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Toluca, Edomex. 7 de febrero de 2019.- El futuro del priísmo no se decidió en Atlacomulco ni mucho menos en Toluca. Hace algunos días, trascendió que coincidieron en tiempo y espacio en Madrid, España, los expresidentes Enrique Peña Nieto y Carlos Salinas de Gortari, con la dirigente nacional del PRI, Claudia Ruiz Massieu. Ahí, en ese cónclave, delinearon dos premisas: Claudia, la sobrina de Salinas, dejará el cargo en agosto próximo. Y luego, la dirigencia nacional se renovará por consulta a la base. El salinismo y el peñismo, pretenden dar la idea de una democratización pactada, para dejar el poder en uno de los suyos.

En línea vertical, Alejandra Del Moral ha obedecido la instrucción de la dirigencia nacional, y desde la renovación de los comités municipales, se experimentará la consulta a la base en municipios prioritarios. La pretensión será evitar el dedazo, los candidatos de unidad, las imposiciones, las designaciones cupulares, el privilegio de las élites políticas y el reparto del poder entre la clase gobernante. En este escenario, Del Moral deberá irse en octubre próximo, y convocar a la elección sucesoria bajo el mismo esquema: consulta a la base.

La consulta a la base se experimentó por primera ocasión en el priísmo mexiquense en 1999: Arturo Montiel resultó electo candidato a gobernador. En una elección desigual y con el control de las estructuras partidistas, se impuso a Humberto Lira Mora, Héctor Ximénez y Yolanda Sentíes. Un año más tarde, el priísmo nacional en elección abierta, favoreció a Francisco Labastida como candidato presidencial y perdió en los comicios federales. En 2002, por la dirigencia nacional, Roberto Madrazo y Elba Esther le ganaron a Beatriz Paredes y Javier Guerrero; los segundos fueron derrotados apoyados por Montiel.

Otra vez el Estado de México será un laboratorio electoral para el priísmo nacional. Hay un gravísimo riesgo en la apuesta del PRI mexiquense. En los resultados electorales más favorables de los últimos dos años, el priísmo local alcanzó los dos millones de votos. Obtener una votación muy por debajo de esa cifra –léase menos de 200 mil votos- entre militantes y simpatizantes en la totalidad de las consultas a la base, pondría en evidencia el hartazgo, el rechazo o el desastre del partido en el poder del estado.

Y entonces viene esa ansiedad por movilizar a las bases con sesgos indeseables. Es impensable que tanto el gobernador Del Mazo como los veinte alcaldes en activo, o los 75 presidentes municipales salientes, no vayan a tener un interés por incidir en el control político de sus feudos de poder, al menos desde las trincheras del partido, o lo que resta de ellas. Y frente a la simulación, se avecina una fractura mayúscula cuando faltan dos años y medio para otra elección.

Tan importante es la democratización del priísmo como la democratización de los medios. Sin embargo, en la primera conferencia de medios encabezada por Alejandra Del Moral hubo discrecionalidad en la convocatoria por no pertenecer a la “fuente informativa”. Resulta prioritario esclarecer las circunstancias para ser considerado de la fuente: militancia, afinidad, displicencia, conveniencia o amistad. Lo cierto es que los medios no son los mismos de hace siete años y no es lo mismo comunicar desde el poder que hacerlo desde la oposición. Esa es una premisa que tiene su propio Marco de referencia.

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