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Toluca, Edomex. 22 de marzo de 2019.- ¡Qué casualidad! Un año después de que la Secretaría de Movilidad del Estado de México emplazó a los concesionarios del transporte público a implementar en sus unidades dispositivos de seguridad, los concesionarios salen a amagar con que el negocio no es rentable y casi salen poniendo de su bolsa para no dejar de prestar el servicio. Una cosa es el aumento en el diésel y otra querer aumentar el pasaje en un 40 por ciento, nada comparable con la inflación y mucho menos con el incremento a los salarios.

Si Del Mazo asume una postura rígida tiene para ganar la batalla. El gobernador deberá sopesar entre ponerse del lado de los empresarios o de los usuarios. El llamado de los transportistas se enmarca en querer incumplir la ley. Los plazos ya se han comenzado a agotar para que las unidades tengan GPS, cámaras de vigilancia y botones de pánico. También hay mucha de la clase política con intereses empresariales en el sector, y nadie quiere perder. Pero el gobernador se juega el reducido capital político de su mandato.

El transporte público en el Estado de México es caro, inseguro, obsoleto incómodo, en resumen, insufrible. Es un problema de años, que resulta de un acumulado de omisión, negligencia y corrupción. La Gaceta de Gobierno del 20 de marzo del año pasado los emplazó a modernizarse y volverse seguros. Eso les tiró parte del negocio a muchos, y ahora presionan con colapsar al Estado de México. Si incrementan el precio sin autorización oficial, muy fácil, se les debe cancelar la concesión.

El pulpo camionero viene con la amenaza. Se sienten invencibles por relacionarse con el poder público y sectores de la prensa. Otros más son gobierno o prensa, y también concesionarios. Dice el clásico: Si los funcionarios no pueden con su encargo que renuncien. Ahora bien, una frase para los concesionarios: si el negocio no es rentable para los camioneros ¡claudiquen!

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Raymundo Guzmán Corroviñas cayó para arriba. Si bien dejó la Contraloría Municipal de Metepec, fue para ascender al cargo de secretario del Ayuntamiento en el mismo municipio. El exdiputado local panista ya fue regidor en Cuautitlán Izcalli, y sabe de lo que se trata un cabildo municipal. La alcaldesa Gabriela Gamboa fortalece a su grupo político, en un municipio que durante mucho tiempo empoderó a las dinastías del priísmo, a las familias de siempre.

En ese andamiaje, Gamboa está vinculándose con sectores políticos de otros municipios. Su proyección trasciende a su municipio. Mientras el panismo y sus liderazgos se desmoronan. Sus excandidatos ya saltaron al morenaje. Algo urgente deberá hacer Jorge Inzunza para detener la desbandada.

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