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Francisco Ledesma / Las secuelas priístas

La secuela del PRI del Estado de México está en marcha. Alejandra del Moral encabezará a partir de este sábado su tercer periodo como presidenta del PRI mexiquense; el primero como dirigente electa estatutariamente para los próximos cuatro años. De mantenerse en su encargo todo el plazo legal, será responsable de encabezar al priismo local en las elecciones intermedias de 2021 y en los comicios de gobernador de 2023.

Y a pesar de las resistencias que eso provoca en algunos sectores de la militancia, es una práctica más recurrente de lo que parece: en los últimos 35 años, cinco presidentes del PRI, permanecieron por más de un periodo en un partido que se resiste a desaparecer, pero sobre todo renuente a renovarse.

Heberto Barrera Velázquez tuvo su primer cargo como presidente municipal de Villa del Carbón hace 46 años, durante la gubernatura de Carlos Hank González. De la mano hankista, se convirtió en presidente del PRI estatal entre el 22 de enero de 1985 y el 17 de julio de 1987, en el periodo del interinato de Alfredo Baranda. Sin embargo, Heberto regresaría al edificio priísta años más tarde.

Héctor Ximénez es otro actor político inmerso en las secuelas del partido. Originario de Chalco, encabezó al tricolor entre el 21 de octubre de 1988 al 3 de octubre de 1989, tras la catástrofe electoral de las elecciones presidenciales, y el mandato fallido de Mario Ramón Beteta Monsalve.

Héctor era arropado por el entonces secretario general de gobierno, Emilio Chuayffet. Las circunstancias obligarían a Ximénez, años más tarde, a retornar a la dirigencia partidista.

Arturo Montiel, también tuvo dos periodos como presidente del PRI estatal. El primer mandato lo heredó de su tutor político Juan Monroy Pérez. Encabezó al partido entre el 27 de octubre de 1991 y el 28 de julio de 1993.

Paradojas del priísmo. Montiel le dejó su despacho a Héctor Ximénez, quien ocupó la dirigencia tricolor por segunda ocasión del 28 de julio de 1993 al 8 de junio de 1994, en la víspera de la elección presidencial. Su jefe político, Emilio Chuayffet ya era gobernador del Estado de México.

A su vez, Ximénez fue reemplazado por Heberto Barrera, también para un segundo periodo como presidente, el cual dirigió del 8 de junio de 1994 al 17 de febrero de 1997. Ahí estuvo para afrontar las elecciones presidenciales de 1994, y las municipales de 1996, con las primeras derrotas del Valle de México en municipios como Tlalnepantla, Naucalpan y Nezahualcóyotl.

Heberto heredó la dirigencia al atlacomulquense Arturo Montiel Rojas, quien presidió al partido del 17 de febrero de 1997 al 17 de noviembre de 1998. Desde ahí, edificó su candidatura a gobernador -mediante una consulta a la base decantada a su favor-, y más tarde comenzó a soñar con llegar a Los Pinos.

En el siglo XXI, las cosas no se modificaron ni un ápice.

Ricardo Aguilar llegó para cubrir un interinato el 20 de septiembre de 2006. Desempacado de la Secretaría del Trabajo estatal durante la gubernatura peñista, el efecto Peña le alcanzó para una cuantiosa recuperación electoral en los comicios intermedios de 2009, que él asumió como victoria propia.

Ensimismado en ser candidato a gobernador, fue electo estatutariamente en octubre de 2010, sin pedir licencia al cargo, y perpetuarse en la dirigencia hasta el 7 de abril de 2011, cuando la designación de Eruviel Ávila como candidato a gobernador le causó su defenestración del Estado de México.

Y el caso más reciente, fue el de Carlos Iriarte Mercado, quien abandonó la alcaldía de Huixquilucan para ser dirigente priísta desde el 22 de julio de 2014 hasta el 8 de octubre de 2015.

Para legitimar su permanencia para un periodo estatutario, Iriarte renunció al PRI local el 9 de octubre. Diecinueve días más tarde, fue electo presidente del priísmo estatal, el 27 de octubre de 2015, cargo al que dimitió tras su fallida aspiración para ser candidato a gobernador. Tras la designación de Alfredo Del Mazo como abanderado del tricolor, Carlos renunció el 16 de febrero de 2017.

A pesar de que Del Moral ocupará su tercer periodo a partir de este sábado 30 de noviembre, no se puede considerar que exista reelección. Los primeros dos mandatos fueron parte de un interinato de la presidencia de Iriarte.

El primero, entre febrero y agosto de 2017, en la elección de gobernador que arrojó la segunda posición electoral para el PRI. Ahí, estuvo acompañada por Raymundo Martínez como secretario general del partido. El segundo, entre octubre de 2018 y octubre de 2019. Su compañero de fórmula fue Ignacio Beltrán García.

Ahora, electa para un periodo estatutario replica los usos y costumbres de un PRI mexiquense que otorga segundas oportunidades, con la mira puesta en las próximas elecciones, quizá para beneficio propio, como sus antecesores.

La tenebra

Alejandra del Moral muy probablemente no terminará su periodo estatutario. La apuesta más inmediata será incluirse como candidata a diputada plurinominal (local o federal) para garantizar la supervivencia personal y política. Así lo hizo Carlos y Ernesto; y así pasará en las elecciones que ocurrirán en apenas 18 meses. El partido para entonces, será lo de menos.

 

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