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La violencia digital

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Juan Carlos Núñez Armas*

Entre las noticias de esta semana, además del avance de los procesos electorales y del incremento en los casos de Covid, destacó la conmemoración del 25 de noviembre.  Este día ha sido declarado por la ONU Día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer. En el actual panorama de pandemia el incremento de lamentables hechos de violencia hace más evidente este problema social. Ante esta situación tan alarmante, también la ONU, ha propuesto la campaña ÚNETE para que en el 2030 pongamos fin a la violencia contra las mujeres. En 2020 se han propuesto 16 días de activismo contra la violencia de género bajo el lema Pinta el mundo de naranja: ¡Financiar, responder, prevenir recopilar!, cuyo objetivo es mostrar que pequeñas acciones pueden tener grandes impactos. La campaña, entre otras iniciativas, proporciona material para compartir en redes sociales.

Recordemos que, para la historia policiaca y el horror público, queda en la memoria el caso reciente del llamado monstruo de Toluca, por la manera tan vil y despiadada que este personaje violentaba a sus víctimas. Este hecho destaca, por un lado, por la valiente actuación de Frida Guerrera, como se hace llamar la activista Verónica Villalvazo, quien arriesgando su vida fue determinante para detener al confeso feminicida. Por otro lado, la evidencia de que para detener al delincuente fue necesario hacer uso de la tecnología, específicamente de las redes sociales, incluso ubicar vía GPS al presunto asesino. También llama la atención la escasa preparación mostrada por las autoridades ministeriales que no atinaron a detener oportunamente a este agresor y que por estas deficiencias no evitaron una muerte más. De hecho, en esta semana la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México emitió la recomendación 3/2020 a la FGJEM por vulnerar el derecho a la debida diligencia con perspectiva de género.

Pero hay una violencia presente en muchos casos en la que quiero centrarme y es precisamente la violencia digital. Es una violencia que es también muy importante considerar, porque hay mucho por hacer y apenas se han dado los primeros pasos.  Al revisar los números sobre el problema, nos encontramos con dos fuentes importantes. La primera, el Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA) 2019 realizado por el INEGI y publicado el 28 de abril del presente año. La segunda, la información proporcionada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en la que tenemos el nada honroso primer lugar en violencia física, abuso sexual y homicidios de menores de 14 años, entre los países integrantes.

Primero, el INEGI destaca el hecho de que el 23.9% de la población de 12 años y más, usuaria de internet (casi 1 de cada 4), fue víctima de ciberacoso. Las tres modalidades más frecuentes que experimentaron las mujeres fueron insinuaciones sexuales (40.3%), contacto mediante identidades falsas (35.3%) y recibir mensajes ofensivos (33.9%). En 53.4% de los casos de ciberacoso no se identificó a las personas acosadoras, en 25.5% se logró detectar sólo a personas conocidas. La organización Save the Children establece que en México 7 de cada 10 niños son víctimas de violencia, que cada día mueren 3 niños por esta causa y que en los últimos años han sido atendidos en servicios de salud 317 mil 996 niñas por violencia sexual. Estos dos hechos ejemplifican la dramática situación que vive nuestro país.

No obstante, los esfuerzos hechos por el Poder Legislativo, como la aprobación de la “Ley Olimpia”, impulsada por Olimpia Coral Melo, quien tuvo el valor de denunciar la difusión sin su autorización, por su expareja sentimental, de un video de contenido sexual y trabajó arduamente para reformar el código penal y que se tipificasen tales conductas como violación a la intimidad. Olimpia logró, además, que se reconozca la violencia digital y se sancione a las personas que, a través de medios digitales, violen este derecho. Se entiende así que aquellas acciones en las que se expongan, difundan o reproduzcan imágenes, audios o videos de contenido sexual íntimo de una persona sin su consentimiento, a través de medios tecnológicos y que por su naturaleza atentan contra la integridad, la dignidad, y la vida privada de las mujeres causando daño psicológico y moral tanto de ellas como de sus familias son violencia digital.

Nuestro país ocupa el lugar 60, entre 69 países, en el Índice Mundial de Impunidad 2020 (UDLAP). Esto muestra que falta mucho por hacer en materia de impartición de justicia y de seguridad. Faltan acciones como incrementar el número de jueces, por ejemplo, el IGI-2020 registra un promedio de 17.83 jueces por cada 100 mil habitantes en los países analizados, mientras en México tenemos 2.17. Además, los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública muestran que el estatus actual de la relación policías-habitantes se encuentra por debajo del mínimo internacional, pues contamos con 1.05 policías frente al referente mínimo recomendado que es de 1.8 policías por cada mil habitantes, sin tomar en consideración las capacidades efectivas que pueda tener cada cuerpo policiaco en materia de actuación y que, salvo contados casos, dejan mucho que decir. Es necesario incrementar los presupuestos para mejorar las capacidades, especialmente en materia de investigación científica para sentenciar a los culpables, y mejorar el funcionamiento de las policías locales. No, no se trata del método fácil de incrementar las penas por los delitos.

Por parte de la sociedad civil se ha hecho su esfuerzo significativo de participación. El mejor ejemplo son Verónica Villalvazo y Olimpia Coral, como ya hemos descrito, quienes están modificando la actuación de las administraciones públicas. Estos ejemplos deben despertar el interés social de la causa por detener la violencia, que va más allá de manifestarse en las calles, incluso desatando mayor violencia. Organizaciones como Defensoras Digitales (www.defensorasdigitales.org) que asesoran a mujeres víctimas de violencia. Las Defensoras saben que esta situación afecta a cada persona de diferente manera, dan tips para proteger a las mujeres y sirve no sólo a ellas sino a toda la población.  Nos recuerdan que la viralidad es el poder más fuerte de la agresión de acoso en internet y debemos evitarlo lo más que se pueda. Y nos proponen algunas alternativas para denunciar en internet entre otras:

  • Hacer la denuncia por medio de grupos cerrados (amigos de confianza)
  • No exhibir los links o capturas donde se es exhibida porque se ayuda a viralizarlo.
  • Denunciar en la plataforma (opciones -denunciar- ).
  • Denunciar lo más posible desde cuentas diferentes para llamar la atención del algoritmo y se logre bajar el contenido.

Existen también organizaciones internacionales que pueden ayudar en atacar este mal social por ejemplo Stop Violencia de Género Digital que nos recuerda que no existe anonimato en violencia digital.

Si queremos tener una sociedad más armónica que viva en paz, tenemos que contribuir a exigir justicia y evitar la impunidad, denunciemos la violencia, no contribuyamos a ser cómplices por omisión, actuemos en defensa de nuestras mujeres, niñas, niños y adolescentes.  Reconozcamos a las mujeres que están dando la batalla, poniendo en riesgo su integridad. Preparémonos para no ser víctimas de un delito y si nos llega a pasar sepamos cómo, cuándo y dónde denunciar para que la autoridad actué, tal como lo han hecho estas admirables mujeres.

*El autor es Maestro en Administración Pública y Política Pública por ITESM. Y Máster en Comunicación y Marketing Político por la UNIR.

Twitter @juancarlosMX17

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