Inicio Destacados El Manual de Maquiavelo

El Manual de Maquiavelo

132

Francisco Ledesma / 

Los ajustes en el poder público siempre son necesarios, en tanto que dotan de nuevas estrategias o dinámicas de trabajo a las instituciones. Sin embargo, en el ejercicio del poder, los cambios de gabinete casi siempre están vinculados a compromisos políticos; así como a favorecer a las élites y sus intereses particulares o de grupo.

En la semana que concluye, el gobernador del Estado de México, Alfredo Del Mazo Maza ejecutó un par de modificaciones en los titulares de las Secretarías de Desarrollo Agropecuario y de Turismo, que son además, dos de las áreas con mayores movimientos en los primeros 26 meses del gobierno estatal.

Hasta ahora, la Secretaría con más cambios es Desarrollo Agropecuario con cuatro adecuaciones en 26 meses; en promedio un nuevo titular cada seis meses y medio.

Allí, Darío Zacarías arrancó la administración, cargo en el que apenas completó cuatro meses y medio. Fue reemplazado por Ignacio Beltrán, que duró en el despacho ocho meses; y regresó la estafeta a Zacarías, que al año volvió a renunciar a la función.

En Turismo, otra de las áreas modificadas, ya acumulan tres titulares, todas mujeres. El sexenio inició con Lorena Marín, quien sumó cuatro meses y medio. Hubo un encargado del Despacho durante ocho meses, bajo la encomienda de Christian Gasca Droppert. Más tarde llegó Aurora González Ledezma, quien tras catorce meses en la dependencia fue reemplazada por Evelyn Osornio Jiménez.

Con periodos tan cortos en las responsabilidades asignadas resulta muy difícil pensar en la consecución de objetivos o resultados. A los secretarios les lleva más tiempo la curva de aprendizaje de las secretarías asumidas; y de forma muy compleja se puede pensar la evaluación de políticas públicas en las dependencias mencionadas.

El argumento oficialista puede aducir que las instituciones están por encima de las personas, no obstante, es innegable que en cada ajuste del titular, también existen cambios entre el círculo cercano que acompaña a cada secretario, y que las prioridades son variantes conforme a su preparación académica o trayectoria profesional.

Y es ahí, donde se ratifica la regla de que las modificaciones al gabinete responden más a una lógica cupular, que a una valoración del ejercicio público. Ni Evelyn Osornio ni Rocío Díaz han presentado en su hoja de vida experiencia en materia turística o agropecuaria que hagan suponer la justificación de su nombramiento.

Osornio ha tenido un desempeño en áreas asistenciales, y ahora se encargará de la promoción turista y el fomento artesanal del estado. Díaz Montoya ni siquiera tiene un origen en un municipio de vocación agrícola como acostumbradamente se argumenta. A la distancia, parece que Turismo y Desarrollo Agropecuario son las áreas más ajustables a los pactos del poder público para la presente administración estatal.

En casi todos los escenarios, los ajustes del gabinete han correspondido a propósitos electorales. Así ocurrieron las renuncias en un primer tramo de Mercedes Colín, Lorena Marín, Alejandra del Moral, Darío Zacarías y Juan Millán.

Mientras que la derrota electoral obligó a la incorporación de Martha Hilda González y Darío Zacarías; hoy la nueva renuncia de éste último tiene refugio en el priísmo local.

Cada que ocurre un informe de gobierno, se suelta la especie sobre relevos, algunos que se hacen necesarios bajo la lógica de “fortalecer” instituciones de gobierno; muchas de las veces, relacionadas con empoderar a los grupos políticos de la clase gobernante.

En los primeros dos años de su mandato, Del Mazo ha puesto de manifiesto que las componendas del poder son parte del reparto político de su gabinete. De compromisos de corto plazo, la situación no sorprende cuando se revisan los anteriores sexenios de Montiel y Eruviel, que hicieron de los ajustes de gabinete un deporte olímpico. Incluso se dedicaron a crear secretarías, dependencias y hasta municipios para cumplir con sus compromisos políticos. El peñismo mostró más persistencia con su gabinete.

Hacia adelante, se anuncian más cambios de segundo nivel por lo que resta del año. Hay quienes insisten que al inicio del año entrante, el gobernador Del Mazo ejecutará otros cambios en el primer nivel para incluir a grupos de poder hasta hoy desplazados.

También es innegable que enfrentará resistencias para cuestionar su toma de decisiones. Sin embargo, en esta lógica, lo que parece inamovible y cada día más empoderado es el círculo más cercano con el delmacismo.

La tenebra

Jesús Alcántara es un enclave político sustancial del peñismo: es por una parte, el hombre más cercano del Grupo Atlacomulco con Alejandro Moreno; y será fundamental en las decisiones políticas que asuma el Partido Verde en las elecciones intermedias en el Estado de México.

 

Comentarios

comentarios