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Alfredo del Mazo Maza: El poder dinástico (2da Parte )

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Por: Francisco Ledesma

Alfredo del Mazo Maza II/III

El poder dinástico

Alfredo del Mazo debió esperar su tiempo y su espacio. Al ascenso de la gubernatura de Eruviel Ávila, Del Mazo se mantuvo como alcalde de Huxiquilucan, y ahí permaneció con todo y el proceso electoral federal en el que su primo, Enrique  Peña Nieto enfrentaba la elección presidencial. El triunfo de Enrique Peña implicaría nuevos desafíos en la trayectoria política de Alfredo del Mazo, el mismo que le había abierto la puerta del gabinete mexiquense.

En 2006, cuando Peña Nieto era gobernador del Estado de México, nombró a Alfredo del Mazo como director general del Instituto Mexiquense del Emprendedor, que dependía de la Secretaría de Desarrollo Económico que encabezaba Enrique Jacob Rocha.

Dos años más tarde, Del Mazo fue nombrado secretario de Turismo, en un incidente profundamente cuestionado ante la relación familiar entre el mandatario mexiquense y el titular de Turismo.

La vinculación consanguínea se remonta a los tatarabuelos de ambos: Galo del Mazo y Mercedes Villasante Pliego, quienes procrearon a Manuel y Pedro del Mazo Villasante, a su vez, bisabuelos de Alfredo del Mazo y Enrique Peña Nieto, respectivamente.

Manuel del Mazo Villasante contrajo nupcias con Mercedes Vélez Díaz, de cuyo matrimonio nace Alfredo del Mazo Vélez -exgobernador-. Del Mazo Vélez se casa con Margarita González Mercado para procrear a Alfredo del Mazo González -otro exmandatario-, que casado con Carmen Maza, tienen tres hijos, incluido Alfredo del Mazo Maza.

Mientras que Pedro del Mazo Villasante se casa con Josefa Vélez Díaz, de este matrimonio nace Dolores del Mazo Vélez -prima del exgobernador-. Dolores del Mazo se casa con Arturo Peña Arcos, de cuyo enlace nupcial nace Gilberto Peña del Mazo. En esta generación, Gilberto Peña se casa con Socorro Nieto, para tener cuatro hijos, uno de ellos, el presidente de México, Enrique Peña Nieto.

Pese a las críticas y la configuración de nepotismo en la designación como secretario de Turismo, teniendo como jefe directo a su primo, el gobernador Peña Nieto; Alfredo del Mazo aprovechó su cargo público para promocionarse y apuntalar su siguiente escaño en la carrera política.

Así, en febrero de 2009, Del Mazo renunció al despacho de Turismo para ser designado candidato a la presidencia municipal de Huixqulucan, un municipio de amplia relevancia empresarial para el Estado de México, y donde se han asentado diversos liderazgos políticos para habitar en una de las zonas más exclusivas del centro del país, junto a Luis Videgaray, Alfonso Navarrete Prida, Gerardo Ruiz Esparza, David Korenfeld, Carlos Iriarte, entre otros.

La aventura electoral por la presidencia municipal de Huixquilucan, era una antesala obligada en los estatutos del Partido Revolucionario Institucional (PRI), desde la Asamblea XVII efectuada en 1996, cuando se impuso como “candado” a los candidatos a gobernadores o presidente de la República, haber ocupado antes un cargo de elección popular o de dirección partidista.

En esa ocasión, la asamblea priísta, marcada por una “sana distancia” desde Los Pinos por instrucciones del presidente de México, Ernesto Zedillo, se establecieron las condiciones para evitar candidaturas externas, bajo la dominancia partidista de su dirigente Santiago Oñate Laborde, y del secretario del Consejo Político, César Augusto Santiago. La nueva enmienda partidista tenía la dedicatoria de cerrarle la puerta a las aspiraciones presidenciales de los secretarios de Hacienda, José Ángel Gurría, y Guillermo Ortiz, considerados los favoritos del entonces presidente Ernesto Zedillo para la candidatura de 2000.

