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El Manual de Maquiavelo

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Francisco Ledesma / La operación (in)existente

El gobernador Alfredo Del Mazo tiene un diagnóstico sobre la inoperancia de los otrora gabinetes regionales, que consistían en estructuras políticas para aterrizar programas sociales a nivel municipal, con el propósito de consolidar una clientela electoral favorable para su partido. Sin embargo, el sexenio eruvielista desmanteló esa capacidad de gestión social y respuesta institucional.

Durante los sexenios de Pichardo, Chuayffet, Montiel y Peña, los gabinetes regionales cambiaron de denominación, pero siempre atendieron tareas transversales, que en esencia resolvieran problemas de forma inmediata.

Con el paso de los años, los gabinetes regionales dejaron de ser funcionales y eficaces; incluso hubo un desdén entre quienes eran responsables de atender cada región y cada uno de los 125 municipios. Funcionarios que en ocasiones carecían del perfil político, lo que contribuyó a que hoy la acción del gobierno estatal se limita en el imaginario colectivo al Salario Rosa.

Hace casi un mes, Del Mazo oficializó a través de la Gaceta de Gobierno la construcción de Mesas de Fortalecimiento Municipal, cuyas estructuras ya no dependerán de las Secretarías de su gabinete, con lo que pretende relanzar su gobierno, su imagen como gobernante y su capacidad de gestión social.

Desde la Subsecretaría de Desarrollo Municipal y la Secretaría Técnica del Gabinete, el delmacismo pretende contar con dos brazos políticos que supervisen, evalúen y atiendan lo que sus secretarios dejaron de hacer durante los últimos 18 meses, donde los estudios de opinión pública le son desfavorables respecto de su calificación y su aprobación como mandatario estatal.

Ahora bien, la capacidad de respuesta del gobierno no puede suplantarse mediante una abultada burocracia desplegada en los 125 municipios, sino existe una retroalimentación de parte de los secretarios que tienen la toma de decisiones y el margen de maniobra para atender las áreas prioritarias: salud, educación, campo, medio ambiente, empleo, programas sociales, entre otros.

Ha transcurrido casi un tercio del mandato de Alfredo Del Mazo, y el primer ajuste ha venido en el diseño estructural de su administración, en tanto que había estrategias que no funcionaban y lo tenían descontento de su actuar.

El reacomodo institucional ocurre cuando faltan menos de dos años para las elecciones intermedias de 2021, que serán una “prueba de fuego” sustancial hacia dos objetivos electorales: recuperar la gobernabilidad del estado mediante una mayoría priísta en municipios y distritos; y en consecuencia, volverse competitivos en la que será la elección de gobernador de 2023. De no lograr un resultado positivo dentro de 21 meses, todo estará perdido para su causa.

La creación de las Mesas de Fortalecimiento Municipal debe significar además un llamado de atención para sus secretarios, quienes están sujetos a evaluación permanente, y donde incluso su círculo más cercano -identificado como el Grupo Huixquilucan o Grupo ITAM-, podrían ser removidos ante la inoperancia política.

En un ejercicio de autocrítica, debe asumirse que desde la opinión pública difícilmente se puede tener recordación de una acción de gobierno relevante en cada una de las dependencias que conforman su gabinete legal y ampliado.

Ni siquiera el Salario Rosa podría atribuirse a su secretario de Desarrollo Social, en tanto que es un programa instrumentado por el Consejo de la Mujer. Y de ahí, la crítica estatal podría equipararse conforme a los problemas nacionales: inseguridad, economía, salud y agricultura, en ese orden.

Del Mazo ha identificado el problema, y ha instrumentado una decisión para corregirlo, además de enmendar las carencias de un gobierno que no se siente como quisiera, y que tiene poco tiempo para encontrar la ruta por recorrer.

La tenebra

Quizá no sea Raúl Domínguez ni Eriko Flores quienes se encarguen de operar o decidir sobre la nueva estructura de gobierno. El control político se atenderá por el escritorio de Elías Rescala. La capacidad técnica se evaluará desde el despacho de Francisco Sarmiento. Esos son los brazos articuladores del delmacismo.

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