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A qué la apuesta Calderón en el Edomex

Israel Dávila

 

Si el presidente Felipe Calderón mencionó el fin de semana que el PAN debe de valorar impulsar al mejor candidato para las elecciones presidenciales,  sea o no panista, ¿cuál será su sentir para el Estado de México? Por los hechos parece que es el mismo. En la entidad, se deberá impulsar a aquel que se encuentre mejor posicionado o garantice al menos, dar la pelea al candidato del PRI y del gobernador Enrique Peña Nieto.

Calderón sabe que para los comicios mexiquenses, el escenario de su partido es sumamente complejo. Si va solo, es impensable que pueda triunfar. Así lo demuestran los números.  Por eso requiere de la alianza con el PRD.

Para enfrentar la elección de gobernador en julio próximo,  se requieren, de menos, un millón y medio de votos para ser competitivo y estar en posibilidades de alcanzar la victoria.

El PAN sólo en el proceso electoral del 2000, pudo superar esa cifra al obtener un millón 800 mil sufragios. Pero no hay que perder de vista que aquella elección fue atípica, al estar empalmada con la elección presidencial y contaminada por el efecto Fox

Desde hace 15 años, la votación del PAN en el estado de México ha fluctuado entre los 850 mil votos como piso, al millón 150 mil como tope máximo. El voto de los panistas está muy identificado con las clases medias y altas, pero no ha podido penetrar en las clases populares o sectores rurales, que son la mayor parte del electorado mexiquense y cuyos votos se disputan el PRI y el PRD. Por eso la insistencia de la alianza con el sol azteca.

Calderón sabe que sus tiradores para el estado de México no despiertan interés en el electorado. En las encuestas levantadas no figuran ni José Luis Durán, ni Noé Aguilar  y mucho menos Guadalupe Mondragón, quienes aspiran a la candidatura panista.

Si acaso, se ubica al senador Ulises Ramírez y a Luis Felipe Bravo Mena, pero muy lejanos de cualquier posibilidad de triunfo. Incluso, en la reciente encuesta difundida por El Universal, Alejandro Gertz Manero, de Convergencia, es más conocido que cualquiera de estos aspirantes panistas.

La misma medición revela que Bravo Mena es el mejor posicionado entre los precandidatos panistas que han levantado la mano con apenas el 8 por ciento de intención del voto.

Josefina Vázquez Mota, quien ha dicho hasta el cansancio que la candidatura por el gobierno mexiquense no se encuentra ni  en su agenda personal, ni en la política, es paradójicamente, la mejor calificada. Concita el nada despreciable 30 por ciento de intención del voto, pero aún lejano para ser competitivo en los comicios.

¿Qué le queda a Calderón?. Obligar a Vázquez Mota a aceptar la candidatura panista y buscar con todo el aparato federal y su posición de mujer levantar unos 15 puntos en el proceso para ser competitiva. Apoyar la postulación de un candidato ciudadano en el Estado de México, como Arturo Elias Ayub, Alejandro Martí o Juan Ramón de la Fuente, que genere simpatía entre el electorado o decantarse por apoyar a la postulación del perredista Alejandro Encinas,  quien es el precandidato opositor con mayor reconocimiento según las encuestas levantadas en el Estado de México.  O bien, contará con un  priista, capaz de provocar la fractura en el tricolor que debilite al candidato de Peña Nieto.

Con cualquiera de estos escenarios sigue siendo complicado para el PAN ganar la elección en la entidad, a no ser que Calderón cuente con un as bajo la manga.

 

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