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Sin humo blanco

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Por Juan Carlos Cartagena Abaurre

Difícilmente un DT se va de un club teniendo buenos resultados; Toluca era ese atípico caso a inicio de siglo, sus entrenadores se iban con rumbo de Selección Nacional, siendo una bendición sentarse en la banca del infierno. Hoy, las cosas han cambiado, los dos últimos entrenadores, pese a su jerarquía y experiencia no completaron sus procesos. Como nunca antes, Los Diablos han tenido más interinatos que entrenadores oficiales en un lapso de 3 años. Al fiel estilo que una elección papal, hasta ahora sólo azufre negro sale del infierno. No intentaré explicar, pero si entender la causa de que Toluca haya cambiado su don por maldición

El método
La metodología de selección del entrenador pasa por tantos filtros que termina desuniendo. El último caso fue la disputa entre los que querían a La Volpe y los que querían el regreso de Chepo. La presencia del Consejo resta importancia a Presidencia y Dirección Deportiva, así como a los que intenten proponer (más allá de quien tenga mayor razón). Todo para que al final sea, lógicamente por su función de propietario, Valentín Diez quien tome la última decisión.

La Volpe, previo al inicio de Apertura 2019, les dio una cátedra de análisis del plantel; se impusieron los intereses de particulares, esos que han estado por encima del club los últimos años. No defiendo la gestión de Ricardo, simplemente hago mención para dejar en claro lo que adentro del cónclave infernal pasa. Unos dicen rojo, otros blanco, alguien sugiere azul, y la decisión del color que le lleva trasfondo político.

Elección del plantel
Una de las frases más usadas cuando viene un cese: “El hilo se corta por lo más delgado”. Está claro que es más fácil correr a uno que a 24. En Toluca, de los últimos tres entrenadores, dos se han quejado públicamente de no tener los jugadores que estaban en su lista de peticiones. Ambos asumieron culpas pero también argumentaron no tener apoyo en refuerzos.

Por supuesto que la versión choca con la de la directiva, que eludan haber cumplido lo que los entrenadores “palomean”. Sin embargo, más allá de quien tiene razón o dice la verdad, está claro que los refuerzos tienen rato que, salvo contados casos, no han funcionado. Contratos largos, caros y difíciles de colocar.

Como sucedió con La Volpe y Gigliotti, donde tenían claro que solo uno se quedaría pasando diciembre del 2019. Se quedó el delantero y seis meses salió por la puerta de atrás.

¿Traición?
No puedo creer que un jugador salga a la cancha a no querer ganar, a perjudicar al equipo que le paga, a entristecer a propósito a la afición que tanto le ama. En el infierno la palabra traición ha estado muy mencionada en procesos. Alguna vez un DT me contó que cuando el momento era tenso, habló fuerte con el grupo y les dijo: “Tenemos que solucionar esto como caballeros, nosotros, sin promotores. Hoy me voy yo, pero mañana ustedes. Vamos a sacar el equipo”. Le prometieron que sí, y en la noche el promotor le llamó para reclamarle.

¿Interinato largo?
No me parece tan descabellado pensar en que Carlos Adrián se quede más tiempo en el interinato. Los partidos que vienen son complicados, la benevolencia del torneo permite calificar con un torneo más que mediocre, sin embargo eso sería solo un espejismo. La llegada de un DT provocaría reacción positiva en los jugadores, tal como sucedió con la llegada de La Volpe, pero después es engañoso para la evaluación del rendimiento. El conformismo al saberse seguro en un nuevo proceso ha sido muy evidente.

Además, los entrenadores que pudieran sentarse en un banquillo tan caliente, se la piensan dos veces al darse cuenta de cómo se vienen manejando las cosas al interior. Cardozo y Cristante tiene ganas de entrarle, pero con condiciones que no parecen estar en mente de quienes toman decisiones en el club.

Por ejemplo José estaría encantado de regresar, pero con reestructuración, principalmente en zona defensiva. Lo de Hernán pasa por otras situaciones menos ligadas a lo futbolístico. En ambos casos, sentarse a dirigir 5 partidos puede ser arma de dos filos, con más probabilidad de cortarse.

Ojo ahí
Los interinatos también han sido variables. Primero el Güero, luego Chuy con Cruzalta, ahora Carlos Adrián con Cruzalta y Chuy. Ojalá que a esos interinos también les vayan dando continuidad en los procesos y no se queden solamente dirigiendo uno o dos juegos.

Conclusión
Toluca ha probado leyendas, ex DTs campeones, entrenadores de experiencia, jóvenes, reconocidos y en casi todos, se han cortado los procesos. La pandemia y daño colateral en materia económica ha obligado a comprar menos y formar más. Toluca (quizá ningún equipo) no estaba preparado para una situación así y su fútbol lo refleja. Quien decidan en su obsoleto y deteriorado proceso para elegir al DT será asunto de los de pantalón largo, pero deben pensar en alguien de tiempo completo, ligado al trabajo de fuerzas básicas, respetarle el proceso y sobre todo que presente un proyecto comprometido con el club y no con un promotor; incluyente con los demás entrenadores de las diferentes categorías, innovador, que sepa que va al infierno pero que el la misión es llegar al cielo. Hay 5 jornadas para tomar la decisión, no es por conformismo, al contrario, es porque este torneo ha sido un espejismo. Prefiero ser sensato y que se tome una decisión bien pensada para cuando haya humo blanco en el Infierno.

A propósito, hoy a las 9 pm en “De Primera Intención” (Facebook live) estará Luis Islas, en otra entrevista en la que tendré honor de compartir con mis amigos Washington Olivera y Victor Orozco.

Gracias por leerme y jugar conmigo.

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