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El Manual de Maquiavelo 05-11-2021

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Francisco Ledesma / Los vacíos de información

La muerte del actor Octavio Ocaña ha puesto de manifiesto que los vacíos de información conllevan un riesgo para generar escenarios inciertos, en los que prolifera la desinformación, la rumorología, las conjeturas con intenciones políticas y la construcción de versiones imprecisas e inexactas.

Desde que se conoció el fallecimiento del actor, tras una persecución por parte de elementos de Cuautitlán Izcalli, usuarios de redes sociales fustigaron la acción de todas las policías del Estado de México. Proliferaron las malas experiencias de miles de personas en el trato con agentes de seguridad en una entidad que tiene 126 mandos policíacos -uno estatal y 125 municipales-.

Sin embargo, nadie desde el plano institucional aclaró la participación exclusiva de los policías municipales de Izcalli, quienes no sólo persiguieron la camioneta de la víctima, sino que, como parte de los protocolos de primer respondiente, fueron quienes resguardaron la escena del accidente de Octavio Ocaña.

De ahí, la responsabilidad pretendió inducirse a la Policía Estatal, y en consecuencia a la figura del Poder Ejecutivo. Cuando la información pretendió aclararse entre algunos presentadores de noticias, ya era demasiado tarde.

Por su parte, la Fiscalía General de Justicia realizó las diligencias, y en un plazo de 36 horas emitió las conclusiones de la muerte del actor, quien habría activado un arma al chocar su camioneta. De la Policía Municipal de Izcalli, ni una sola mención. En cascada, vino una reacción virulenta por parte de familiares y líderes de opinión que se mostraron incrédulos a las versiones oficiales.

Después ocurrió lo peor. Se difundieron videos de las cámaras de seguridad sobre la persecución de la policía municipal de Izcalli al actor Octavio Ocaña. Y se viralizaron más y más videos, de usuarios de redes sociales que captaron la presencia de los agentes resguardando la escena del accidente, sin que hubiera una secuencia clara de los hechos, pero que abonaron a la especulación de una presunta responsabilidad de los policías en la muerte del joven. Nadie, desde ningún ámbito, salió a esclarecer la secuencia de los videos virales.

La bola de nieve se dejó crecer. Un escaso acercamiento institucional de la Fiscalía de Justicia hacia la familia de Octavio Ocaña para explicar la investigación y atender a los parientes de la víctima, derivó en una profusa presencia del padre en diversos medios, para manifestar su inconformidad con las diligencias, y lanzar acusaciones a los policías municipales de Izcalli.

El asunto escaló hasta la conferencia mañanera de López Obrador. El presidente ordenó a la Secretaría de Gobernación atender las exigencias de la familia de Ocaña. Y tardíamente, el expediente se ha reabierto, y ahora sí, ha habido un acercamiento hacia la familia para evitar mayores especulaciones sobre la muerte del actor. Sin embargo, la sospecha de un encubrimiento entre los agentes ministeriales y los policías municipales, difícilmente podrá revertirse.

En el peor escenario, presuntamente los policías de Izcalli, han difundido en redes sociales un video del actor en el que se le observa consumiendo una sustancia, aparentemente cocaína, cuya grabación estaría alojada en su teléfono celular. La criminalización de la víctima, como si eso justificara su muerte, ha lacerado aún más la opinión pública para sospechar de una responsabilidad por parte de los agentes municipales que le persiguieron.

Lo más lamentable es que, algunos medios de comunicación por ganar visitas en sus dominios, han difundido el video sin pensar en la familia de la víctima, o bien, por sentido común, en el valor periodístico de la grabación.

Hoy, el expediente no está cerrado, pero se pueden anticipar las conclusiones. La Fiscalía de Justicia no cambiará la versión ya dada a conocer sobre el fallecimiento del actor, quien habría activado el arma que le causó la muerte. La familia, poco a poco ha mesurado el discurso de inconformidad, y terminará por resignarse; pero la opinión pública seguirá sospechando de todas las policías del Estado de México, y pondrá en duda las conclusiones del fiscal y su dependencia.

La tenebra

La Comisión de Derechos Humanos del Estado de México apoyó en meses anteriores, la producción de un documental que ha sido nominado por una fundación de periodismo por su aportación sobre el feminicidio infantil en el país.

Queda poco claro si el apoyo fue un financiamiento con recursos de la Codhem, lo que supondría un conflicto de interés, puesto que, quien habría decidido apoyar la obra, es padre de quien escribió el documental.

 

 

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