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Ecléctica / El talante de Higinio Martínez

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Por Israel Dávila

Para nadie en el mundo de la política mexiquense es un secreto que el senador Higinio Martínez Miranda está convertido hoy en un factor de poder en el Estado de México. Tal vez su poderío político se pudiera comparar con el del gobernador Alfredo Del Mazo Maza, pues el texcocano controla a casi 50 alcaldes mexiquenses y por lo menos la mitad de diputados morenistas que integran el Congreso local.

El tlatoani de Texcoco está empeñado en desaparecer o reducir a su mínima expresión al Grupo Atlacomulco, formado por una clase político-empresarial vinculada al PRI que durante décadas ha detentado el poder en el Edomex.

Higinio quiere dar paso a una nueva casta política dominante, cuyo epicentro se ubique en el Valle de México, y en especial Texcoco, uno de los pueblos con mayor historia en la entidad.

Su proyecto está enfocado en alcanzar la postulación a la gubernatura del Estado de México en el 2023 y con ello alcanzar la tan ansiada alternancia en el Poder Ejecutivo estatal.

 

El senador de Morena ya contendió por la gubernatura mexiquense hace 21 años, donde quedó en tercer lugar.  La ola triunfadora de Cuauhtémoc Cárdenas en la jefatura del Distrito Federal en 1997, no alcanzó a permear en el estado, y el priísta Arturo Montiel terminó por imponerse en aquella elección, en la que el PAN se ubicó en segundo lugar.

A pesar de su derrota en las urnas, Higinio Martínez se convirtió en el principal interlocutor  de izquierda partidista con el gobierno mexiquense. Unas veces como senador, otras como diputado local y otras como alcalde de Texcoco. Esa interlocución le permitió impulsar a cercanos como consejeros electorales, comisionados de transparencia o magistrados del Tribunal Electoral cuando estas posiciones se repartían por cuotas partidistas.

En 2005, Andrés Manuel López Obrador le impidió volver a ser candidato a la gubernatura e impuso a Yeidckol Polevnsky, quien también pretende apuntarse como aspirante a la candidatura de Morena a la gubernatura del estado en 2023.

En 2011, ya no se confrontó a Andrés Manuel y mejor aceptó la postulación de Alejandro Encinas como candidato a gobernador.

Para 2017, Higinio convenció a López Obrador de impulsar a la maestra Delfina Gómez –sin experiencia política— salvo su paso como alcaldesa de Texcoco, para la candidatura al gobierno mexiquense, y la fórmula de mandar a una profesora identificada con el elector común y corriente, estuvo cerca de dar una sorpresa al priísta Alfredo Del Mazo.

Ese acierto le valió a Higinio Martínez tener la posibilidad de proponer candidatos de Morena a alcaldes y diputados federales y locales para la elección 2018. Reclutó a varios experredistas y expanistas y revivió a muchos de sus colaboradores incondicionales, quienes gracias al arrastre de López Obrador se impusieron en las urnas.

Ahora con el apoyo de diputados y alcaldes, Higinio construye su proyecto hacia 2023. Por ahora ha logrado modificar las leyes para garantizar la reelección de sus incondicionales y reducir la presencia opositora a Morena en los ayuntamientos. En paralelo, ha iniciado un experimento encaminado a concretar una reforma del Estado que permita terminar con el status quo que le ha dado vigencia al actual régimen.

Higinio Martínez también ha pactado con Mario Delgado, candidato a la dirigencia nacional de Morena, esperando que éste le corresponda llegado el momento de la definición de la candidatura del 2023.

Pero el texcocano tiene que sortear dos grandes escollos. La oposición que existe al interior de Morena en Edomex a través del grupo de Los Puros, pero sobre todo, la resistencia de López Obrador para entregarle la candidatura en el 2023.

Los afectos de López Obrador parecieran estar más cercanos a la propia Yeidckol Polevnsky, o bien, a Horacio Duarte Olivares, uno de los discípulos más destacados de Higinio Martínez, quien desde el 2005 se ha vuelto indispensable para el tabasqueño.

Será en ese momento cuando se conozca el talante y los tamaños de Higinio Martínez como político. Si cede de nueva cuenta la candidatura  y el capital político que ha construido en los últimos años, para favorecer a su aprendiz más avezado o se aferra a la postulación para tratar de trascender en la historia como el primer gobernante no emanado del PRI en el Estado de México.

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