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Toluca, Edomex; 26 de marzo de 2020.- El gobernador Alfredo Del Mazo ha tomado decisiones duras y otras paliativas, con relación a la emergencia sanitaria por COVID-19, que más allá de su efecto que podrá ser medible en los próximos meses, ha demostrado sus capacidades para comunicar y articular una relación distinta con los medios y con la población. Eso puede impactar positivamente en su aprobación social. Resulta incomprensible la estrategia mediática de la burbuja y los “corralitos”, que ha seguido durante poco más de dos años y medio de su mandato.

La estrategia del eruvielato -y los asesores mediáticos que siguen vigentes en el delmacismo- hicieron del silencio y el mensaje unidireccional una regla. Hoy, tener un gobierno federal de distinta filiación política, el flujo de información de las redes sociales y la baja aprobación de la clase gobernante, exige de líneas de acción distintas, para que el gobernador imponga su agenda y genere una percepción favorable respecto de su persona, su gobierno y sus decisiones.

Uno de los sectores más afectados con la emergencia sanitaria por el coronavius resulta ser el transporte público concesionado. En algunas regiones del Valle de México, es notorio cómo han disminuido los usuarios y se puede observar el recorrido de las unidades vacías. En el Valle de Toluca, las principales afectaciones están vinculados con todos los jóvenes que usan el servicio de pasajeros para ir a la escuela, y ahora permanecen en sus hogares.

Aunque el tránsito de vehículos particulares se ha reducido en determinados horarios o regiones, alguien en la Secretaría de Movilidad no está haciendo su chamba para incidir en que, por ahora, circulen menos unidades, y eso también incida en reducir los riesgos de contagio, y de paso favorezca las condiciones atmosféricas del Valle de México, aunque sea sólo por unas semanas.

A propósito de la reducción en el costo de los combustibles, sería deseable que los empresarios del transporte público también redujeran momentáneamente sus tarifas, hasta que sea superada la contingencia de salud. Pero no, ahora están más enfocados en denunciar irregularidades de taxis, o en criminalizar a los estudiantes normalistas. Literalmente, los concesionarios del transporte en el estado ven la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio.

La cuarentena exige el aislamiento de la población en general para evitar un brote de contagio mayúsculo, que a su vez conlleve a un colapso del sistema de salud. Sin embargo, en el caso de la alta burocracia mexiquense se lo han tomado como vacaciones. Y es que, más allá del gobernador Del Mazo y del secretario de salud, el resto del gabinete permanece omiso, silencioso y sin ayudarle a su jefe político en la dura crisis sanitaria que enfrenta, y que puede convertirse en una crisis económica y política en lo que resta del año.

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