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Toluca, Edomex. 08 de marzo de 2018.- Alfredo del Mazo se instaló como gobernador del Estado de México derivado de la suma de los votos de sus aliados del Partido Verde y Nueva Alianza. En el duelo cara a cara, el priísmo fue relegado al segundo lugar en la pasada contienda electoral. Delfina no era la candidata más avezada, pero logró arrasar con la tendencia electoral por el efecto López Obrador. El rompimiento entre el PRI, Partido Verde y Nueva Alianza pone en el colapso las condiciones de triunfo en un tercio de distritos electorales.

El desafío de Ernesto Nemer contempla conseguir entre priístas y sus aliados al menos 40 legisladores, entre mayoría y plurinominal, que les otorgue una mayoría relativa. Ahí reside la gobernabilidad del primer tercio del mandato delmacista. Un resultado adverso no sólo implica un fracaso electoral priísta, sino que pondría en riesgo la toma de decisiones de su gubernatura. El único antecedente de una mayoría opositora se remonta al año 2000, cuando el gobernador Arturo Montiel hizo lo necesario para colapsar la bancada panista, y desde la compra de voluntades construir la fracción independiente.

Quien también debiera mostrar una honda preocupación de perder el control político de la próxima legislatura estatal es el exgobernador, Eruviel Ávila. Sus cuentas públicas podrían estar sujetas a la revisión, el escrutinio y el enjuiciamiento de una mayoría opositora. En riesgo está la seguridad personal y jurídica de Ávila y su equipo más cercano, con todo y haber entregado el Poder Ejecutivo a otro priísta. Desde el Poder Legislativo podría incidirse en un asunto de pesos y contrapesos.

A esa circunstancia, el priísmo mexiquense debe aderezar que irá a la competencia electoral de los 125 municipios en solitario. Ahí también se juega la gobernabilidad delmacista. La apuesta más arriesgada debe contemplar la ganancia de al menos 65 alcaldías. De poco sirve ejecutar sus programas sociales, planes de obra pública y acciones de gobierno, cuando los ayuntamientos son encabezados por la oposición. El margen de maniobra puede tornarse con rispidez. Ahí está su capacidad para legitimarse en el poder.

En la acera de enfrente, el Partido Verde saca cuentas para saber si le alcanza para conservar el registro y tener al menos un par de legisladores. Su militancia es un misterio. Y su capacidad de movilización será puesta a prueba. Durante tres lustros y ocho elecciones, la rémora del Verde dependió de la estructura electoral del partido en el gobierno, mientras cedía posiciones electorales a encumbrados priístas disfrazados de ambientalistas.

Nueva Alianza es quien más ganó por la ruptura. Logró desde el convenio de alianza nacional arrebatar posiciones electorales en los distritos federales, y desde la competencia en solitario podría ganar al menos cinco legisladores. Y con esa libertad, podrá negociar sin respingo, con quien gane la mayoría de la legislatura en julio entrante. No lo atan compromisos ni depende de alguien más para lograr incidir en la elección local próxima.

Comentarios a contacto@planamayor.com.mx

 

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