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El Manual de Maquiavelo

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Francisco Ledesma / Los “dados cargados”

Los dados están cargados. Alejandra del Moral e Ignacio Beltrán se convertirán en los próximos presidenta y secretario general del PRI en el Estado de México, por decisión del gran elector y primer priísta de la entidad. El proceso interno será una “simulación” de una práctica democrática resuelta, en donde supuestamente sólo existirá una fórmula única ratificada por el Consejo Político Estatal, en el que están representadas las élites de la clase gobernante vigente.

Del Moral acumula profundas resistencias, entre quienes han recibido algún tipo de agravio durante los dos periodos que ha presidido al priísmo. Y con menos resonancia, también recibe el arropo de quienes se han visto favorecidos durante sus mandatos, llenos de momentos aciagos por la crisis política que atraviesa.

Perder el análisis en sus fortalezas o debilidades personales, sería abonar a los afectos y desapegos que cualquier político genera en su carrera profesional.

No obstante, lo que llama poderosamente la atención, es encontrar la razón por la que Alfredo Del Mazo ha optado por ceder la dirigencia priísta a una componenda política, en tanto que Alejandra simplemente no se identifica con su círculo cercano. Incluso, hay voces que advierten que la exalcaldesa de Cuautitlán Izcalli ni siquiera tiene una interlocución directa con el mandatario.

El gobernador parece renunciar a una condición natural que sus antecesores inmediatos han ejercido, en vísperas de los comicios intermedios de 2021.

Arturo Montiel, por ejemplo, envío a su paisano Isidro Pastor como operador político de la elección de 2003, en la que paradójicamente Enrique Peña se hizo diputado local y le ganó la candidatura a gobernador al “comandante” Chilo.

El propio Peña Nieto, se decantó a favor de Ricardo Aguilar para dirigir al PRI frente a los comicios de 2009, en donde el priísmo recuperó grandes hectáreas electorales. De nueva cuenta, el partido incidió en el futuro comicial, con el triunfo de Eruviel Ávila en Ecatepec, a la postre mandatario estatal.

Y así, Ávila permitió la intromisión desde Los Pinos, para admitir a Carlos Iriarte como presidente del PRI mexiquense. Sin embargo, durante el proceso electoral de 2015 mandó a su operador de confianza Erasto Martínez, quien forjó una alianza con Iriarte, que no abandonarían jamás, hasta pretender imponer al exdirector de la policía estatal como candidato a gobernador de su grupo político.

En esa elección, el priísmo de Carlos Iriarte perdió las elecciones locales de Huixquilucan, Xonacatlán, Jilotzingo e Isidro Fabela. Pese a ello, Alfredo Del Mazo ganó una diputación federal, y se impuso como candidato a gobernador dos años más tarde, a pesar de las ambiciones del dirigente tricolor.

Ahora bien, Del Mazo debe asumir que la presidencia del PRI será responsable de los comicios intermedios de 2021, y frente a la recuperación de terreno electoral, quien esté en esa posición se convierte en “tirador” irremediable hacia la carrera por la gubernatura de 2023.

Por eso extraña que la decisión favorezca a Del Moral, quien llegó a presidir el priísmo en 2017 por un acuerdo con Luis Videgaray, su entonces jefe político, quien la promovió como titular de Bansefi y secretaria del Trabajo estatal.

A la distancia, Alejandra se convirtió en secretaria de Desarrollo Económico en los primeros meses del sexenio delmacista. Y luego, arropada por el exgobernador César Camacho, fue postulada candidata a senadora, con un desastroso tercer lugar en las urnas.

La designación de Alejandra del Moral el año pasado, se asumió como el pago por el sacrificio electoral. Su ratificación al frente del priísmo, deja la sensación de claudicar en los desafíos electorales futuros, si se considera que no pertenece al círculo cercano del gobernador; y a eso se agrega que con ella al frente, el PRI por sí solo perdió la elección de 2017.

Ahora bien, cuando se revisa el gabinete delmacista, también se advierte que son mayoría los perfiles tecnocráticos sobre los políticos.

De las 18 figuras al frente de Secretarías y del DIF estatal, se deriva que sólo ocho tienen alguna ruta electoral ya recorrida.

Entre quienes tienen una trayectoria por las urnas se ubican Martha Hilda González; Marcela González Salas; Enrique Jacob; Eric Sevilla; Raymundo Martínez; Alejandro Ozuna; Aurora González Ledezma y Darío Zacarías.

En contraste, quienes no han sorteado experiencia alguna en las urnas son Rodrigo Jarque; Alejandro Fernández; Andrés Massieu; Rafael Díaz Leal; Miguel Ángel Torres; Javier Vargas: Gabriel O´Shea; Rodrigo Espeleta; Jorge Rescala y

Maribel Cervantes.

En esa misma reflexión, Del Mazo ya también asumió que Juan Pedro García no tiene ascendencia política en el Estado de México, y que su red electoral no es tan robusta como se presume.

De esa valoración personal, donde las opciones se ven absolutamente reducidas, Del Mazo pudo decantarse a favor de Alejandra del Moral, pero sin descartar escenarios futuros que implicarían: reemplazarla antes de que arranque el proceso electoral de 2021, o bien, imponerle un operador político que acompañe los esfuerzos del partido en los comicios intermedios.

La tenebra

Los candidatos de unidad podrían prevalecer en las elecciones por delante, y esa será una razón suficiente para abonar al desencanto junto con la enorme desaprobación. Las imposiciones de los que no entienden que no entienden, y siguen sin entender.

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