De vuelta al escenario mexiquense, si Del Mazo aspiraba a ser gobernador, antes debía contar con un cargo de elección para cumplir con los estatutos del PRI, el partido que había hecho gobernadores a su abuelo y a su padre. En una contienda sin sobresaltos, Alfredo del Mazo ganó la alcaldía de Huixquilucan en julio de 2009, y rindió protesta como presidente municipal en agosto de ese año.

Foto Agencia MVT

Desde entonces, recibió el respaldo absoluto del gobernador Enrique Peña Nieto, para emprender proyectos viales, desarrollar programas sociales, afianzar inversiones económicas y potenciar a Huixquilucan en lo político. Las acciones que desarrollaba Alfredo del Mazo parecían firmes en convertirse en candidato a gobernador, y por tanto, ni siquiera completar el cargo de alcalde.

Pero con la elección intermedia de 2009, hubo otros personajes que adquirieron relevancia en la escena política mexiquense, en busca de ser ungidos como candidato del PRI a la gubernatura. Ahí se enlistaban el diputado federal Luis Videgaray (presidente de la comisión de presupuesto en San Lázaro), el diputado local, Ernesto Nemer (presidente de la legislatura), el dirigente estatal priísta, Ricardo Aguilar Castillo, y el alcalde de Ecatepec, Eruviel Ávila Villegas.

Aunque la coyuntura política, se decantó a favor de Eruviel Ávila, para hacerlo primero candidato, y tener una victoria arrasadora, Del Mazo se pudo sobreponer a su circunstancia, y abrazado de su carga genética logró concitar las condiciones necesarias para convertirse en candidato a la gubernatura en enero de 2017, arropado y ungido por el presidente Enrique Peña, definido en la forma y en el fondo como el primer priísta del país.

La contienda interna priísta de 2017

La toma de decisiones a favor de Alfredo del Mazo no fue sencilla. En la víspera electoral, de nueva cuenta el priísmo abrió sus propias cartas rumbo a la gubernatura. En septiembre de 2016, los diputados federales mexiquenses -por impulso de Alfredo del Mazo-, emprendieron actos públicos pintados de informes de labores, que permitieron al coordinador de los mexiquenses en San Lázaro inundar con su imagen, espectaculares, parabuses y vallas bajo el pretexto de promocionar su informe legislativo en los 125 municipios del estado.

Era claro, que Del Mazo tenía la anuencia desde Los Pinos para publicitarse a placer y en la firme ruta de ser ungido candidato a gobernador, y convertirse en el sucesor de Eruviel Ávila.

Pero el gobernador Eruviel Ávila, tenía una nueva sorpresa que buscaba incidir en la sucesión del poder ejecutivo estatal. En junio de 2016, el mandatario mexiquense decidió nombrar como secretaria de Educación a la senadora Ana Lilia Herrera Anzaldo, quien durante los últimos cuatro años había aprovechado su cargo de legisladora, para placearse en diversas regiones del estado. Ávila la invitó a su gabinete, y la hizo su carta fuerte, con el cobijo del exgobernador Arturo Montiel, tutor político de ambos, del mandatario y de la senadora.

Conforme se acercaban los tiempos electorales, Ana Lilia Herrera comenzó a ser desplazada desde el gabinete federal, por su cercanía eruvielista. Los colaboradores más cercanos al peñismo, insistían en imponer la candidatura a favor de alguien leal al atlacomulquense, ante su inminente regreso a la tierra natal cuando finalice su sexenio presidencial.

Sin embargo, ni el gobernador ni la secretaria de Educación cesaban en su intención de imponerse en la definición final, y a través de comentarios en columnas periodísticas la apuntalaron como la candidata idónea, ante la posibilidad de tener dos candidatas mujeres robustas en la oposición: Delfina Gómez de Morena y Josefina Vázquez Mota del PAN. De paso, aprovecharon cada momento para descalificar a Del Mazo, simplemente por ser un heredero del poder como su principal pecado político.

