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Toluca, Edomex. 14 de septiembre de 2017.- Alfredo del Mazo Maza se convertirá a partir del sábado próximo en el gobernador priísta más influyente del país. Hay dos razones fundamentales para ello: gobernará al estado más poblado, con poco más de 17 millones de habitantes; y es primo del todavía presidente de México, y el jefe de la camarilla priísta. Por tanto, Del Mazo sostendrá una ascendencia sobre el resto de los mandatarios. Con el arropo presidencial, se convertirá en un interlocutor con los demás gobernadores.

En su momento, Arturo Montiel se convirtió en un virrey del Estado de México, capaz de cambiar las leyes para casarse a su antojo. Desde aquí, empujó junto a otros gobernadores, y su famoso desplegado después desmentido, la creación de la Conago. Montiel tomó la relevancia de un gobernador priísta que peleó la candidatura presidencial. Y aunque los escándalos personales lo desviaron de su ruta, abrió la brecha para beneficio de los gobernadores.

Luego vino Enrique Peña, que despegó desde muy temprano por su promoción televisiva y sus atributos telegénicos. Heredero de la ascendencia del Grupo Atlacomulco, impuso con la fuerza del presupuesto público una influencia sobre el resto de los gobernadores. Atrajo las miradas del priísmo y la oposición, y se convirtió en un candidato natural pese a su vertiginosa trayectoria. Como gobernador doblegó a la nomenklatura priísta. El Estado de México se volvió el epicentro político del país.

Eruviel debió batallar con sus propios fantasmas. Las mismas amenazas que lo llevaron a ser gobernador, lo pusieron en vilo a los dos años de su mandato. Aunque logró sobrevivir a las voces que pretendían defenestrarlo, debió lidiar con la reivindicación del presidencialismo con un Ejecutivo mexiquense. Eruviel debió disciplinarse, y aunque fue un gobernador influyente, siempre estuvo a la sombra del peñismo. Sus aspiraciones presidenciales están muy lejanas en el horizonte. Su panorama más alentador será una candidatura al Senado.

El priísmo ha perdido en los últimos doce años los principales bastiones electorales de su maquinaria. En el actual sexenio, salió derrotado en Veracruz y Nuevo León, los dos últimos reductos electorales que conservaba. Antes ya había perdido Puebla; y resulta impensable su presencia en la Ciudad de México y Guanajuato. Y aunque en 2012 ganó Jalisco, todo hace suponer que podría ceder la plaza en los comicios del año entrante frente a Movimiento Ciudadano.

Del Mazo tendrá el apoyo presupuestal del año próximo, y dependiendo de los resultados de la elección presidencial, adquirirá un mayor protagonismo. Alfredo entiende que a partir de diciembre de 2018, gobernará el estado de residencia de quien se convertirá en el expresidente Peña Nieto. Será para entonces, sin importar la filiación del presidente del país, su principal discípulo, su hechura política, y con esa ascendencia influirá en el resto de los gobernadores priístas.

 

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