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El Manual de Maquiavelo

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Francisco Ledesma / La simulación

Los jóvenes son el sector poblacional donde el PRI puede reinventarse, sin embargo, el ADN del priísmo amenaza con cooptar a las bases juveniles para adoptar las prácticas más nocivas del “dedazo” y la “cargada”, como si fuese un denominador común frente a cualquier intento por democratizar su interior.

La consulta abierta para renovar a la dirigencia juvenil priísta parecía un buen experimento que ha degenerado como consecuencia de la ambición política de las élites priístas. En un corto plazo de proselitismo se evidenció las estructuras del poder público y partidista para favorecer liderazgos imaginarios.

Cuando falta una escasa semana para la elección de jóvenes, dos fórmulas -las de mayor respaldo político-, decidieron renunciar a sus aspiraciones. Y han puesto en evidencia que el proceso democrático tiene una línea política que pretende imponer voluntades en la estructura más genuina del priísmo.

Ahora bien, quienes han declinado sus candidaturas, también recibieron el respaldo de operadores políticos, ya sea de la Sedagro o de la Sedesem, en un intento por cobrar facturas políticas y favores personales, a cambio de promover el voto por las fórmulas que hoy se erigen como victimizadas.

Durante casi dos semanas, los jóvenes se dedicaron a hacer campaña, recorrer municipios y convencer voluntades. Otros liderazgos locales mostraron su simpatía con una y otra fórmula, que hoy, frente a la declinación de Javier Barrios, por un lado; y de Alline Pérez, por el otro, ya manda señales de desencanto, de hartazgo, de decepción y de sometimiento a una imposición.

Entre las nuevas generaciones de priístas, advierten que la declinación sistemática de fórmulas, es la crónica de una victoria anunciada, como si se tratara de evitar la consulta a la base, para decantar la contienda a un escenario desigual, tan inequitativo como las candidaturas únicas que concentraron el poder y la toma de decisiones entre las élites políticas que ponían y disponían.

Los jóvenes priístas, ya se han dado cuenta que la consulta a la base es una simulación, en tanto que la fortaleza de quienes sobreviven depende del arropo político de las élites de siempre. Y tratan de concitar otros liderazgos municipales mediante las promesas del ascenso político y de empoderamiento personal.

Es legítimo que las fórmulas sean apoyadas por grupos políticos, pero es desigual que se manden mensajes y se tomen decisiones a favor o en contra de los jóvenes con legítimas aspiraciones en su entorno partidista. Es inmoral que se utilicen las estructuras del gobierno o del partido para definir una contienda interna que pugna por democracia como receta para sobrevivir.

La dirigencia estatal, encabezada por Alejandra del Moral, está obligada a meter orden en el proceso interno, hacer efectiva la consulta a la base, evitar el desaseo en la jornada electoral y recuperar la confianza de quienes vayan a votar; antes de preocuparse porque las mejores convocatorias de Christian Quintana hayan sido en Cuautitlán Izcalli y Chicoloapan, porque en política, y particularmente en la priísta, las casualidades simplemente no existen.

Ayer, tan pronto como terminó el debate entre las fórmulas juveniles, la diputada federal, Laura Barrera, declaró como ganadores a Christian Quintana y Mariela Mora, lo que también pone por delante las ambiciones de la hija de Heberto Barrera –parte de la dinastocracia- para suceder a Del Moral.

En medio de la insidia política, por apuntar a Quintana y Mora como la fórmula oficial, recibir respaldos como los antes descritos, son una especie de “beso del diablo”, que podrían recibir el voto de castigo el sábado 6 de julio.

Esta consulta abierta, es apenas el preámbulo de los procesos de renovación de los comités seccionales y municipales, que se proyectan desarrollar entre los meses de agosto y septiembre y que sólo confirma una fractura mayúscula.

La tenebra

El primer priísta del estado no puede estar satisfecho, con una elección de rutina, que se ha convertido en la burla para la oposición.

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