Eruviel decidió lanzar su apoyo, además, a favor del dirigente estatal priísta Carlos Iriarte Mercado. Un personaje identificado con los Golden boys, ese grupo de políticos jóvenes empoderados con el montielismo, y que arribó al priísmo mexiquense previo a la elección intermedia de 2015. Desde entonces, forjó una alianza personal con Erasto Martínez -el operador político por antonomasia de Eruviel-, y se volvió en un hombre indispensable para Ávila. Si Ana Lilia no tenía los afectos de Los Pinos, entonces Iriarte podía ser la cuña política para convencer a Peña de desplazar a su primo, y en el plan B de Eruviel y los suyos.

La respuesta vino desde Los Pinos. La candidatura de Alfredo del Mazo era afianzada por Peña Nieto, por el exgobernador Alfredo del Mazo González y por Luis Miranda Nava, el alter ego del presidente desde sus tiempos universitarios. Con previsión, Miranda Nava leyó la estrategia eruvielista y robusteció la baraja de precandidatos a la gubernatura que eran parte del gabinete federal.

Ernesto Nemer, entonces titular de la Procuraduría Federal del Consumidor, fue enviado al Estado de México con una presencia inusual en el desarrollo de operativos a favor del consumidor, pero que en realidad, tenían el propósito de también erigirse como una opción a la candidatura priísta. Hacia finales de 2016, el propio Miranda Nava, mandó otro de sus alfiles a la promoción personal, y Ricardo Aguilar Castillo -subsecretario de alimentación de la Sagarpa- apareció en una revista política de reciente creación para lanzar abiertamente su aspiración por la gubernatura, e inundar con su imagen la presencia en espectaculares y parabuses.

FOTO Agencia MVT

Y para completar a los aspirantes, en las sesiones del consejo político que desarrollaba el PRI del Estado de México, para aprobar coaliciones, convocatorias y circunstancias políticas de la campaña electoral, apareció con frecuencia Alfonso Navarrete Prida -secretario del Trabajo y Previsión Social-. Todo era una estrategia de distracción, orquestada desde Los Pinos, para abrumar los intentos de Eruviel por incidir en la candidatura a favor de sus cartas: Ana Lilia Herrera y Carlos Iriarte.

La baraja federal tenía en claro abrir camino para Alfredo del Mazo, ante las resistencias priístas, en donde se incluía la obstinada participación de Eruviel Ávila para influir en su sucesor; aunado al rechazo de los exgobernadores Arturo Montiel y Emilio Chuayffet hacia el grupo delmacista en la antesala del poder.

Eruviel Ávila confiaba en que podía decantar la balanza a favor de sus candidatos, bajo el respaldo de Luis Videgaray -recién reinstalado en el gabinete peñista como canciller-, quien se había convertido en un artífice de la gubernatura eruvielista. Para Videgaray resultaba fundamental mantener la influencia de Eruviel, por encima de cualquier margen de maniobra que pudiera ejercer Luis Miranda, con quien ha mantenido una pugna permanente en la toma de decisiones del presidente Peña Nieto.

Videgaray se había opuesto a la candidatura de Alfredo del Mazo de principio a fin. En septiembre de 2015, cuando estaba por definirse la repartición de comisiones legislativas en San Lázaro, el entonces secretario de Hacienda vetó al mexiquense de encabezar la comisión de presupuesto y cuenta pública, en la cual instaló al tamaulipeco Baltazar Hinojosa -a quien conoció en la LXI Legislatura Federal, cuando ambos formaron parte de esa comisión-. Del Mazo fue relegado como  presidente de la comisión de infraestructura.

En enero de 2016, Videgaray hizo lo suficiente para que Baltazar -primo de Juan Armando Hinojosa, propietario del Grupo Higa involucrado con la Casa Blanca vendida a Angélica Rivera-, fuera designado como candidato del PRI a la gubernatura de Tamaulipas, cuya elección perdió en junio de ese año en contra del panista, Francisco García Cabeza de Vaca.

Con la salida de Hinojosa de San Lázaro, Videgaray ya no pudo oponerse más y Alfredo del Mazo fue electo presidente de la comisión de presupuesto, y el exalcalde de Huixquilucan tuvo su margen de control en la aprobación del presupuesto 2017, cuya negociación fue realizada entre septiembre y noviembre de 2016, en la víspera de la definición del candidato priísta a la gubernatura.

