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Toluca, Edomex; 28 de junio de 2020.- Parece más una decisión política que técnica. El gobierno de López Obrador decidió que a partir de este lunes, la Ciudad de México se ubique en semáforo naranja: un lunar en el centro del país. Mientras la alerta epidemiológica por covid-19, mantiene en rojo al Estado de México, Hidalgo, Puebla, Morelos, Tlaxcala, Guerrero y Oaxaca. La capital del país, gobernada por la morenista Claudia Sheinbaum, parece estar sujeta a una prueba piloto en medio de una pandemia de antecedentes nunca vistos.

En el Estado de México, se tiene la esperanza de que las autoridades federales cedan a la presión económica, y la próxima semana se pueda avanzar al semáforo naranja. Pese a las restricciones sanitarias, el fin de semana se pudo observar una mayor movilidad vehicular y una apertura de negocios cada vez más notoria, particularmente en el Valle de Toluca. Es en la capital mexiquense donde el ritmo de contagios se acelera, y el porcentaje de hospitalización prevalece por arriba del 70 por ciento. La población parece indolente.

Hasta el momento, es una incertidumbre cómo regresarán a trabajar y en qué color del semáforo las oficinas de gobierno. En cientos de despachos del nivel federal, estatal y municipal, los espacios son reducidos y la aglomeración de personas resulta inevitable. Todo apunta que el sector gobierno podría regresar escalonadamente. Aquellas que tienen atención al público podrían hacerlo hasta que el semáforo transite al color amarillo, hacia inicios del mes de agosto.

Está confirmado. En junio por tercer mes consecutivo, el país y el Estado de México registrarán una pérdida de la cifra de empleos inscritos ante el Instituto Mexicano del Seguro Social. No hay que olvidarlo: una de las promesas de Alfredo Del Mazo era crear un millón de empleos en el sexenio.

En este 2020, los escenarios son absolutamente adversos como consecuencia de la pandemia. Hacia su tercer informe, el gobernador mexiquense tiene la expectativa de recuperar el terreno perdido en el primer semestre. Por eso la urgencia de transitar a la nueva normalidad y reactivar la economía.

Hay una complejidad educativa frente a la emergencia sanitaria. Luego de que la UAEM informara la semana pasada que el examen de admisión será a través de internet, ha surgido en redes sociales un movimiento que pretende apoyar a los jóvenes que no tengan computadora e internet en casa.

Sin embargo, el anuncio del rector es muy preciso: los estudiantes que sean aceptados deberán tener herramientas tecnológicas porque el próximo semestre se cursará a distancia, ante la prevalencia de la contingencia por covid-19. Es decir, el problema no se limita a la presentación del examen de admisión, y la brecha digital será irremediablemente un elemento adicional de la desigualdad social.

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