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Toluca, Edomex; 21 de octubre de 2019.- El arranque de la construcción del Aeropuerto Internacional de Santa Lucía podría representar un nuevo resquicio para que la Cuarta Transformación emprenda una batalla contra la corrupción. Y es que la gran justificante para sepultar el proyecto de Texcoco transita por demostrar los negocios al amparo del poder y los sobreprecios que se pagaron por ese proyecto, apadrinado por Gerardo Ruiz Esparza. El exsecretario de Comunicaciones y Transportes resalta en los frentes del desaseo financiero.

Desde hace algunas semanas, Santiago Nieto Castillo abrió la posibilidad de indagatorias administrativas y penales en la SCT, donde los expedientes ya parecen apilarse en varios despachos. La serie de escándalos involucra el Aeropuerto de Texcoco; el Tren México – Toluca; el socavón de Cuernavaca; el hangar presidencial del Grupo Higa; la autopista Lerma – La Marquesa a favor de Pinfra de David Peñaloza y hasta la autopista Atlacomulco – Atizapán de Zaragoza concesionada a Aléatica, antes OHL – México. Hay un denominador común: procesos amañados, contratistas consentidos, sobreprecios en las obras y casi en todas, construidas en el territorio mexiquense.

Pero el tema de Santa Lucía no estaría resuelto. Javier Jiménez Espriú, advierten versiones periodísticas, presenta una salud endeble, lo que obligaría a su renuncia antes de que finalice el año. El titular de la SCT es el principal impulsor del Aeropuerto junto con el empresario favorito, José María Rioboó. Pero sin Espriú al frente de la obra, cualquier falla en el diseño y su ejecución deberá asumirse por su eventual sucesor. De ahí que se robustezca demostrar lo pernicioso que implicaba la terminal aérea en Texcoco, paradójicamente la cuna política del grupo más influyente en Morena del Estado de México.

Otro flanco de investigación financiera y hasta penal, involucraría a los Cervantes: Humberto Castillejos y su primo Alfredo Castillo. Ambos, con un amplio margen de maniobra en el sexenio peñista, habrían usado su posición política e información de privilegio para hacer negocios al amparo del poder, y amasar fortunas inexplicables. Un elemento adicional: Humberto fue pieza clave en la destitución de Santiago Nieto de la Fepade, lo que incluso provocó consecuencias lacerantes en su entorno personal y familiar.

Y en esa lógica, la red de complicidades se involucraría a Alberto Bazbaz, quien ocupó la titularidad de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) al arranque del sexenio. El arropo de Castillejos le alcanzó para encabezar el Cisen durante los últimos diez meses del sexenio. Hoy dicho aparato de inteligencia ya no opera, de acuerdo con las decisiones asumidas por López Obrador.

Una última coyuntura. Como una extraña coincidencia, cada que Andrés Manuel se aturde por alguna crisis política -como la que ahora enfrenta por los hechos violentos en Culiacán-, ha tenido que recurrir a la cacería: Emilio Lozoya; Rosario Robles; Juan Collado; y la lista se podría acumular en las próximas semanas para mantener la atención en otro caso.

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