Ese periodo, cuando Luis Videgaray debió renunciar a la secretaría de Hacienda, ensimismado por su operación en la desastrosa y fallida visita del candidato republicano Donald Trump a México -pese a su discurso lacerante y ácido respecto de su política migratoria en contra de los mexicanos-, la cual precedió, además, la presentación del proyecto presupuestal en la legislatura federal.

Empero, Videgaray haría todo lo necesario para impedir el paso de Alfredo del Mazo, con quien nunca tuvo una cercanía. Todavía se recuerda que en la campaña electoral de 2009, cuando Del Mazo competía por la alcaldía de Huixquilucan, Videgaray -candidato a diputado federal por la vía plurinominal- hizo presencia en un solo acto de campaña, donde estuvieron presentes los candidatos a diputados federal y local: Alfonso Navarrete y Carlos Iriarte.

Al término del mitin, los candidatos decidieron emprender una caminata y hacer un toque de puertas por la cabecera municipal de Huixquilucan. Videgaray, no obstante de tener residencia en Huixquilucan, se disculpó con Del Mazo, Navarrete e Iriarte, para justificar una agenda apretada, subió a su camioneta, ya no siguió en el recorrido y nunca más apareció en una campaña electoral que parecía crucial para el priísmo de Peña Nieto.

En resumen, hacia la recta final todos asumían que el presidente Enrique Peña Nieto tomaría la decisión unipersonal sobre el candidato a la gubernatura mexiquense, por tratarse del futuro de su tierra natal, donde guarda intereses personales, políticos, empresariales y su reducto electoral para el 2018.

De acuerdo al periodista, Salvador García Soto, el mexiquense Alfredo del Mazo fue citado por el dirigente nacional priísta, Enrique Ochoa Reza -un tecnócrata identificado con la causa de Videgaray-, el lunes 16 de enero, quien le habría anticipado que tenía que “estar preparado” si Peña Nieto decidía que él no era el “candidato adecuado” para la elección mexiquense.

La versión periodística de García Soto, refiere que ese aviso implicaba el riesgo, una vez más, de que su primo Enrique Peña Nieto podía hacerlo a un lado de la candidatura, como ya había ocurrido seis años antes.

En la víspera, Enrique Peña habría tenido diversas reuniones con su círculo más cercano para tomar la mejor decisión en la elección mexiquense. De acuerdo con García Soto, el presidente Peña recibió también al gobernador Eruviel Ávila, quien le mostró encuestas que le garantizaban al PRI la victoria, con tres aspirantes y sin alianza PAN-PRD. Los precandidatos mejor posicionados, según Eruviel, eran Alfredo del Mazo, Ana Lilia Herrera y Carlos Iriarte.

Eruviel planteó que con los tres el PRI ganaba la elección, sin embargo, hizo un espacio para explicar los porcentajes de opiniones negativas de los tres priístas: ahí Del Mazo, también era puntero, con las calificaciones reprobatorias. En esa versión de Eruviel, la mejor evaluada era Ana Lilia Herrera, con menos preferencia que Del Mazo, pero con menos negativos.

Esa misma versión, fueron expuestos por separado ante Peña Nieto, tanto por el canciller Luis Videgaray como por el dirigente nacional priísta, Enrique Ochoa, al punto de prácticamente convencer al presidente de que su primo no debía ser candidato, pues aunque era el mejor posicionado en las encuestas, también era el que podía ser más cuestionado y vulnerable, particularmente por su parentesco, en una elección que ya se anticipaba ampliamente cerrada.

Con base en la misma versión periodística de García Soto, una semana después de su reunión con Ochoa Reza, el martes 24 de enero, Alfredo del Mazo llegó apresurado al despacho presidencial para pedir una reunión con el presidente Peña Nieto con carácter de urgente. Ahí, Alfredo, a solas con su primo Enrique, se jugó sus últimas cartas. Del Mazo llevaba consigo decenas de encuestas que demostraban su alto posicionamiento rumbo a la elección del 4 de junio. “Déjame competir presidente. Yo puedo ganar. Los números lo dicen”, dijo Alfredo a Enrique, en un carácter político, institucional, personal y hasta familiar.

