Inicio El Manual de Maquiavelo El Manual de Maquiavelo 15-10-2021

El Manual de Maquiavelo 15-10-2021

95

Francisco Ledesma / Las componendas de la glosa

La glosa del cuarto informe de gobierno más que un acto de rendición de cuentas del Poder Ejecutivo al Legislativo tiene visos de ser un intercambio de complicidades entre las fuerzas políticas sobre los rezagos que afronta el Estado de México, y la enorme deuda que aqueja a millones de mexiquenses en materia de salud, educación, empleo, vivienda, servicios públicos y convivencia social.

Año con año, desde hace décadas, los funcionarios del gabinete en turno, justifican los índices negativos sobre la base de la densidad poblacional del estado más poblado del país; pero son esos mismos indicadores los que permiten engrandecer las cifras positivas respecto de otros estados de la república.

En contraparte, los legisladores de oposición contrastan los resultados del Ejecutivo, a partir de los registros contrarios: la pobreza, el analfabetismo, la delincuencia, el desempleo, la carencia de servicios y otras tantas demandas sociales, que sólo son parte de la agenda pública en la glosa del informe.

El formato de las comparecencias obedece a un espectáculo mediático, que no trasciende más allá de los discursos políticos. Las preguntas o quejas de los diputados quedan en el anecdotario; mientras que los secretarios del gabinete escuchan y responden lo que les conviene, y al año siguiente se repite la escena, casi con los mismos secretarios y diputados; y los mismos indicadores.

Sin embargo, tanto el Ejecutivo como el Legislativo reconocen que los recursos presupuestales siempre son insuficientes para atender la agenda pública que requiere el Estado de México y sus municipios, comprometidos en gran medida por la extensa nómina de servidores públicos, entre maestros, médicos, policías y burócratas; aunado al elevado costo de la deuda pública del estado.

En el fondo, cuando se exigen mayores resultados, ambas partes evitan asumir un costo político, y poco hacen por ampliar la base de contribuyentes -que no es igual a generar nuevos impuestos-, y a partir de obtener mayores ingresos a nivel estatal, obtener una mejor distribución del presupuesto público.

Desde la oposición, tampoco se asumen responsabilidades compartidas desde el ámbito municipal. Es decir, insinúan que todas las carencias que enfrenta la población son por la omisión, negligencia o ineficiencia del Ejecutivo, sin admitir que algunas tareas de la gobernanza también corresponden al municipio, en cuya autoridad ha proliferado una alternancia política desde hace cinco lustros.

Ahora bien, desde los ayuntamientos se admite una problemática semejante: falta de recursos presupuestales para atender lo mínimo de su responsabilidad política, legal y administrativa en materia de seguridad, servicios y obra pública.

Los Ayuntamientos padecen de la misma enfermedad del Ejecutivo: una alta nómina de la burocracia local, deudas financieras elevadas y una incapacidad de recaudación, que los hace dependientes de los recursos federales y estatales.

Es innegable que existe una complicidad política, porque se buscan resultados distintos, sabiendo de antemano que hay gastos inamovibles, y por tanto, difícilmente los recursos públicos alcanzarán para fortalecer los sistemas de la administración pública: el educativo, el de salud, el de seguridad, entre otros.

En esencia, los discursos no corresponden al imaginario que presume la clase gobernante que se ha avanzado, ni tampoco se pueden obtener metas muy distintas como la oposición asume que lo haría si encabezara el poder estatal.

Lo cierto es que, una vez concluidas las arengas de los diputados y las explicaciones de los secretarios, siempre hay tiempo para los abrazos, los aplausos y las fotografías de quienes conforman las componendas del poder.

La tenebra

Hace algunos años, el panismo concentró una gran parte del voto de castigo hacia el régimen, un voto antipriísmo que, hoy puede trasladarse a otras fuerzas políticas. El prianismo se ha confirmado durante las comparecencias, con un PAN que resultó más defensor del gobernador que su propio partido.

 

Comentarios

comentarios