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¿De qué hablan las y los líderes del futuro?

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Speech in the hall

Juan Carlos Núñez Armas

Se considera que la política es el arte de convencer sobre nuestras ideas. Cada político expresa sus ideas a través de discursos, debates, medios de comunicación para persuadir a los ciudadanos de que las suyas son las más adecuadas y por eso piden ser electos.  En este mundo de nuevas tecnologías el razonamiento analítico la exposición de ideas profundas están limitados; los pensamientos deben expresarse en unos cuantos caracteres, por ejemplo, en Twitter con 280. Así pues, la política sin análisis de motivaciones o contextos se deteriora.  Pareciera que ahora lo importante no es la exposición de una idea, sino hacer ruido con las palabras.

A pesar del deterioro de la política, cada uno de nosotros, como seres sociales, estamos rodeados por ella y todos los bienes y servicios que pone a nuestro alcance: alimentación, ingreso, empleo, trasporte, espacios culturales y deportivos, por citar sólo algunos. La política está basada en principios, en valores sociales, que se expresan al momento de presentar esas ideas, ¿cómo tener un candidato sin ideas?, ¿cómo podría ser una campaña si no se tienen ideas? En estos momentos de enorme complejidad social y política, su discusión ha pasado a segundo o tercer plano, situación que genera, evidentemente, poco aprecio por la política tradicional. Actualmente, para la televisión o YouTube, es más importante vender publicidad o fotos exóticas, para tener impacto, que promover un debate medianamente profundo sobre las condiciones de vida y desarrollo que enfrenta cada país.

Cada político está obligado a escuchar a la sociedad, a pesar del poco interés de la sociedad por la política, a pesar de lo poco que se piden cuentas sobre qué hace el gobierno. Miguel Ángel Rodríguez, ex Secretario de Comunicaciones y ex vocero del Gobierno español, lo dice de manera lapidaria “…mientras que el mundo se divide entre ricos y pobres, los políticos deben dividirse entre cultos e incultos”.

A pesar del marcado desinterés en la política y los políticos, las personas somos más sociales, más multitasking, más móviles. Estamos más informadas y pasamos más tiempo conectadas, por ejemplo, la asociación mexicana de internet señala que, en México, durante 2018, cada habitante se conectó a internet entre las 6 a 9 hrs. y de las 21 a 24 hrs.  El 64% de los internautas tienen la percepción de estar conectado las 24 hrs. Y el 89 % lo hace para acceder a redes sociales: Facebook en 98%, WhatsApp en 91% y Twitter en 49%. Esta es nuestra realidad, una sociedad más informada, pero poco participativa y tal vez para motivarlos hay que hacerles llegar el mensaje adecuado por el medio idóneo para cada uno.

El liderazgo es comúnmente entendido como un conjunto de habilidades que un individuo tiene para influir en la forma de ser o actuar de las personas o en un grupo de trabajo determinado, haciendo que esas tareas se realicen con entusiasmo para el logro de metas y objetivos compartidos. Entre las cualidades que más se aprecian en el líder están la oratoria y el carisma. Entonces vale preguntarnos ¿qué decir en su mensaje?, comentemos una investigación que la empresa Llorente y Cuenca (LLYC), una consultoría global de comunicación y asuntos públicos, realizó denominada “Future Leaders”. Este trabajo es pionero en técnicas de procesamiento lingüístico e inteligencia artificial para analizar de qué hablan, qué escriben, cómo piensan y cuáles son los valores de las nuevas generaciones de líderes sociales de lengua hispana.

Convencidos de que la sociedad demanda nuevas lideresas y líderes y nuevos modelos para enfrentar la crisis en la que hoy vivimos, utilizando técnicas de NLP (Procesamiento de Lenguaje Natural) e inteligencia artificial, han dado seguimiento a la huella digital y discursiva de líderes en 12 países y analizado 11 mil 771 tweets, 81 discursos en YouTube y 106 cuentas de Instagram. Los resultados que arroja su análisis son apasionantes.

De México analizaron a personalidades como Yalitza Aparicio, Julián Ríos Cantú, Pedro Kumamoto, Issac Hernández, Sara Landa, Francisco Valencia, Rorro Echávez, Alejandra Contreras Casso, Marimar Treviño y Lorena Saravia, todos ellos han demostrado su liderazgo en cada área en la que se desempeñan como artistas o CEO de empresas. En total, 120 jóvenes que nacieron después de 1990 y que fueron seleccionados por sus características de liderazgo transformacional, este modelo permite visualizar a los líderes capaces de formar un equipo de trabajo e identificar el cambio necesario, crear una visión para guiar el cambio a través de inspirar a los compañeros de grupo.

En el siglo XXI el mundo requiere lideresas y líderes innovadores con visión y capacidad de adaptación, con habilidad de actuar, ágiles en tomar decisiones, que muestren empatía ante el dolor de muchos, resilientes y capaces de comunicar.  Las y los líderes actuales son personas con una gran capacidad de resiliencia emocional y que manejan de manera excepcional el mundo de la innovación y de las ideas, suelen ser asertivos y pragmáticos. Las y los líderes del futuro tienen un gran sentido del deber, responsables y trabajadores, a la vez que son asertivos y amables, dispuestos a cooperar con los demás por el bienestar colectivo.  Estos líderes del futuro se destacan por el sentido de comunidad, la cooperación y el respeto al individuo y al hábitat. Estos líderes son más emocionales, más extrovertidos y abiertos al cambio.

Este es un grupo de individuos felices y seguros de sí mismos que presentan una mayor preparación académica, en la mayoría de los casos muy extensa, sus discursos están centrados en valores comunitarios, sociales y anclados en la importancia del team-play. Palabras como, vida, persona, mundo, familia, amigos, amor, equipo y apoyo, suelen ser muy frecuentes en sus mensajes, en resumen, en el 78 % de las ocasiones emplean palabras y expresiones de carácter positivo. En sus discursos estos jóvenes emplean verbos como hacer, trabajar, lograr, crear y generar. De igual manera estos líderes tienen una mayor predisposición a comprender, de forma empática su contexto y conceden mayor importancia al aprendizaje, empleando verbos como aprender, encontrar, conocer, buscar, entender o escuchar.

A manera de conclusión, debemos reflexionar sobre nuestra aceptación de las y los líderes con quienes hoy nos toca convivir y pregunto ¿con qué lideresa o líder político te identificas? Si es del presente felicidades, coméntalo por favor. La gran mayoría se identificará con líderes del pasado, porque lo han estudiado o leído y saben de su legado. Hoy tal vez debemos preguntarnos si las lideresas y líderes presentes tiene el discurso con el cual nos identificamos, con el cual nos impulsan a seguirlos y apoyarlos.

Tal vez es tiempo de detenernos a reflexionar si estamos profundizando sobre las ideas de nuestros políticos, si estamos siguiéndolos por su carisma o por su discurso, si encontramos congruencia en sus palabras con lo que pensamos y estamos de acuerdo con lo que proponen para llevarnos a ese destino cuando sean gobernantes. Hoy, tal vez sea el momento de detenernos a escuchar más al que piensa diferente a nosotros y tratar de entenderlo, para comprender sus motivaciones y entonces sí oponernos con razones o apoyarlo con toda determinación para que llegue al lugar que aspira, porque su victoria será nuestra victoria, pero no nos quedemos pasivamente viendo cómo se mueve el mundo político, seamos fríos o calientes, pero no tibios.

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