PRD se juega el registro en 2027: redefine alianzas, confronta a Morena y lanza agenda en seguridad y reforma electoral

Redacción

Toluca, Edomex; 29 de abril de 2026.- En medio de una etapa de repliegue y reconstrucción tras perder su registro nacional, el PRD Estado de México perfila una estrategia política que combina pragmatismo electoral, apertura a la ciudadanía y una postura crítica frente al oficialismo.

Durante una entrevista en el programa On the Record, su secretario general, Javier Rivera Escalona, delineó con claridad el momento que atraviesa el partido: uno en el que la prioridad no es crecer, sino sobrevivir, reposicionarse y volver a ser competitivo rumbo a la elección de 2027.

El dirigente reconoció que el principal desafío es conservar el registro como partido político local, luego de haber alcanzado apenas el umbral mínimo de votación en el último proceso electoral. A partir de ello, sostuvo que el PRD ha iniciado una reorganización profunda que va más allá de lo administrativo.

Asegura que hoy existe una estructura territorial en los 125 municipios del estado, con una base cercana a los 250 mil afiliados y alrededor de 150 representantes populares en los ayuntamientos, lo que, en su visión, permite mantener viva la posibilidad de competir.

No obstante, el reto no es menor. Rivera Escalona admitió que una de las principales dificultades ha sido combatir la percepción pública de que el PRD desapareció, alimentada —dijo— por la narrativa nacional tras la pérdida de su registro. En ese contexto, el partido ha emprendido una estrategia de posicionamiento político que incluye presencia mediática, activismo legislativo y reconstrucción de vínculos con su base territorial.

De cara a 2027, el PRD prepara un proceso interno para la selección de candidaturas que buscará combinar acuerdos políticos con mecanismos formales, pero con un énfasis particular en la apertura a perfiles ciudadanos. Rivera Escalona adelantó que el partido pretende postular a candidatos externos que no han encontrado espacio en otras fuerzas políticas, como parte de una estrategia para ampliar su base social y renovar su imagen. Bajo esta lógica, la estructura municipal será el filtro y el motor para consolidar aspiraciones.

En materia de alianzas, el dirigente fue enfático al reconocer que el pasado reciente dejó costos políticos importantes. La coalición con PRI y PAN, particularmente con el priismo, representó una contradicción histórica que, a su juicio, impactó negativamente en la identidad del partido y en su desempeño electoral. Aun así, defendió que dichas decisiones respondieron a circunstancias específicas y a la necesidad de construir contrapesos frente al poder dominante.

Rivera Escalona dejó claro que el partido no descarta coaliciones futuras, pero bajo una lógica distinta: primero, privilegiar la alianza con la ciudadanía, con sectores sociales y organizaciones; después, evaluar acuerdos partidistas en función de su viabilidad electoral y del objetivo central de conservar el registro. “En política no se puede decir nunca ni siempre”, resumió, al tiempo que insistió en que cualquier decisión estará subordinada al interés de supervivencia del partido.

El secretario general del PRD manifestó su preocupación por la aparición de nuevos partidos políticos, a los que calificó como posibles instrumentos de simulación o fragmentación del voto opositor. Desde su perspectiva, la proliferación de estas fuerzas podría beneficiar indirectamente a Morena al dividir a la oposición, lo que obliga al PRD a competir no solo contra el oficialismo, sino también contra nuevos actores que disputan el mismo electorado.

Sostuvo que los gobiernos emanados de Morena muestran signos de desgaste, particularmente en temas como seguridad, economía familiar y servicios públicos. Afirmó que, más allá de los programas sociales, existe un descontento creciente en la ciudadanía debido al aumento en la violencia, el encarecimiento de la vida y la falta de resultados estructurales.

Acusó que muchas de las políticas implementadas por Morena mantienen las bases de reformas estructurales previas aprobadas en el sexenio de Enrique Peña Nieto, lo que, en su opinión, contradice su discurso de cambio. Además, cuestionó el uso de programas sociales con fines electorales y adelantó que el partido impulsará una estrategia de denuncia y fiscalización para evidenciar posibles irregularidades.

Adelantó que, establecerán una agenda legislativa que busca marcar distancia y generar contraste. Entre las propuestas más relevantes destaca una reforma en materia de seguridad pública que plantea la desaparición de las policías municipales para concentrar el mando en instancias estatales, bajo el argumento de que las corporaciones locales han sido superadas por la delincuencia en diversas regiones. Se trata de una iniciativa que, de concretarse, implicaría una reconfiguración profunda del modelo de seguridad en el Estado de México y que el PRD pretende llevar incluso al ámbito nacional.

A ello se suma una propuesta de reforma electoral que busca fortalecer la representatividad política. El planteamiento incluye mecanismos para que candidatos que no ganen elecciones puedan acceder a espacios de representación proporcional, así como una reorganización territorial en los municipios para elegir regidores por zonas específicas, lo que permitiría una mayor cercanía con la ciudadanía.

Si bien consideró que la reelección puede ser válida como mecanismo de reconocimiento al desempeño, admitió que ha sido distorsionada y que hoy enfrenta un rechazo social creciente. En cuanto al nepotismo, señaló que, aunque formalmente prohibido, ha sido una práctica recurrente que debe erradicarse de manera efectiva y no solo discursiva.