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Ecléctica // Destinado a lidiar con un Congreso opositor

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Israel Dávila

De haber llegado a la gubernatura en 2011, como lo tenía contemplado, Alfredo Del Mazo Maza hubiera tenido un Congreso local a modo, dominado por la mayoría priísta y el Legislativo no habría sido más que la oficialía de partes del Ejecutivo.

Sin embargo, los deseos de Del Mazo Maza no se pudieron concretar por la presión que ejercieron grupos de poder al interior del PRI que obligaron a Enrique Peña Nieto a bajar a Alfredo tercero y entregar la candidatura al gobierno estatal al ecatepense, Eruviel Ávila.

Alfredo Del Mazo Maza tuvo que esperar seis largos años para cumplir su sueño. Las condiciones de su arribo a la gubernatura fueron diametralmente distintas a cómo las imaginaba y cómo hubieran sido seis años antes.

Como gobernador del estado, Alfredo Del Mazo Maza solo pudo convivir un año con un presidente afín a su ideología y también un solo año con un Congreso local sometido a sus designios.

La realidad para Alfredo Del Mazo Maza fue otra a partir del 2018, pues se encontró con un Poder Legislativo estatal controlado y dominado por una mayoría de diputados de Morena, que lo obligó a cambiar su forma de gobernar e incluso a ceder parte de ese poder omnipotente que poseían los mandatarios estatales. Sin ello, no podría haber gobernabilidad en el estado.

Para desgracia de Alfredo Del Mazo Maza las cosas no pintan diferentes para el último tercio de su mandato. Todo indica que seguirá batallando con un Congreso dominado por la oposición, principalmente Morena, y que su partido será sólo una fuerza testimonial en el Legislativo.

En 2018, Morena ganó 42 de los 45 distritos electorales en disputa; el PAN triunfó en 2 distritos, –en uno de ellos de manera cerrada– y el PRI en uno solo, apenas arañando la victoria.

De acuerdo con un análisis que hizo la Dirección de Participación Ciudadana del Instituto Electoral, en aquellos comicios del 2018, en sólo tres distritos se registró una muy alta competencia (el 9 de Tejupilco, donde ganó Morena al PRI por estrecho margen; el 10  Valle de Bravo, donde ganó el PRI a Morena por apenas 2 mil votos y el 14 de Jilotepec, que también es considerado un distrito de vocación rural).

En otros 3 distritos –el 3 de Chimalhuacán, el 41 de Neza y el 18 de Tlalnepantla- hubo competencia alta, es decir, que la diferencia entre el primero y segundo lugar fue de más de 5 puntos pero menos de 10 puntos porcentuales.

En seis distritos más, la competencia fue media, con victorias de Morena claras con más de 10 mil votos de ventaja, y en 33 distritos, la competencia fue prácticamente baja o nula.

A dos años medio de distancia, las cosas no parecen haber cambiado. Los candidatos de Morena que en aquella época eran, en su mayoría desconocidos o con poca trayectoria política, hoy son personajes más consolidados y con trabajo territorial que les ha permitido formar base social.

Por lo que se observa, la mayoría de los diputados de Morena irán por la reelección y sus posibilidades de triunfo son altas, pues tanto el PRI, como el PAN y el PRD parecen apostar más a las alcaldías, que a las diputaciones que suponen una mayor complejidad.

En la actualidad, Morena luce competitivo en 44 de los 45 distritos. Solo en el distrito 17 de Huixquilucan, donde el PAN tiene una amplia preferencia electoral, el partido que fundó López Obrador pareciera no tener opciones de triunfo. En el resto, la victoria está al alcance.

El PRI, podría aspirar a ganar a lo máximo tres diputaciones locales en los distritos rurales: el 9 de Tejupilco; el 10 de Valle de Bravo y el 13 de Atlacomulco. Tanto el 15 de Ixtlahuaca como el 14 de Jilotepec, parecen aduanas insalvables para el tricolor.

El PRD, a lo más que podría aspirar es a un par de victorias en los distritos. Si acaso, uno de los distritos de Neza, el 41, donde históricamente el partido es más fuerte, y el 9 de Tejupilco, por la ascendencia que tiene el partido del sol azteca en la zona de tierra caliente.

En las zonas urbanas tanto del Valle de Toluca como del Valle de México, pareciera imposible que algún partido pueda competirle a Morena, salvo que se pacten coaliciones y así, con la suma de votos, pelear por algunos el triunfo en distritos como los de Toluca, el de Metepec o el de Zinacantepec, o bien el de Izcalli, Nicolás Romero.

En semanas, se emitirán ya las convocatorias a procesos internos para elegir a candidatos a diputados. En enero se habrán de definir alianzas y coaliciones y en febrero se esperan las precampañas. Para ese periodo habrá más claridad, pero difícilmente el escenario podría cambiar radicalmente para impedir que Morena conserve la mayoría en el Poder Legislativo de la entidad.

 

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