Inicio Opinión EDITORIAL (19-09-2016)

EDITORIAL (19-09-2016)

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El pasado viernes comenzó una cuenta regresiva para el gobernador Eruviel Ávila Villegas, a quien le restan 363 días para abandonar el cargo como mandatario mexiquense. El ecatepense logró superar los escollos que advertían que presentaría su renuncia tras cumplir sus primeros dos años de gobierno, para valorar en lo inmediato su balance político, que incluye la conformación de un grupo propio, la proyección personal de su proyecto presidencial y la renovación de la gubernatura estatal a realizarse en junio del año entrante.

Eruviel Ávila rompió con la hegemonía centralista del priísmo acostumbrada a imponer candidatos desde la capital mexiquense para favorecer a aspirantes originarios de llamado Grupo Atlacomulco. A la distancia de cinco años de su mandato, Ávila fue capaz de diseñar, construir y proyectar su propio grupo político, conformado al menos por una veintena de funcionarios de alto nivel, instalados en cargos de mandos medios y superiores, en su mayoría originarios de Ecatepec o con profunda cercanía política con el gobernador de la entidad.

eruviel_4toinforme_planamayor2Eruviel -tras amenazar con ser candidato de la oposición PAN – PRD, y generar rispidez en su relación con el entonces gobernador Enrique Peña Nieto-, concretó convertir al Estado de México en un factor de gobernabilidad y un reducto social en el que se refugia el peñismo en el desarrollo de giras, visitas, eventos, acciones, obras públicas y demás actos de impacto político o social. Eso le permitió superar los momentos aciagos que contemplaron más de una vez el retiro de Ávila de Casa Estado de México para imponer desde Los Pinos a un gobernador interino de afectos, cercanía y lealtad al peñismo.

Hoy, más allá de los altos índices de inseguridad, la tendencia de crecimiento de la pobreza, la rampante corrupción política, el acarreo como forma de activismo electoral, la marginación estructural y el desempleo constante, Eruviel Ávila se ha erigido en la víspera electoral como el gobernador más popular y por tanto con mayores posibilidades de construir un proyecto presidencial, frente a los aspirantes priístas denostados desde el gabinete federal de Peña Nieto.

En lo político, el balance parece positivo para Eruviel Ávila quien tiene las condiciones para que su grupo político pueda permanecer en algunos espacios en un gabinete de transición en caso de un triunfo electoral priísta en los comicios de junio de 2017. El ecatepense tiene asegurado concluir el sexenio pese a quienes con insistencia exigían su retiro desde septiembre de 2013, para evitar una nueva elección pero que promovían la reivindicación del grupo Atlacomulco en la estructura del poder central que hoy despacha desde Toluca.

La curva del poder política comenzará a mostrar una tendencia decreciente al entrar en la recta final de su mandato, no obstante, Eruviel Ávila tiene proyectada su aspiración en la sucesión presidencial que en el peor de los escenarios podría arrojarle una candidatura senatorial para los comicios de 2018 y garantizar la supervivencia política del exalcalde de Ecatepec.

El gran reto de Eruviel transita por la exigencia de ganar en la elección para gobernador más allá del fracaso o éxito de sus políticas públicas. La preocupación y ocupación del gobierno eruvielista es el triunfo contundente en las urnas, sin importar la legalidad de la elección, pues el resultado de la misma será interpretado como un referéndum a su ejercicio del poder político y marcará tendencia sobre su futuro personal y de grupo en la pirámide del poder.

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