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Toluca, Edomex; 5 de junio de 2020.- Faltan doce meses para las elecciones intermedias de 2021. En el Estado de México se renovarán los 125 ayuntamientos; 45 diputados locales y 41 legisladores federales. En ningún escenario posible, Morena podría repetir la abrumadora victoria de hace un par de años, su tendencia es a la baja. En la acera de enfrente, PRI, PAN y PRD tienen condiciones para recuperar algunos espacios perdidos. Desde ahora, ya se construyen escenarios internos para el reparto de candidaturas.

El PRI tiene una doble obligación para arrebatarle poder político a Morena. Por un lado, se trata de devolverle gobernabilidad al delmacismo en la segunda parte de su mandato, desde una legislatura local que se divida a tercios. Hace dos años apenas ganó un distrito. Por otra parte, con el gobierno federal en su contra, la única posibilidad de retener la gubernatura mexiquense en 2023, es alcanzar la victoria en por lo menos 60 municipios -actualmente preside 21 ayuntamientos-. La hazaña es cuesta arriba.

En Morena, se mantienen altas expectativas para confirmarse como la primera fuerza electoral en el país, y en el Estado de México. No obstante, hay tres condiciones que marcarán su destino a la baja. En primer lugar, ya no estará en juego el efecto López Obrador que decantó un voto uniforme por todos los espacios de poder en disputa. En segundo sitio, el inevitable desgaste del poder, en todos los ámbitos de gobierno, lo que ha generado grandes decepciones en casos muy específicos, a nivel municipal. Y finalmente, a nivel local el morenismo ni siquiera tiene dirigente, mientras los grupos más prominentes se desgastan en una lucha intestina por el reparto de candidaturas.

El PAN es el partido que tiene mejores escenarios. La tendencia nacional pone al panismo en el segundo lugar de preferencias electorales. Eso traducido en términos estatales, le abre la puerta para recuperar algunos municipios del otrora “corredor azul”. Ganar grandes localidades puede traducirse en el triunfo de dos o tres distritos en un mismo territorio. A nivel interno, se ha reestructurado en torno al grupo de Enrique Vargas. Y sus estructuras electorales trabajan ya en un proyecto común hacia 2023.

En el perredismo siguen en terapia intensiva. El último bastión que era Nezahualcóyotl se ha declarado independiente. Algunos liderazgos se han ido a Morena en los últimos 20 meses. El puñado de municipios que retuvieron hace un par de años no tienen un gran potencial. En caso de repetir un escenario de alianza electoral, lo condenaría a ser un partido testimonial o una rémora para los próximos años. Lo cierto es que, por ahora su apuesta podría limitarse a garantizar su registro como partido político.

El Partido Verde a nivel nacional podría ir en alianza con Morena. A nivel estatal nada está definido, y podrían competir sin coaliciones. El control político del Verde en territorio mexiquense está sujeto a expriístas: Alcántara, Osornio, Miranda y otros liderazgos que negocian ir en solitario para seguir gozando del privilegio que dan los espacios plurinominales con vestidos de piel de oveja.

A partir del próximo lunes, algunos nombres de quienes aspiran a las alcaldías y diputaciones, y quiénes ya trabajan en su propia reelección.

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