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OFF THE RECORD

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Toluca, Edomex; 4 de junio de 2020.- En el pico más alto de contagios por Covid-19 no se ve la luz al final del túnel. La cifra registrada ayer por encima de mil muertes por coronavirus pone de manifiesto la agudeza del problema. La suma de decesos en una sola jornada se vuelve más escalofriante, cuando se establece que muchos más casos no están siendo diagnosticados o las causas de su fallecimiento se relacionan con otros padecimientos. Hay en la estadística una cifra oculta que difícilmente podrá determinarse como coronavirus.

El epicentro de la pandemia a nivel nacional sigue siendo el Valle de México. Ahí donde la densidad poblacional expande más rápido los contagios. El regreso a la “nueva normalidad” parece estar aún lejano. Por más discursos alentadores, no existen datos certeros que sostengan un descenso en la suma de casos confirmados ni en las muertes reportadas. La movilidad ha tenido un repunte en las últimas dos semanas, y eso podría generar que la curva no se reduzca.

Querétaro y Tlaxcala han mostrado su rechazo a la unificación de un semáforo para la megalópolis que marque el retorno a la normalidad. En su diagnóstico, faltan todavía semanas para que el Estado de México y la Ciudad de México obtengan indicadores positivos que permitan la reactivación económica. Mientras la preocupación de salud pública atraviesa por el creciente número de casos confirmados por covid-19, en el costo político a muchos gobernadores les urge la apertura de sus negocios y sus industrias.

A la par en que muchas empresas y comercios se encuentran cerrados, miles de mexiquenses han dejado de percibir ingresos, otros cientos han visto una reducción en sus salarios. La economía familiar enfrenta un momento de absoluta complejidad en los sectores marginados, y eso genera una parálisis mayor en el consumo interno. Lo más preocupante: aun cuando se regrese a la normalidad, la reactivación económica será muy lenta, quizá lleve algunos meses. La pérdida del empleo formal e informal tampoco ha tocado fondo.

Desde la comodidad del poder público, algunos diputados locales -de distintos partidos políticos- han abierto la posibilidad de poner en marcha un seguro de desempleo. Sin reglas de operación claras y con recursos presupuestales inciertos tampoco actúan con inmediatez. Frente a la emergencia sanitaria y la crisis económica, se vuelve urgente que la clase gobernante atienda un programa de atención a la pobreza alimentaria para los próximos meses. Miles de familias mexiquenses la están pasando mal, y parecen olvidadas.

Son muy pocos los alcaldes que han salido a la luz pública durante la emergencia sanitaria. La mayoría de los presidentes municipales están acostumbrados a los ambientes controlados. Prefieren las fotografías mientras reparten despensas o entregan infraestructura urbana. Pocos comprenden que la capacidad de gestión de un gobernante se mide en momentos de crisis. Un puñado de alcaldes son los que se salvan en la actual contingencia. En su mayoría han dejado la responsabilidad en otros ámbitos de gobierno.

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