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OFF THE RÉCORD

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Arturo Montiel cumple este lunes 69 años. Los cumple satisfecho de que su delfín político Enrique Peña Nieto se convertirá en Presidente de México a partir del 1 de diciembre. Pase lo que pase, y digan lo que digan, es innegable de que Enrique es hechura de Montiel. Quienes recuerdan a Peña en sus inicios, lo detallan disciplinado, con su peinado engominado, muy bien vestido y cargando un maletín siempre a la sombra de Arturo, el entonces secretario de Desarrollo Económico, mientras trascurría el sexenio de Emilio Chuayffet como gobernador.

 

El triunfo de Enrique Peña simplemente fue una revancha política de Montiel. En 2006, Arturo se quedó en la orilla de hacerse de la candidatura presidencial priísta, pero las alianzas políticas que forjó Montiel entre 1999 y 2005, fueron las mismas que impulsaron y legitimaron la unidad en torno a Peña Nieto. El montielismo –y el Grupo Atlacomulco junto con él- están por entrar por la puerta grande de Los Pinos. Hay demasiados motivos para que los cercanos al ex mandatario festejen, su ascenso al político está en la cúspide del poder.

 

Los hombres de Montiel tienen un futuro promisorio. En el proyecto presidencial destacan personajes como Luis Miranda, David Korenfeld, Alfonso Navarrete y Luis Felipe Puente. En el escenario estatal Eruviel Ávila, es su alfil político, y también están muy presentes Aarón Urbina Bedolla como presidente de la Junta de Coordinación Política. En San Lázaro el coordinador de los priístas mexiquenses José Manzur también es montielista de cepa. El grupo político del ex mandatario está más presente, robusto y amplio que nunca. Está muy pleno.

 

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Muy fácil fue para Eruviel Ávila sortear su primer informe de gobierno. Primero porque no aceptó cuestionamientos de los grupos parlamentarios. El evento, cuando ya pasaron cerca de 40 días del mismo, revistió importancia por la presencia de Enrique Peña. Y posteriormente, la glosa del informe sólo requirió de la comparecencia de Raúl Murrieta para convencer a los diputados locales de que en el Estado de México todo marcha bien. Simplemente es inconcebible no haya existido una rendición de cuentas más amplia y profunda.

 

Los contrapesos políticos simplemente no existen. En principio, hay una oposición que es minoría, acorralada, proclive a la negociación, que se interesó más en el mezquino reparto de comisiones, que en cuestionar al gobierno eruvielista. Y en segundo término, hay una aplanadora priísta, que junto a sus aliados del Verde y Nueva Alianza, simplemente hacen imposible que haya amenazas de golpeteo legislativo, en una cámara de diputados que más que un contrapeso político, representa un brazo anexo del Poder Ejecutivo. Muy preocupante.

 

Se esperaba que concluido el reparto de las comisiones, vendría la glosa del informe de Eruviel Ávila. Lo cierto es que el priísmo le ganó tiempo al tema, y ahora el primer año de labores de Ávila se encuentra ya muy enfriado. Es más rentable para la oposición comenzar con los “jaloneos” del presupuesto, el “golpeteo” por las escandalosas deudas municipales, y es tanto la desidia de la oposición en la legislatura, que hasta el tema de la cuenta pública, la última de Peña Nieto, ya se les olvidó a los diputados. Una vergüenza.

 

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