Toluca, Edomex; 26 de abril de 2026.- El PT sí existe. Ya cuenta con una sede propia en el Estado de México. Su problema radica en que, a pesar de ser una fuerza disminuida, se encuentra dividida. La fractura es evidente: Reginaldo Sandoval, en su calidad de comisionado nacional, concita a los petistas emergentes. La ausencia de Óscar González y su grupo político, es muestra inequívoca de una fractura interna. A todo este desafío, se suma el ego de Fernando Vilchis, que pretende asumir un liderazgo propio en el partido.
El PT sí existe, pero trae consigo una muy mala fama. La desorganización de su evento inaugural, sólo es reflejo del descontrol en su estructura partidista. Su desafío hacia el 2027, en el discurso, está concentrado en ampliar su base e militantes; aunque en la práctica, pareciera mantener esa dependencia de su alianza con el oficialismo. Quedan dos dudas, con cuál de los PTs deberá sentarse Morena a negociar la coalición; y cómo habrán de procesarse sus candidaturas.
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Si alguien le aprendió al “chapulineo” político ese es José Luis Velasco Lino. Inició su carrera política enfundado en la casaca panista, cuando el foxismo pintó de azul el Valle de Toluca. Cuando vino la debacle blanquiazul, se disfrazó de priísta y se convirtió incluso en diputado federal y delegado de la Secretaría de Economía. Frente al despeñadero tricolor, el empresario toluqueño se convirtió en ecologista, para contender por la presidencia municipal de la capital mexiquense, hace seis años con muy malos resultados. Tras el fracaso electoral, se convirtió en promotor de la precandidatura presidencial de Adán Augusto López hace apenas tres años. Y el sábado, estuvo presente en la inauguración de oficinas del PT, enfundado en un chaleco y playera roja. Vaya recorrido.
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Higinio Martínez regresó a un evento público con la gobernadora Delfina Gómez. Sólo hay un dato singular: fue convocado por la presidenta Claudia Sheinbaum a la inauguración del tramo ferroviario de Tultitlán al AIFA. El texcocano busca la reconciliación con quienes mandan en Toluca, pero asume que su relación en Palacio Nacional le será suficiente para mantener su ascendencia política en el Estado de México. Es probable que no obtenga todo lo que pide, pero también es cierto que tiene más vida que algunos partidos políticos en desahucio.
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El cambio de estafeta en el colectivo 50 más 1 fue meramente anecdótico. Una serie de autoelogios entre quienes se van y quienes llegan. El paso de Mónica Álvarez por el Congreso local; y ahora desde San Lázaro, es una muestra clara de que no hay mucho qué destacar. Mientras que Ana Lilia Herrera presume una amplia presencia del colectivo en los 125 municipios de la entidad; algo que puede dejarse en duda, cuando desde el priísmo le han reclamado que desmanteló los comités municipales tras la derrota electoral de 2024.
