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Toluca, Edomex; 27 de mayo de 2020.- Las previsiones han resultado ciertas. El Estado de México vive la semana más crítica en el brote de contagios por COVID-19. Lo cierto es que, hasta ahora no existe certeza de que en los próximos días la curva de casos confirmados se comience a aplanar. En las últimas dos semanas, los municipios mayormente poblados han multiplicado sus pacientes; y cada vez son menos los municipios que se escapan a contagios entre sus habitantes.

A pesar de la prospectiva para dividir al Estado de México en cuatro regiones, el actual pico de contagios establece que el semáforo rojo permanecerá en los 125 municipios. No existen condiciones para reanudar actividades porque eso significaría potenciar la movilidad de personas. El confinamiento deberá extenderse mínimamente hasta el próximo 15 de junio.  Las medidas restrictivas hasta ahora han sido insuficientes para reducir la expansión del coronavirus.

Quienes ya se alistaban para salir a las calles el lunes próximo, deben entender que el territorio mexiquense transita por un momento crítico. El riesgo sanitario no se limita a tintes ideológicos ni diferencias políticas. Lo que está en juego no es un costo electoral, sino consecuencias irremediables en el rubro de la salud. Y en el corto plazo, un costo económico insorteable para millones de familias.

Las autoridades sanitarias guardan mesura, pero también en privado muestran preocupación. De no aplanar la curva en los siguientes días, los espacios hospitalarios serán insuficientes para atender a los casos confirmados. En el colmo de males, en distintos sectores sociales prevalece el desdén por seguir las medidas sanitarias de sana distancia. Los días se vuelven críticos, pero también cruciales para lograr las metas de regresar a la nueva normalidad.

La próxima semana, el Instituto Mexicano del Seguro Social tendrá un nuevo corte de empleos formales perdidos durante el mes de mayo. Ahí, surge una necesidad inversa al sector salud. Es urgente que la curva comience su ascenso para recuperar las fuentes laborales, una vez que se retorne a la normalidad. De ahí la decisión por dividir al estado en regiones, y pensar en su recuperación económica conforme el semáforo cambie a naranja, amarillo y verde.

También para el mes de junio, la Secretaría de Desarrollo Social tiene previsto realizar la entrega de canastas alimentarias y otros apoyos asistenciales. Sin embargo, enfrenta un desafío doble: evitar aglomeraciones y mantener el confinamiento de grupos altamente vulnerables. La precariedad alimentaria es otra durísima pandemia. Las tareas cotidianas de gobierno ya no pueden mantenerse a distancia, y eso implica abandonar el resguardo domiciliario.

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