En una reunión que se prolongó por más de dos horas, Del Mazo insistió en que podía ganar, y trajo consigo ese recuerdo melancólico de marzo de 2011, cuando cedió a su aspiración de ser gobernador, para dar paso libre a Eruviel y no poner en riesgo el proyecto presidencial peñista. “Yo ganaba también entonces, pero usted me pidió disciplinarme por su proyecto y lo hice”, explicó Del Mazo a Peña. “Ahora le demuestro que también puedo ganar, déjeme competir”, dijo una y otra vez Alfredo, con deseos de persuadir a su interlocutor.

Alfredo del Mazo, que llegó a Los Pinos a las 14:00 horas, tenía una presión adicional, pues Enrique Peña tenía planeado viajar a Punta Cana para participar en la Cumbre de Estados Latinoamericanos y del Caribe a las 15:00 horas. Casi al final de la reunión, la hora del viaje se había pasado, y el presidente decidió de último momento cancelar su salida. La Secretaría de Relaciones Exteriores –a cargo de Luis Videgaray- emitió un comunicado anunciando que Peña no iría a la Celac “por problemas en la agenda presidencial”. Al finalizar la reunión entre Alfredo y Enrique, Del Mazo salió no sólo con las encuestas bajo el brazo, también con la candidatura priísta a la gubernatura mexiquense.

Fuentes consultadas por Plana Mayor, confirmaron que a lo largo del miércoles 25 de enero, el presidente Enrique Peña Nieto se reunió por separado con cada uno de los precandidatos a la gubernatura. Ahí estuvieron los de la jugada federal: Alfredo del Mazo, Ernesto Nemer, Alfonso Navarrete, Carolina Monroy y Ricardo Aguilar; y los de la jugada local: Ana Lilia Herrera y Carlos Iriarte.

Con cada uno, Peña Nieto planteó los escenarios electorales de alta competencia, y les pidió su opinión respecto de los posibles candidatos. El presidente sólo consideraba en cada entrevista sus lealtades, sus intereses y sus capacidades. La decisión ya había sido tomada, pero a todos les planteó que la definición se daría en el transcurrir de las próximas horas. Y con la posibilidad abierta, evitar chantajes y amagos como los suscitados seis años antes.

El jueves 26 de enero, Eruviel sabía que sus cartas eran desplazadas, y jugó una última apuesta, arriesgada pero definitiva. Filtró a un medio de comunicación nacional que Ana Lilia Herrera había renunciado a la Secretaría de Educación. La remoción de Herrera suponía para la clase gobernante que ella sería la candidata del PRI a la gubernatura del Estado de México. De inmediato, desde Los Pinos apaciguaron la inquietud, y sonó el teléfono rojo de Palacio de Gobierno y de Insurgentes Norte, para informar que el candidato era Alfredo del Mazo.

Entonces, Ana Lilia Herrera debió lanzar un mensaje a través de twitter para desmentir su renuncia, y pronunciar que se mantendría firme al frente de la Secretaría de Educación, a la que había llegado apenas ocho meses antes.

Fue cuestión de minutos para que Alfredo del Mazo informara en su twitter el ungimiento digital de su candidatura. Alrededor de las 16:34 horas, escribió: “Con emoción les comparto que solicité licencia como diputado, para buscar ser candidato del @PRI_EDOMEX al gobierno del #Edomex”. Al día siguiente, Del Mazo arribó a la sede del PRI mexiquense para registrar su precandidatura única por la gubernatura, un acto que había acariciado hacía seis años.

La mañana del viernes 27 de enero, Alfredo del Mazo, arribó a la sede del PRI Estado de México situada en la avenida Alfredo del Mazo Vélez, bautizada en honor al abuelo del precandidato único. Con el arropo de la bancada priísta de San Lázaro, Del Mazo entregó sus documentos, casi los mismos que había preparado seis años antes pero que debió resguardar en un escritorio personal, para dar trámite al sueño de su padre, y convertirse en el tercer Del Mazo en busca de la gubernatura mexiquense.

Mañana Alfredo del Mazo, Origen es destino

 

Primera parte: El sueño a punto de cumplirse seis años después

 

Alfredo del Mazo Maza, el sueño a punto de cumplirse seis años después

 

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