Toluca, Edomex. 21 de enero de 2015.- El ascenso al poder político del Grupo Atlacomulco a Los Pinos, siempre supuso también el acompañamiento de otras estructuras del poder, el económico incluido, en una suerte de componendas que siempre han distinguido al priísmo del Estado de México. Se trata en esencia, de componentes que siempre caminaron en rutas paralelas, el político y el empresario, que de vez en vez se entremezclaron en sus negocios, en sus objetivos y en sus trayectorias personales, profesionales y hasta familiares.

El caso más emblemático lo representó Carlos Hank González, un profesor rural de Santiago Tianguistenco, que alcanzó la gubernatura del Estado de México, y construyó un emporio al amparo del poder. Pasó de vender dulces en la escuela primaria hasta transportar combustibles y edificar carreteras. Discípulo de Isidro Fabela, alcanzó ser secretario de estado en dos ocasiones: Agricultura y Turismo, ambas de la mano de Carlos Salinas. Hoy, su hijo, Carlos Hank Rhon y su nieto Carlos Hank González, se ubican en el Top 20 de empresarios del país.

La escuela de Atlacomulco echó raíces. Lo que parecía normal para la clase gobernante mexiquense, hoy le ha resultado su mayor proclividad al escándalo, una profunda crisis de legitimidad y los más pronunciados cuestionamientos al tufo de corrupción que parece rondar al gobierno peñista. Y es que no, no es normal que un gobernante tenga una cercanía con grupos empresariales con los cuales, con una mano hace negocios, y con la otra, los beneficia desde el poder público. Se debe distinguir entre lo prohibido y el deber ser, pues lo segundo no siempre está asentado en la ley, pero se fija en el terreno de los valores morales.

A pesar de que el grupo político en el poder rechaza un conflicto de interés, entre la fortuna inmobiliaria adquirida y la riqueza acumulada de los proveedores del gobierno, lo que resalta es una resquebrajada credibilidad y una muy endeble transparencia. El plan anticorrupción que tanto anunció Peña Nieto en campaña, hoy no es solamente una asignatura pendiente, sino una materia reprobada frente a los cuestionamientos expuestos en la opinión pública. La capacidad de respuesta ha sido inexistente frente a la andanada manifiesta. La comunicación política parece cruzada de brazos o apostarle al olvido. En Los Pinos parecen pasmados ante la insolencia de quienes los critican.

Al inicio del gobierno peñista, las baterías apuntaron sobre Roberto Alcántara, originario de Atlacomulco, y benefactor de contratos millonarios de telepeaje en un proceso de licitación plagado de irregularidades, según documentó la testificación social del caso. El dardo sobre Alcántara le impidió ampliar su voracidad empresarial que tenía como siguiente paso pelear por la tercera cadena de televisión pública, para lo cual había forjado ya una alianza estratégica con el grupo español Prisa, y la inyección de un capital económico de gran calibre.

Luego, el más grande escándalo desnudó la cercanía del empresario tamaulipeco Juan Armando Hinojosa con Enrique Peña. Propietario del Grupo Higa, y constructor y vendedor de la casa blanca de Angélica Rivera y una vivienda de descanso de Luis Videgaray en Malinalco, produjeron la caída en desgracia de Juan Armando. Le fue cancelada la licitación del tren México – Querétaro y en adelante, tiene en riesgo de que otros negocios se puedan caer frente al estigma presidencial y la necesidad de evitar un conflicto mayor.

Ayer, el escarnio público alcanzó a la familia San Román, asentada en el turístico Ixtapan de la Sal. Los San Román, son íntimos amigos a Peña Nieto, a quien le vendieron una casa de descanso en la víspera de asumir la gubernatura. En adelante, los beneficios económicos fueron inconmensurables, primero durante el sexenio peñista en el Estado de México, y algunos contratos de obra pública más, provistos desde el gobierno federal priísta asentado desde 2012. Las intrigas palaciegas apenas comienzan, en la víspera electoral, y lo que nos falta por saber, ver, escuchar y averiguar.

Comentarios a [email protected]

Comentarios

comentarios