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El Manual de Maquiavelo 02-04-2021

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Francisco Ledesma / Crónica de una derrota anunciada

En apenas siete años de existencia, Morena enfrentará su tercera elección federal, pero de forma vertiginosa y desafiante asumirá la contienda de junio próximo desde el poder presidencial que le fue conferido hace apenas tres años.

El próximo domingo 4 de abril, iniciarán las campañas electorales con escasas alternativas políticas para el votante. La prevalencia del proyecto de gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador, o bien, la alternativa de frenos y contrapesos que pretende impulsar la alianza legislativa de PRI, PAN y PRD como única opción de supervivencia y de la conservación de su registro como partido político.

La clase gobernante se ha detenido en el tiempo, tanto por la vigencia de actores políticos que impiden la renovación generacional, como por las formas electorales impuestas en la búsqueda y movilización de votantes.

Por un lado, Morena ha revivido al priísmo de Echeverría, para lo cual ha empujado la creación de partidos políticos que le son afines y que le permitirán atomizar el voto opositor. Ahí se identifican Redes Sociales Progresistas, Fuerza por México y Encuentro Solidario, quienes jugarán en el bloque morenista ya alcanzado su espacio en San Lázaro.

En su estrategia electoral, en promedio, cuatro de cada diez legisladores federales buscarán repetir en su encargo. Su apuesta es aprovechar el capital político que presuntamente han construido en tres años de gestión social.

En la oposición, ha sido tanta su incapacidad de construir perfiles políticos atractivos y que generen simpatía, que han debido resucitar en plena Semana Santa al debate discursivo de los últimos cinco lustros: los excandidatos presidenciales Diego Fernández de Cevallos, Roberto Madrazo y Ricardo Anaya, todos con el común denominador de su animadversión a Andrés Manuel. Ni Alejandro Moreno en el PRI, ni Marko Cortés en el PAN han sido la pieza suficiente para entrar en el debate cotidiano de la agenda pública.

En general, hay pocas ideas que resaltar en campaña. Desde ahora, se puede advertir que Morena pugnará por la defensa del gobierno lopezobradorista cimbrados en el combate a la corrupción, y dar portazo a un pasado siniestro: particularmente el modelo neoliberal y el calderonismo como principales males de todo lo que no funciona en el presente.

Desde la oposición, sin aprender la lección, volverán a la carga en contra de Andrés Manuel, que goza de una gran aceptación del electorado. Quizá para los opositores del tabasqueño, la oferta más atractiva sea desincentivar el voto abrumador que en 2018 arrasó en las urnas, y apostar a sus estructuras electorales y clientelares.

Lo que estará a prueba, es la alianza PRI, PAN y PRD, que en diversos distritos, municipios y estados, se percibe con resistencia por la adversidad histórica que los ha confrontado elección tras elección, durante las últimas tres décadas.

Morena no debe convencer estructuras ajenas, puesto que su mira está en el arrastre presidencial y la efectividad de sus programas sociales, aunado a la oleada de vacunación anticovid que se dará en las semanas previas a la elección.

Del resultado del 6 de junio, se puede establecer el futuro electoral de 2022, 2023 y 2024, en donde se incluye la renovación de la gubernatura del Estado de México, y la definición de la Presidencia de la República.

Los vaticinios anticipan que, Morena conservará la mayoría legislativa de San Lázaro para la segunda mitad del sexenio; además de una eventual victoria en al menos nueve de quince gubernaturas; y mantener 40 de los 125 municipios mexiquenses. Un escenario inmejorable para sus expectativas futuras.

Con un panorama tan alentador, Morena podría tener un pie en la tan anhelada gubernatura mexiquense. Y de paso, asegurar otros seis años desde Palacio Nacional, sólo con la disputa por quien será su candidatura presidencial: si una mujer con sede en la capital del país o quien despacha como canciller.

Y de confirmarse esa premisa, se habrá consumado el fracaso de la alianza entre PRI, PAN y PRD. Y la incapacidad de la oposición para reinventarse frente a un liderazgo que los trae de cabeza durante los últimos 18 años.

La tenebra

No hay que esperar mucho de las campañas electorales, con los partidos y los actores políticos de los últimos 20 años, incluido el propio Andrés Manuel. Lo que brotan no son propuestas, lo que prolifera son pretextos, culpas y ataques de un régimen político que ha permitido a la clase gobernante la connivencia de sus intereses, muy a pesar de la alternancia panista, priísta y morenista del siglo XXI.

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