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El Manual de Maquiavelo

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Francisco Ledesma / La fiesta familiar del Poder Judicial

La rendición de cuentas recurrentemente se confunde con la promoción personalizada con propósitos de pleitesía y reverencia. La comunicación política confunde la construcción del mensaje por la suplantación de la imagen imperfecta de quienes están obligados a realizar su informe de labores.

En la víspera, Sergio Medina Peñaloza rindió su quinto -y afortunadamente- último informe al frente del Poder Judicial, aturdido por la cúspide del poder, erigió un performance biográfico propio de una fiesta familiar o evento social. Mientras en su círculo cercano todos le dieron la razón y le festejaron “lanzarse al ruedo”, porque difícilmente alguien se atrevería a contradecirlo.

El presidente del Tribunal Superior de Justicia hizo del informe ante jueces y magistrados, una fiesta personal que respondió a sus intereses y no tanto así, a los asuntos pendientes o incómodos de la vida interna del Poder Judicial.

No hay duda de que la gestión de Sergio Medina tuvo aspectos por resaltar, pero durante 65 minutos perdió la esencia del informe por carecer de elementos mediáticos. La nota periodística se la ganó el gobernador Del Mazo cuando detalló la numeralia que genera el impacto mediático de la inmediatez.

En lo esencial, el presidente del Poder Judicial simplemente no atendió durante su discurso aquellas situaciones cotidianas que realmente preocupan o lastiman a la gente. Prefirió ocuparse de un cierre telegénico para su anecdotario personal y el recuerdo familiar. En lo institucional, dejó amplias incertidumbres.

El Tribunal Superior de Justicia, y la gran mayoría de sus integrantes, han quedado rebasados por la circunstancia democrática que atraviesa el país. No se trata de posiciones ideológicas o partidistas, pero está claro que el entramado institucional de formas más obsoletas es el Poder Judicial.

El equilibrio de poderes supone una vigilancia recíproca que evite abusos o excesos en el ejercicio de sus funciones, pero las resistencias del Tribunal Superior de Justicia dejan de manifiesto su proclividad a no ceder un ápice de sus libertades, de su independencia, y sobre todo de sus privilegios.

Desde el Tribunal Superior de Justicia se debe asumir que su transformación estructural o democratización interna, no necesariamente pasa por plataformas tecnológicas o una producción audiovisual de unos cuantos minutos. Simplemente no entienden que no entienden.

Ensimismado por el poder público, Medina Peñaloza usó el presupuesto del Poder Judicial para gastos superfluos, y con argumentos caprichosos. Cerca de 80 mil pesos para seis retratos al óleo que inmortalizaran a seis presidentas del voluntariado, incluida la titular actual, su esposa, Issy Martínez Ramos.

Una verdadera rendición de cuentas, exigiría por ejemplo, que los magistrados del Poder Judicial hicieran públicas su declaración patrimonial, fiscal y de intereses desde el inicio de sus funciones hasta la conclusión de las mismas. Resulta de interés público conocer con cuánto entran y con cuánto salen en su declaración de bienes por parte de los altos funcionarios tras su encargo, más allá de verlos despojarse de su toga.

No obstante, la opacidad parece una decisión sistemática del Poder Judicial para evitar el escrutinio público, al cual están sujetos otros poderes del estado, en donde los altos funcionarios han esclarecido su evolución patrimonial durante su cargo público.

El próximo mes de enero se elegirá a un nuevo presidente del Poder Judicial, en el escenario de una renovada configuración política y transformación institucional; cuyo contexto podría incidir en un proceso abierto y transparente.

Lo deseable será que, dentro de los candidatos que se presenten a la contienda no existan intereses políticos o partidistas ajenos al Tribunal Superior de Justicia; y que dentro de sus planes de trabajo, estén dispuestos a desterrar la opacidad y los privilegios de un Poder Judicial renuente a la democracia del país.

La tenebra

Los mandos medios y superiores del gabinete delmacista tendrán un fin de semana largo para descansar. La recomendación de las altas esferas es que no gasten mucho durante el Buen Fin, porque todo apunta a que los ajustes no han concluido, y no vaya a ser que a su regreso se queden sin despacho.

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