Inicio Opinión El Manual de Maquiavelo

El Manual de Maquiavelo

111

Francisco Ledesma / El informe de las élites políticas

Alfredo Del Mazo alista ya su segundo informe de gobierno, y ha formalizado su entrega por escrito, para posteriormente emitir un discurso político que concitará a élites políticas, económicas y sociales, marcado por un profundo desinterés de la base social a quien supuestamente debería dirigirse la rendición de cuentas.

Desde la Legislatura Estatal -empoderada por una élite política opositora- ya se apuntala la glosa del informe, con una prospectiva tendiente a la comparecencia de secretarios del gabinete, que se enfrentan a una “batalla campal” ante las comisiones legislativas o el pleno cameral, donde sortean cuestionamientos, críticas, interpelaciones y acusaciones, que concentran la atención de sectores clientelares con intereses específicos en áreas gubernamentales.

El formato funcionó en los momentos en que la oposición se apoderó de espacios de interpelación. Eran los tiempos de una naciente y perfectible democracia frente al derrocamiento del partido hegemónico. A través de diputados plurinominales, en corto plazo, los partidos políticos tuvieron un espectro de interlocución desde la tribuna legislativa para reprochar los excesos, las omisiones y las fallas que eran imputables al gobernador en turno y el ejercicio del poder público. Era un escenario atractivo por su impacto mediático.

Pero el modelo se agotó prematuramente, en tanto que se ha convertido en un diálogo de élites políticas que no resuelve el fondo de los rezagos sociales. En esencia, la glosa resulta en un debate público, de posturas ideológicas y posiciones partidistas que pretenden adueñarse de espacios deliberantes donde no caben las verdades absolutas, y proliferan las mentiras a medias.

Para los secretarios de gabinete citados a comparecer, el mayor desafío deriva en un esfuerzo institucional desarrollado por decenas de asesores y funcionarios de primer nivel, dedicados en espacio y tiempo para nutrir de cifras, datos, avances y estadísticas que dibujen aspectos relativamente positivos, que permitan a su jefe político salir bien librado de la rebatinga legislativa.

Para los legisladores de oposición, existe un espacio de oportunidad para atraer un protagonismo momentáneo -ya sea al interior de su bancada o en el espectro mediático- mediante piezas discursivas que en contraparte, hagan notar las cifras, datos, retrocesos y estadísticas que develen los elementos negativos, con un propósito de desgaste político y de rentabilidad electoral para quien lo pronuncia. Es una cita para evocar a las clientelas políticas lastimadas.

Hace más de una década, los gobernadores en turno, y los legisladores que van y vienen de su curul, han admitido que el formato de informe no corresponde a la composición política ni a los contrapesos de poder preexistentes. Sin embargo, tampoco ha existido voluntad política para modificar ese diálogo de élites por razones de cálculo electoral: la oposición estima que tarde que temprano ocupara la gubernatura y para entonces no convendría el cambio de rituales.

En el corto plazo, la aplanadora morenista pretende obligar a que el gobernador Del Mazo asista el año entrante a emitir un mensaje al recinto del Poder Legislativo, y desde ahí, tenga oportunidad de escuchar los posicionamientos de las distintas fuerzas legislativas, hoy mayoritariamente opositoras.

Lo cierto es que, la presencia del gobernador en turno para atender reclamos de legisladores, tampoco resolverá el desapego entre las élites políticas con las bases sociales que profundizan su descontento y su desconfianza con la clase gobernante. Aunque para algunos legisladores bastará con presenciar un espectáculo mediático, que les den la fama pública por algunos minutos en el espectro televisivo o radiofónico, y algunos cuantos ríos de tinta en la prensa escrita como presunción de su laboriosa tarea legislativa.

La conexión con las audiencias no se resuelve trasmitiendo el informe en Televisión Mexiquense, mucho menos cuando la televisora pública se ha usado como juguete personal de quienes manejan la imagen del gobernante.

Tampoco es alternativa el gasto oneroso de informes regionales que midan el músculo electoral de movilizar a las clientelas del partido en el poder.

El informe de gobierno podría transitar e involucrar al Poder Legislativo y a la participación de la sociedad civil apartada de intereses políticos. Debería sujetarse a un certero análisis y una evaluación metodológica de políticas públicas que sean susceptibles de mejorar, eliminar, modificar o innovar la toma de decisiones. E incluso calificar el desempeño y la permanencia de integrantes del gabinete. Pero para eso, antes de cambiar de formatos, parece que primero deberíamos cambiar de élites políticas.

La tenebra

En el mundillo futbolístico, la fecha FIFA y los juegos de la Selección Mexicana pasarán desapercibidos, por el morbo que ha generado la vida interna del Cruz Azul. Hoy presentarán a Robert Dante Siboldi como director técnico; mientras el futuro de Ricardo Peláez es una incógnita. Pide reglas claras y toma de decisiones. La desafortunada, precipitada y accidentada salida del segundo podría alargar aún más la espera de 22 años.

Sin importar la decisión, aquí seguimos esperando la novena.

Comentarios

comentarios