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Roba Peña Nieto cámara a Eruviel en informe de labores

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Redacción

Con la mayor ovación y andanada de aplausos,  el Presidente Electo de México y ex gobernador de la entidad, Enrique Peña Nieto  atrajo los afectos y felicitaciones por encima del informe de labores del mandatario Eruviel Ávila Villegas. Reunidos este miércoles en el teatro Morelos, los gobernadores emanados del PRI se volcaron a favor del próximo titular del Ejecutivo Federal que tras doce años de ausencia será de nueva cuenta de militancia priísta.

Las calles del primer cuadro de la capital mexiquense amanecieron sitiadas por vallas desplegadas y la vigilancia de elementos del Estado Mayor Presidencial y del Ejército Mexicano para resguardar la seguridad de Peña Nieto, lo que impedía incluso transitar con libertad a los peatones.

Los helicópteros sobrevolaron uno tras otro en la sede del Palacio de Gobierno, para alentar la presencia de los gobernadores. Allí se dieron cita el líder de la Conferencia Nacional de Gobernadores, César Duarte mandatario de Chihuahua, además de otros mandatarios como Ivone Ortega Pacheco de Yucatán; Roberto Borge de Quintana Roo; Fernando Ortega de Campeche; Fausto Vallejo de Michoacán; Rodrigo Medina de Nuevo León; y Andrés Granier de Tabasco.

La famiglia priísta reunida en pleno, con la presencia de Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa Patrón, Carlos Romero Deschamps y Francisco Rojas como presagio del regreso de la nomenklatura. En el primer frente de batalla, los ex gobernadores Alfredo del Mazo y Emilio Chuayffet con sus historias fallidas en busca de la Presidencia de México. Y en medio del escenario Enrique Peña, el hijo pródigo de Atlacomulco que regresó el PRI a Los Pinos.

La izquierda también acudió a la cita. Miguel Ángel Mancera –futuro jefe de gobierno capitalino-; y el muy flexible Graco Ramírez –próximo gobernador de Morelos-, dando su reconocimiento al próximo Presidente de México. Junto a ellos el otrora lopezobradorista Gabino Cué, actual gobernador de Oaxaca.

Sabedores de que su momento es ahora, el equipo de transición ocupó los lugares de privilegio. Encabezados por Luis Videgaray, estuvo la camada mexiquense más cercana a Enrique Peña: Y desde Alfonso Navarrete, David Korenfeld, Enrique Jacob y Osvaldo Santín acapararon el reflector de las entrevistas.

Eruviel Ávila respetó las formas, y al menos en el discurso reinstauró el viejo régimen. Guardó el fondo, y reiteradamente se dirigió al próximo Presidente Enrique Peña, del que además se ufanó como su paisano, a pesar de que Ávila no pertenece a la estirpe del grupo Atlacomulco.

Notoria también la ausencia de Arturo Montiel, el jefe político de Peña y Eruviel, sumido en desgracia desde 2005. Fuera de la escena para no ensombrecer el ascenso de su sobrino a Los Pinos, en esa ruta que truncó la carrera del ex mandatario, pero no así su influencia en los círculos del poder. Montiel está sin estar, sus vínculos parecen indisolubles, y simplemente indestructibles.

Elba Esther Gordillo también está de regreso en el PRI, y con ella su hija Mónica Arriola, ambas en las primeras filas del ejército que se apresta para arrebatar el poder panista en desgracia.

El informe de Eruviel es pretexto para mostrar el músculo de Peña. Desde su tierra natal manda mensajes cifrados de su investidura, de ese viejo estilo que se resiste a morir pese a estar doce años ausentes de poder, pero el PRI está de regreso y Peña ya se erige como el futuro “señor Presidente”, en un estilo que nunca murió.

La jornada acaba con aplausos, abrazos, palmadas en la espalda, y pocos recuerdan el motivo de la convocatoria. Eruviel Ávila ha pasado a un segundo plano. Hoy la Plana Mayor ha venido a pasar lista con Enrique Peña, y nada más.

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