Redacción
Toluca, Edomex. 8 de octubre del 2026.- Un ex funcionario del gobierno de Michoacán, tres miembros de su familia y su escolta, fueron detenidos en un domicilio del fraccionamiento Providencia, en Metepec, tras ser identificados como presuntos responsables de extorsionar a diversas personas, haciendose pasar por ministros de la Corte, gobernadores y funcionarios de la presidencia de la república.
El detenido responde al nombre de Luis “N”, quien laboró en el gobierno de Michoacán entre 2012 y 2013, primero como tesorero general y luego como secretario de administración y finanzas, en el mandato de Fausto Vallejo.
Además de Luis “N” fue detenida su esposa Liliana y su hijos Luis Samuel y Aimee de Guadalupe, además de su escolta , Agustín Arturo “N”, a quienes están relacionados con investigaciones por suplantación de identidad de funcionarios de la Presidencia de la República, Suprema Corte de Justicia de la Nación y del Gobierno del Estado de México, entre otros, con el propósito de obtener beneficios económicos o laborales.
El ahora detenido Luis “N” cuenta con antecedentes penales por peculado, además de que fue inhabilitado en el estado de Michoacán, circunstancia que no le impidió materializar ilícitos en un elaborado entramado de fraude y extorsión en complicidad con su esposa e hijos, entre otros, para lo cual estableció su centro de operación en una residencia ubicada al interior del exclusivo fraccionamiento “La Providencia” en Metepec.
De acuerdo con la indagatoria de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, el modus operandi de este grupo criminal, se basaba en generar certeza y credibilidad ante sus víctimas –políticos, funcionarios públicos o empresarios–, al contactarlas a través de mensajes de texto o llamadas a sus números telefónicos personales, los cuales previamente habían obtenido a través de la intrincada red de relaciones personales construida a lo largo de los años como resultado de sus antecedentes en el servicio público.
Durante la interacción con sus víctimas obtenían información sensible como datos confidenciales personales, de las dependencias a su cargo o de otros funcionarios, así como relacionados con la operación política o económica, mismos que posteriormente utilizaban para suplantarlas y llevar a cabo sus actividades extorsivas.
Para acceder a la información y “generar confianza”, recurrentemente se hacían pasar por secretarios particulares de algún funcionario o actor político-económico de alto nivel, con el propósito de actualizar agendas o gestionar una comunicación con mensajes como “mi jefe quiere hacerle una llamada desde su celular, por favor, si me proporciona su número en unos minutos se comunica con usted por WhatsApp”.
En un segundo momento, las víctimas eran contactadas por el supuesto funcionario de alto nivel, quien les refería “tener instrucciones superiores para pedirles su apoyo”, el cual consistía en dinero para “la operación política o agilizar pagos”, “la incorporación laboral de alguna persona en sus estructuras administrativas” o incluso “recomendar la contratación de servicios con alguna persona física o moral”.
Durante la conversación utilizaban expresiones y lenguaje previamente estudiado que les facilitaba generar credibilidad, para ello, el número telefónico utilizado para contactar a las víctimas y su círculo cercano, contaba con imagen de perfil, ícono o registro de llamada, logotipos y nombres oficiales de gobiernos u organizaciones políticas.
Incluso, para robustecer el engaño utilizaban inteligencia artificial para imitar la voz de los actores políticos o económicos a quienes suplantaban y creaban conversaciones ficticias entre supuestos funcionarios, a través de mensajes de texto o voz en conversaciones que después eran compartidas a sus víctimas.
Como ejemplo de estas interacciones, se cuenta con una conversación del primer contacto de los investigados con representantes de una empresa dedicada al desarrollo de tecnologías para la emisión de documentos de identidad de alta seguridad, a la que pretendieron engañar con el ofrecimiento de un contrato a cambio de una importante cantidad de dinero:
“Hola buenos días soy…, asistente personal del Licenciado…, ¿me regala un minuto de su tiempo?
Buenos días señor … ¿es usted el señor …, de la empresa …?
Tengo registrado que querían contactar al Licenciado …, usted… y el señor …, ambos de la empresa …, ¿estamos bien, es correcto?
Ustedes son recomendados del Señor …, ¿es correcto?
Bueno dada esta comprobación de información le comento que el Licenciado …, le contactará desde su teléfono personal en unos momentos, ¿está usted de acuerdo?
Por último, proporcióneme dos teléfonos de contacto, el de usted y el de su oficina por favor.”
Toda vez que el investigado Luis “N”, se encuentra “boletinado” en el sistema bancario mexicano como consecuencia de su actividad delictiva previa, las exigencias económicas le debían ser entregadas en efectivo y cuando requería que el recurso se “bancarizara” utilizaba una moral dedicada a la arquitectura y construcción, propiedad de su hija Aimee “N”. Parte de esos recursos ilícitos fueron utilizados para adquirir propiedades en zonas de alta plusvalía y vehículos de alta gama.
Los actos de investigación acotaron su zona de operación a un inmueble dentro del fraccionamiento Providencia, donde a través de un cateo se localizaron equipos telefónicos que los detenidos intentaron ocultar durante la diligencia, así como múltiples tarjetas SIM de distintas compañías y vehículos de alta gama. Los indicios fueron asegurados por la Fiscalía del Estado de México.
Las indagatorias también establecieron que, para realizar las llamadas telefónicas y el envío de mensajes, utilizaron al menos 19 dispositivos móviles tipo iPhone, Samsung Galaxy y Motorola, entre otros; los cuales presentan registros de haber sido utilizados con las tarjetas SIM aseguradas y guardan correspondencia con los números reportados por algunas de las víctimas.
La Fiscalía mexiquense logró establecer en grado de probabilidad que tanto Luis “N”, así como Liliana “N”, Luis Samuel “N”, Aimee de Gudalupe “N” y Agustín Arturo “N”, participaron en estos actos extorsivos mediante la suplantación de identidad, por lo que fueron ingresados al penal de Santiaguito en Almoloya de Juárez, donde quedaron a disposición de un juez del Poder judicial del Estado de México, quien el pasado 6 de octubre los vinculó a proceso con medida cautelar de prisión preventiva justificada por el delito de extorsión.


