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El Manual de Maquiavelo 06-05-2022

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Francisco Ledesma / La elección de la supervivencia

La elección del Estado de México era considerada en antaño como un laboratorio electoral, que pretendía analizar el comportamiento de los votantes, derivado del peso político y densidad demográfica del territorio estatal; sin embargo, la del año entrante, deberá ser considerada la elección de la supervivencia, en la que el priísmo busque reivindicar quizá, su último bastión, y sus aliados del PAN y el PRD impulsen con sus esfuerzos y sus votos, el triunfo frente a Morena.

Tras la elección de 2018, el PRI no pudo ganar alguna de las nueve gubernaturas en disputa. El año pasado, el priísmo perdió en ocho estados donde todavía gobernaba; y el escenario para el mes de junio es desolador: las encuestas establecen que entregará Oaxaca e Hidalgo, éste último siempre en poder del PRI, y uno de los grupos políticos de mayor ascendencia durante el peñismo.

Para el 2023, el calendario electoral tiene agendado la disputa de dos gubernaturas: Coahuila y Estado de México, dos estados que en 90 años tampoco han experimentado alternancia partidista; pero que ahora enfrentarán la vorágine morenista que, de 2018 a la fecha, ha triunfado en 18 estados.

Coahuila es la entidad de los Moreira, quienes han dominado las elecciones de los últimos 18 años. Humberto triunfó abrumadoramente en 2005, y gobernó a la par de Enrique Peña sus respectivas entidades; Rubén -actual coordinador de los diputados federales- heredó el poder en los comicios de 2011; y Miguel Riquelme ganó con holgura en el estado fronterizo, el mismo día en que, el priísta, Alfredo Del Mazo se impuso a Delfina Gómez.

El pronóstico más alentador marca que el PRI no tendrá mayores obstáculos para retener Coahuila hacia los comicios de 2023, lo que además coincide con la resistencia que ha encontrado Morena en los estados del norte del país.

El Estado de México, es el bastión del Grupo Atlacomulco. Una entidad identificada con una clase gobernante con amplia ascendencia política y empresarial, de donde han surgido gobernadores como Hank, Chuayffet, Camacho, Montiel, Peña, Eruviel y Del Mazo. Pero en el que, la pérdida de votos ha sido sistemática, de una cifra histórica de tres millones de sufragios, frente al efecto Peña del 2011, se ha decrecido a poco más de dos millones de votos.

Aquí, Morena se ha impuesto como primera fuerza electoral en los comicios de 2017, 2018 y 2021, sin embargo, nada parece definitivo porque Del Mazo se ha propuesto defender la trinchera mexiquense como una herencia política y electoral -su abuelo es identificado como el segundo gobernador de Atlacomulco-, lo que significaría la supervivencia de su partido y de su proyecto personal.

A trece meses de distancia, el dibujo electoral delmacista reconoce que el PRI no ganaría en solitario. La ventaja morenista obligaría a que el priísmo garantice una alianza con el PAN y el PRD, quienes podrían aportar uno de cada tres votos de la elección del año entrante, sin derecho a exigir candidatura alguna.

El PAN, en el Estado de México, apenas rebasó los 600 mil votos en las últimas dos elecciones por la gubernatura estatal. Ir en alianza en 2023, es una obligación, y no podría imponerle condiciones al partido en el poder. El PRD, por su parte, tiene una representación marginal, pero esos votos podrían marcar la diferencia en una elección altamente competitiva.

Una victoria del prianismo en 2023, les podría dar una esperanza de supervivencia hacia los comicios locales de 2024; y una derrota podría significar, principalmente para el PRI, un diagnóstico de desahucio político y electoral, en el estado y en el país.

La tenebra

De confirmarse los pronósticos, tras los comicios de junio próximo, el PRI acumulará tres elecciones sin ganar una sola gubernatura; en un total de 24 estados. Nadie quisiera a los operadores de organización y de elecciones de Alito en sus estados, mucho menos de candidatos.

 

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