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Toluca, Edomex; 10 de diciembre de 2019.- Hacia el arranque del año 2020, una parte de los ajustes anunciados al gabinete de Alfredo Del Mazo será obligatorio, en tanto que el actual secretario general de gobierno, Alejandro Ozuna ha comenzado sus trámites prejubilatorios. El encargado de la gobernabilidad del Estado de México prepara ya el retiro de su vida profesional. Luego de una trayectoria de casi 40 años en el servicio público, ha decidido junto con su familia, que ha llegado el momento de cerrar su carrera política.

En el escritorio del gobernador Del Mazo existe una terna para la sustitución de Ozuna. El mandatario estatal reconoce que es un área prioritaria hacia las elecciones intermedias de 2021. Faltan sólo algunos detalles para tomar la decisión de quién llega, quién sube o quién deberá irse a otra secretaría. Entre los subsecretarios regionales también podrían derivarse algunos cambios. El ajuste llegará en el mes de enero. Y de ahí, hacia otras dependencias estatales.

Otra de las áreas donde se valoran modificaciones es la Secretaría de Seguridad. En principio, el gobernador está insatisfecho con los resultados alcanzados por la alta incidencia delictiva. Aquí hay opiniones divididas: quienes advierten que la estrategia contra el crimen debe dar resultados en el mediano plazo; y hay quienes insisten en que es inaplazable un viraje en la institución. Del Mazo evalúa el trabajo de Maribel Cervantes, mientras analiza su eventual reemplazo o simplemente fortalece a su equipo de colaboradores.

En lo político, hay dos elementos que abonan a la preocupación delmacista y propician que los ajustes a su gabinete se deban acelerar. Una de ellas, es la baja aprobación obtenida en casi todas las encuestas al desempeño del mandatario; y en paralelo, la intención del voto a favor del priísmo, que apenas alcanza el 10 por ciento de los votantes. Con esas perspectivas a futuro, la estrategia electoral de mediano plazo ya no puede esperar.

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Prácticamente todos los gobiernos municipales sin excepción, han apostado en el último año a acrecentar las políticas públicas encaminadas a fomentar el clientelismo electoral. Los alcaldes que recientemente rindieron sus informes se dedicaron al reparto de despensas, becas escolares, tinacos y hasta electrodomésticos, con recursos propios. En la práctica, compiten con la serie de incentivos que entregan sistemáticamente los gobiernos federal y estatal.

En lo público, los presidentes municipales se quejan de la falta de recursos públicos, poco hacen para incrementar su capacidad de recaudación, pero parece que mucho se esfuerzan para dilapidar su presupuesto en dádivas que benefician a sus bases electorales, mientras los servicios públicos y el desarrollo de infraestructura tiene mínimos avances y presupuestos muy limitados. El pueblo tiene el gobierno que se merece.

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