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El Manual de Maquiavelo

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Foto Mario Vázquez Agencia MVT

Francisco Ledesma / El clientelismo de Morena

La base social de López Obrador está en marcha. El origen priísta del presidente de México es innegable cuando se contempla el diseño de su política asistencial.

Andrés Manuel lo describe con precisión, al entender que su organización no es un partido político, sino un movimiento destinado a trascender más allá del sexenio que apenas cumplió siete meses, con pasos gigantescos en su propósito.

En el discurso del pasado lunes, dio cantidades que pasaron inadvertidas para sus simpatizantes y sus adversarios. La construcción clientelar de las elecciones que ya se aproximan: las intermedias de 2021, y las presidenciales de 2024.

En un breve recuento, de los programas que reparte, un día sí y el otro también, el tabasqueño enumeró a siete millones de adultos mayores. La cifra representa el 23 por ciento de los votantes que habría conseguido en las elecciones del año pasado, quienes tendrán una pensión sin importar su condición social.

Otro gran sector de su política asistencial son los estudiantes. Ahí, Andrés Manuel desenredó monto tras monto: los no votantes, se trata de 3 millones 300 mil estudiantes, de preescolar a secundaria, que ya recibieron becas. La cantidad crecerá hasta alcanzar los 6 millones de alumnos. Del nivel preparatoria, los beneficiarios son otros 3 millones de educandos.

Mientras que, del nivel universitario, ya con credencial de elector, las becas alcanzarán a 300 mil jóvenes. En total, se atenderán a 10 millones de estudiantes, y una inversión de 60 mil millones de pesos anuales, recursos obtenidos de la austeridad, de los recortes presupuestales de aquí y de allá.

Uno de los programas insignia del lopezobradorismo, “Jóvenes construyendo el Futuro”, alcanzará un padrón de un millón de becados en este primer año. Todos ellos, muchachos entre 18 y 29 años de edad.

Una más de las promesas de campaña era la siembra de árboles frutales y maderables. El presidente estima el año próximo rebasar el millón de hectáreas sembradas, lo que permitirá dar empleo a casi 500 mil mexicanos.

La política sigue para otros sectores. En siete meses de recorrido, el gobierno de Andrés Manuel ha entregado becas para 610 mil niñas y niños con discapacidad. También salió en defensa de la cancelación del programa de estancias infantiles; ahora los apoyos se entregan de manera directa: 197 mil niñas y niños que estaban en las estancias infantiles, reciben su beca por parte del gobierno.

Las clientelas, no sólo se estratifican por edades, también lo hacen por zonas geográficas. Por ejemplo, un millón 200 mil comuneros han recibido apoyo para la siembra, y se dará una ayuda a todos los cañeros y cafetaleros del país.

En síntesis, durante sus primeros 212 días de gobierno, López Obrador ha logrado impactar beneficios asistenciales para casi 20 millones 507 mil personas. La suma representa, en promedio, haber favorecido a dos de cada tres de sus votantes, con algún tipo de apoyo preferentemente económico.

Para dar una idea del universo de apoyos, se puede decir que los 20 millones de beneficiarios supera en número a los poco más de 18 millones de electores que alcanzó Enrique Peña en la elección presidencial de 2012; y representa, un 25 por ciento adicional, de la votación obtenida por Felipe Calderón en 2006.

Allí, es donde quizá López Obrador insiste en tener otros números, otros datos, porque a sus electores ha tratado de cumplirles. Aunque entre la austeridad ha lacerado a otros sectores que también votaron por su proyecto de nación.

Pero también es ahí, frente a esa cuantiosa cifra de beneficiarios, en donde la oposición hace números y observa con preocupación la base social que puede construir en el terreno electoral el presidente, su gobierno y su partido.

Origen es destino, y se observa con dificultad que los programas sociales y asistenciales tengan una metodología y una evaluación que refleje resultados en el corto, mediano y largo plazo. Al igual que sus antecesores, los neoliberales, está muy distante de la ejecución de políticas públicas de resultados.

La tenebra

Sólo por un descarte proporcional, se puede concluir que el diez por ciento de los beneficiarios son mexiquenses: casi dos millones de habitantes ya habrían recibido algún tipo de apoyo. La cantidad contrasta con los poco más de 100 mil salarios rosas repartidos en casi dos años de mandato estatal.

Un dato adicional: Alfredo Del Mazo se convirtió en gobernador con dos millones de sufragios hace dos años.

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