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Toluca, Edomex. 28 de mayo de 2019.- Alfredo Del Mazo ha comenzado a delinear un liderazgo inevitable. A pesar del descrédito popular de la clase gobernante mexiquense, Del Mazo concita a muchos mandatarios identificados con la causa peñista: Murat, Peralta, Quirino y Astudillo. Además, el potencial financiero y electoral del Estado de México no puede minimizarse. Ayer, encabezó la primera reunión de gobernadores priístas para consumar un frente necesario por la aplastante vorágine morenista.

Alfredo Del Mazo ya no tiene sombra priísta ni mexiquense en Los Pinos. Eso le permite manejarse con mayor soltura. Desde la semana pasada, sorteó una serie de reuniones con la élite política, encaminadas a construir un contrapeso político desde tierras mexiquenses. El sábado antepasado, Del Mazo coincidió en un evento social con Enrique Peña Nieto. Cinco días más tarde, Alfredo recibió en Casa Estado al exmandatario Vicente Fox. Encuentros que no parecen casuales, sino que pretenden fortalecer al Grupo Atlacomulco aquí cimentado.

Desde la misma sede, convertida en oficinas del gobernador, ha trascendido que Del Mazo sostuvo encuentros con exgobernadores del Estado de México y del resto del país. Quizá la confrontación por ahora no sea directa con López Obrador. Todavía el domingo compartieron una gira conjunta. Alfredo busca ser un interlocutor entre la oposición y el primer mandatario. A largo plazo, el mexiquense podría asumir un liderazgo entre los gobernadores priístas, y el arropo de al menos dos expresidentes.

El peñismo puede persistir en un gatopardismo cobijado por Del Mazo. Las definiciones más trascendentes son inmediatas. Primero, la renovación de la dirigencia nacional priísta: Narro o Alito. Con Alfredo como líder de los gobernadores de su partido no podrá mantenerse al margen. Segundo, deberá incidir en ajustes a su gabinete, pasado su informe de gobierno; y en paralelo, decidir el destino de la dirigencia estatal del priísmo. Del Mazo acalla versiones que lo hacían cercano al morenaje, y deja en claro su militancia.

De lo malo lo bueno. Del Mazo quiso ser gobernador hace seis años. Asumió lo necesario para esperar su momento. Eruviel se impuso en 2011, pero debió lidiar con una sumisión insufrible cuando fue mandatario. Tenía un mexiquense en Los Pinos que lo controlaba todo. La gubernatura mexiquense abandonó un protagonismo, que hoy le ha devuelto -paradójicamente- la estrepitosa derrota priísta del año pasado. Alfredo tiene muchos desafíos por delante. Eruviel es uno más en la escuálida bancada senatorial.

A toda acción corresponde una reacción. Andrés Manuel pronto dará acuse de recibido del mensaje delmacista. Sabe que por ahora hay alianza, acuerdos y pactos, públicos y secretos. Pero a López Obrador no le gustará que uno de sus principales aliados se pueda convertir en corto plazo en un contrapeso político. Desde Palacio Nacional, se ha sido consistente en una premisa: “Estás conmigo o estás en mi contra”.

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