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Toluca, Edomex; 11 de junio de 2019.- En menos de dos semanas, Alfredo Del Mazo y Alejandro Moreno Cárdenas dejaron ver su cercanía política. Apenas el sábado anterior se retiraron juntos del evento en Tijuana. Ayer, ambos mandatarios llegaron acompañados al Consejo Político Nacional del PRI. Tal parece que entre ellos, ya existe un acuerdo político para caminar en unidad rumbo a la renovación de la dirigencia nacional priísta. “Alito” ha asumido que requerirá del PRI mexiquense, por su población y su financiamiento; Alfredo ha logrado posicionar su ascendencia política sobre el resto de los mandatarios tricolores. Una relación redituable recíprocamente.

La actitud política, las relaciones partidistas y las decisiones personales del gobernador no han caído positivamente entre las élites priístas, particularmente entre quienes detentaban el poder público hasta el pasado mes de noviembre. En los próximos días, antes de que arranque el proceso interno por la dirigencia nacional priísta, Del Mazo podría recibir la línea política hacia donde decantar sus preferencias, sus afectos y la cargada partidista de la estructura priísta más robusta del país. La decisión a favor de “Alito” podría cambiar de último momento en las altas esferas del poder.

Entre los exgobernadores, abundan las opiniones favorables que se decantan por José Narro Robles. Algunos compartieron incluso responsabilidades políticas. Con reservas, y en privado, hay resistencias a la aspiración de “Alito”, quien en algún momento fue arropado por Roberto Madrazo, el enemigo número uno de grandes sectores de la clase política mexiquense. En el resto, las candidaturas de Ivonne Ortega, José Ramón Martel y Ulises Ruiz, sólo forman parte de un proceso de legitimación en la elección interna. Ivonne y Martel aún podrían declinar previamente.

Hasta ahora, la clase política mexiquense mantiene la disciplina. Pocos se han declarado abiertamente a favor de los aspirantes priístas. Quizá el más identificado es Ernesto Monroy, quien trabajó el sexenio pasado en la Secretaría de Salud, y por razones coyunturales coincidió con José Narro. Él jugará con el exrector. Con “Alito” todavía es un secreto, quien podría plegarse a su causa en el Estado de México. El priísmo estatal espera la cargada oficial para alinearse al favorito.

Un rotundo fracaso han resultado los consejos políticos organizados por el PRI en los 125 municipios mexiquenses. En el escritorio del secretario de Organización, Andrés Aguirre, se ha revelado que en cerca de 50 municipios no se ha alcanzado siquiera el quórum legal para el desarrollo de las reuniones partidistas. El ausentismo de la militancia priísta revela falta de interés, cambio de partido político, apatía social y un hartazgo que ha calado hasta las bases. El tricolor se encuentra fracturado por pugnas internas, y un profundo desánimo entre los sobrevivientes de la pasada elección.

Hasta ahora se desconoce si el secretario de Organización ha comunicado a Alejandra del Moral de los problemas en la convocatoria a la militancia. Mucho menos si en algún momento Del Moral encenderá las luces de alarma con el gobernador Del Mazo. Temen que tales condiciones sean causa para adelantar su remoción.

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