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Entre derechas e izquierdas: ¿hay alternativas?

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Juan Carlos Núñez Armas*

La polarización ha provocado que diversos grupos se sientan con la necesidad de agruparse en defensa de sus legítimos intereses. Así hemos visto, en días recientes, cómo los senadores del PAN firmaron una carta con el ultraderechista Vox, que luego se arrepintieron y los senadores de Morena los acusan de traición a la patria. Hay sectores que aplauden este encuentro y otros que de plano repudian estas acciones. Hubo quienes opinaron que Vox debió ser recibido por FRENA.

Por otra parte, si de radicalismos se trata, Morena forma parte de Foro de Sao Paulo y la organización religiosa “Luz del Mundo” fundada por Naasón Joaquín García (acusado de abuso sexual de menores, lavado de dinero y evasión fiscal) ahora tiene su minibancada y nadie dice nada. Lo cierto es que los grupos extremistas son alimentados, unos por las posiciones públicas de AMLO que les asustan y otros se entusiasman y organizan por la misma razón. Todos seguirán existiendo.

Ahora bien, no hay que perder de vista que los ciudadanos se identifican menos con los extremos y tienden hacia el centro. Dígame usted si no, el mismo presidente ha invitado a los salientes gobernadores de Sinaloa y Nayarit a su Gobierno, sin tener que renunciar a los partidos donde militan, situación que parece un cambio a la que se ha presentado en los tres años previos.

Si usted no se ve reflejado en los extremos, seguro esta polarización le puede resultar hasta enfadosa. Pues déjeme contarle que con auspicio del Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA Internacional), una organización intergubernamental que apoya la democracia sostenible en todo el mundo, de la cual México forma parte, se ha publicado el documento titulado “La gobernabilidad democrática como respuesta efectiva y perdurable a los desafíos de América Latina”.

La respuesta, entonces, a la pregunta del título de este articulo sería: sí las hay, una de ellas es la gobernabilidad democrática, un arreglo en el cual no sólo se trata de gobernar en democracia, sino también tener dos condiciones obligadas: a)justicia social y mayor equidad y b)confianza y credibilidad en las instituciones democráticas.

De esta manera, los gobiernos tienen que escuchar con los métodos clásicos, pero también con los modernos, qué dice (y qué quiere decir) la ciudadanía. Como lo he planteado en textos anteriores, es fácil percatarse que los ciudadanos están ávidos de recibir de sus gobernantes trabajo que contribuya a dignificar sus condiciones de vida: un sistema de salud aceptable, educación de calidad, transporte eficiente y seguro, seguridad pública que garantice la aplicación de la ley y la disminución de la impunidad, en otras palabras, requerimos condiciones mínimas de dignidad y de bienestar (en serio), no es pues, suficiente vivir en democracia.

Refiere el documento que algunos pilares que resultan claves para la gobernabilidad democrática son: a) la institucionalidad política, esto es, confianza en la política y no sólo en los buenos deseos; b) un nuevo contrato social, condiciones de vida básicas, empleo decente, acceso a la salud universal, educación de calidad, vivienda digna y seguridad, es decir, democracia para la paz y el estado de derecho; c) reforma fiscal, que sea integral, profunda, donde las élites acepten pagar más y que prometa la eficiencia e integridad (sin corrupción) y d) integración regional, esto es, requerimos plantearnos nuevos objetivos como decidir qué hacer con los flujos migratorios y el comercio global y constituirnos en actores en colaboración en la agenda 20-30. Todo lo anterior, parte de un supuesto clave, requerimos un Estado renovado y una ciudadanía actuante.

Los actores involucrados en el proceso, o sea nosotros y los gobiernos, dice el documento, necesitamos un Estado proactivo, con un buen gobierno, parlamentos plurales, partidos políticos renovados, sociedad pujante, sector privado emprendedor e instituciones de integración regional.

El documento es muy interesante y tiene mucho más que aportar. Así que, si tú, amigo/a lector/a estás, como yo, cansado de la polarización, podríamos encontrar una alternativa en la gobernabilidad democrática. Menos confrontar, más escuchar, más buscar consensos y llegar a acuerdos que nos incluyan y busquen una fórmula ganar-ganar para todas/os los participantes. Así que, por el bien de todas/os, impulsemos la gobernabilidad democrática como la solución a la desastrosa polarización en la que estamos metidas/os.

*El autor es Maestro en Administración Pública y Política Pública por ITESM. Y Máster en Comunicación y Marketing Político por la UNIR.

Twitter @juancarlosMX17

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