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El Manual de Maquiavelo

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Francisco Ledemas / Golpe de timón

Los resultados electorales del pasado fin de semana sacudieron las entrañas del priísmo mexiquense. El desastre en las urnas que arrastró al priísmo al cuarto lugar en Baja California; y al tercer sitio de preferencias en Puebla, encendió las alarmas de un partido que exige de una reconstrucción inmediata si no quiere perder el registro en las elecciones intermedias, en escasamente dos años.

El gobernador Alfredo Del Mazo asume dos encomiendas inmediatas: el liderazgo priísta que ya le fue endilgado por los demás, para eximirse de responsabilidades políticas y financieras; pero sobre todo, el trabajo de recuperación en el último bastión tricolor, que actualmente se refugia en 21 municipios mexiquenses.

Debieron transitar veinte meses, para que Del Mazo asumiera que la operación política del gabinete regional no ha resultado funcional. Y ahora, sin la capacidad de ejecución de alcaldes “afines”, la tarea parece casi inalcanzable.

El mandatario estatal ha decidido empatar una estructura gubernamental, que se dedique exclusivamente a la estrategia política: recorrer el territorio, recuperar esa “confianza” de la que habló frente a la prensa, acercar su acción de gobierno a todas las clientelas posibles; se trata de “hacerse sentir”.

El liderazgo delmacista entre gobernadores priístas será insuficiente, cuando en el territorio que gobierna no se conoce ni se re-conoce su mandato. Ahí están las redes sociales, los memes y la comentocracia, que asumen –quizá por omisión o dolosamente- que hay una ausencia desde el Poder Ejecutivo.

Es inaceptable, comparar los tiempos actuales con gobernadores que ejercieron el poder como virreyes, quienes pretenden desde esa circunstancia incidir a favor de sus grupos políticos, y reivindicar a los círculos de siempre, en posiciones que ya ocuparon, y que quieren volver a cooptar. El PRI, por ejemplo, con dirigentes que ya tuvieron su oportunidad y se aferran por reinstalarse.

Es el sexenio de Alfredo, y deberá ser él quien tome las decisiones, promueva a su propio grupo político, y a la vez, asuma los costos políticos y el desgaste inevitable que conlleva el poder. Es momento de imponer su estilo y sus formas.

El rediseño institucional que pretende establecer Del Mazo, conlleva a deducir que el gobernador está descontento por lo que hasta ahora se ha hecho. Y la noción de enmendar, de corregir y de ajustar a menos de dos años de mandato, llega muy a tiempo de la próxima elección intermedia y de gobernador.

El propósito es muy preciso. Alfredo no piensa en futuros personales, pero tiene claro que, para asumir liderazgos, debe fijar ejemplos, ya sea de posiciones mediáticas, de interlocución con la clase morenista gobernante, y en el último de los casos, pero más importante aún, en el trazo de los resultados electorales.

Alfredo confía en que la nueva estructura electoral deberá evaluar a su propio gabinete. De ahí la necesidad e importancia de que sea un aparato paralelo. También tiene en el diagnóstico, que la operación política del año pasado, con todo y el efecto AMLO, simplemente colapsó en todas las regiones y municipios.

La elección intermedia definirá los proyectos de largo plazo. Unos comicios intermedios, para el gobernador en turno, significan siempre la toma de decisiones respecto de la sucesión sexenal. Es ahí, donde abre la baraja de sus posibles “candidatos”, de sus afectos; y en donde cerrará la puerta para aquellos que, desde hoy, pretenden mermar su poder público, su liderazgo territorial y su capital político. Sus desapegos y el “fuego amigo” presente en el partido.

Para pensar en el 2023, primero hay que atravesar la difícil barrera del 2021, donde el priísmo deberá levantarse de una derrota histórica, que lo ha desahuciado en los escenarios electorales más desalentadores.

Del Mazo se ha anticipado, desde el momento en que ha tomado el control del partido y de los mandatarios priístas. Nadie le rebate la parcela de poder al gobernador que más población tiene en su estado.

Alfredo ha encontrado las fallas del primer tercio de su gobierno, y se encamina a encontrar las soluciones, aunque con alquimistas lo mismo experimentados, que muy desgastados, pero en un partido mermado en todos sus frentes.

En adelante, será construir, re-construir; recuperar el terreno y el tiempo perdido.

La tenebra

El Estado de México se encuentra dividido en veinte regiones; en cinco de ellas, es decir el 25 por ciento de la entidad, se encuentra bajo la asignación de funcionarios de la Secretaría de Educación. Después de Elías Rescala y Rodrigo Jarque, si alguien puede tener los afectos, la confianza y la cercanía de Alfredo Del Mazo es Alejandro Fernández Campillo, que a nadie le quepa duda.

Un dato más: los gabinetes regionales también palomean candidaturas, para los interesados en las urnas del 2021.

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