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OFF THE RECORD 24-11-2020

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Rosario Robles. La política asistencial.

Toluca, Edomex, 24 de noviembre de 2020.- Se viene la noche para Luis Videgaray y Eruviel Ávila. Cero y van tres, los excolaboradores del gabinete peñista que han decidido convertirse en testigos protegidos de los casos más emblemáticos de corrupción que caracterizaron al gobierno pasado. Se trata de Emilio Lozoya, Emilio Zebadúa y Rosario Robles quienes buscan seguridad personal. Los tres tienen un denominador común: su enemistad con el excanciller mexicano, a quien señalan como artífice financiero del sexenio.

Desde el primer día de gobierno peñista, Videgaray pretendió asumirse como candidato sucesor del peñismo. Sumó a su causa a personajes como José Antonio Meade, Aurelio Nuño, Ildefonso Guajardo, Enrique Ochoa y el propio Eruviel Ávila. En la acera de enfrente, Miguel Osorio Chong, construía su proyecto junto a Rosario Robles, Claudia Ruiz Massieu y Luis Miranda Nava. A la distancia, ambos grupos disputan sus libertades y sus culpas personales.

La pugna entre Videgaray y Osorio Chong, tuvo su antesala en la candidatura del Estado de México en enero de 2017. Entonces, Eruviel Ávila lanzaba sus cartas: la secretaria de Educación y el dirigente priísta, apoyado por el canciller. Miranda, con el arropo de Nemer y Aguilar, permitieron el ungimiento de Alfredo. Desde esa toma de decisiones, se explica el reparto de poder del actual gabinete delmacista. Y también se pueden advertir y entender las exclusiones de distintos grupos políticos que simplemente no encuentran acomodo en el estado.

En esa lógica, se pueden anticipar las candidaturas priístas del año entrante. Del Mazo deberá favorecer a sus más cercanos, y a quienes le han mostrado su afecto y su lealtad en 2011, cuando aspiró por primera ocasión a la gubernatura; y a quienes le reiteraron esa cercanía y arropo en la definición de 2017.

El futuro judicial y la seguridad personal de diversos actores políticos pende de un hilo. Las acusaciones de Lozoya, Zebadúa y Robles salpicarán a muchos personajes activos y en retiro. Son una minería de datos para López Obrador. Pero está claro que, las enemistadas que construyeron en doce años Videgaray y Eruviel, podrían cobrar facturas en cada una de sus acciones y decisiones.

López Obrador está esperando su momento. Las campañas podrían ser la coyuntura ideal para lanzar los primeros ataques sobre lo que sus testigos protegidos aporten, y con ello sepultar cualquier aspiración electoral priísta. Su prioridad se encuentra en reivindicar en las urnas su hegemonía en San Lázaro.

Por esas múltiples razones, hoy parece no ser conveniente asumirse con cercanía a Luis Videgaray o a Eruviel Ávila, porque la noche les ha comenzado a caer.

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