientelares de la derecha desde hace 25 años. Sin embargo, en el Estado de México se ubica el líder de sus alcaldes: Enrique Vargas del Villar, que además tiene vínculos con las élites empresariales del país. Por si fuera poco, en tierras mexiquenses habita la presidenta de San Lázaro, de militancia panista y ligada a la parte más conservadora del partido: Laura Rojas.

En lo poco que resta del PRD, una de las principales corrientes tiene su origen en el populoso Nezahualcóyotl. Ahí, en el segundo municipio más poblado del estado, Héctor Bautista defiende su coto de poder, pese al abandono de sus más cercanos e influyentes colaboradores como Juan Zepeda y Juan Hugo de la Rosa. Pese a todo, ADN incide en la vida interna del perredismo nacional.

En esencia, el Estado de México es un núcleo de poder político, económico y social, que no se reduce a su peso electoral ni a su pujanza financiera o presupuestal, sino por la incidencia que siempre ha marcado su clase gobernante: la del partido oficial y de la oposición.

Aquí se forjó el Grupo Atlacomulco, bajo el liderazgo del hankismo, que dio paso a otros políticos como Chuayffet, Del Mazo, Montiel y Peña Nieto; pero también, aquí se fundó una oposición genuina desde Víctor Guerrero y Astolfo Vicencio Tovar hasta transitar con Alejandro Encinas y Luis Felipe Bravo Mena.

La ubicación estratégica del territorio mexiquense ha implicado su influencia en otras esferas de la vida pública, como la empresarial: otra vez los Hank, junto a los Peralta, los Alcántara y los Peñaloza; y la eclesiástica: otra vez los Del Mazo hasta llegar a los Aguiar Retes. Su grado de influencia es innegable.

En el año que transcurre, López Obrador ha hecho del gobernador Del Mazo uno de sus principales aliados desde la oposición, y del Estado de México su principal territorio para lanzar sus programas sociales y recibir el arropo de sus clientelas.

Mientras que desde su partido, Alejandro Moreno pactó con Alfredo el respaldo a su candidatura para la dirigencia nacional del PRI, y ahora en componendas mutuas buscan las respuestas y las salidas a un priísmo en reconstrucción.

Aquí, en los meses por venir, se definirá el futuro partidista de Morena y del PRI, en una definición anticipada de los grupos de poder que tienen amplia dominancia en el poder político nacional.

Las visitas de Andrés Manuel no cesarán, porque aquí se entregan uno de cada diez programas sociales, y porque además, en esta entidad pretende sepultar el proyecto de Texcoco mientras edifica el aeropuerto en Santa Lucía.

Alito tendrá al Estado de México como su principal reducto electoral y financiero, porque el Grupo Atlacomulco permanece con el control político de los residuos electorales del priísmo.

Por esas múltiples y profundas razones, todos los caminos llevan al Estado de México.

La tenebra

Entre tanto aplauso de los priístas en Toluca, ya nadie se acordó de Fernando Zamora. Fue el gran ausente, entre Barrera, Martha Hilda, Curi, Braulio, Legorreta y hasta el perdedor de Pepe Ozuna. ¿Dónde quedó el profesor normalista víctima del complot de la banda de los baches?

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