Toluca, Edomex; 30 de junio de 2026.- En Morena, lo han dejado muy claro, están en contra que entre familiares se hereden cargos públicos. De lo que no están en contra, según la más reciente confesión – aspiración de Higinio Martínez es de heredarse el poder político entre sí mismos. Para muestra dos botones: en 2003, Horacio Duarte le entregó la presidencia municipal a Higinio Martínez. Y trece años más tarde, Delfina Gómez le cedió la estafeta a Higinio Martínez. Esas componendas políticas están enraizadas en el régimen morenista. Y desde hoy trabajan para conservar el poder público en las elecciones de 2027 y 2029.
Eso explica, la pugna interna morenista de los últimos meses. Tanto Higinio Martínez como Horacio Duarte aspiran -anticipada y deliberadamente- con suceder a Delfina Gómez. Una triada que perteneció al mismo grupo político, pero que hoy representan a distintos grupos de interés. Sin embargo, en el camino hay más aspirantes y mucho tiempo por delante. En política nada es seguro. Y mucho menos en Morena, donde Claudia Sheinbaum ha dado señales de tomar el control del partido, incluida la designación de candidaturas para el 2027. Ahí, vendrá un primer laboratorio de cómo Sheinbaum ejerce su poder.
Por ahora, la principal preocupación morenista debería transitar en las elecciones de 2027. Particularmente cuando atraviesa un desgaste de poder acelerado en diversos municipios donde sus alcaldes o alcaldesas son un escándalo constante. Ahí están los casos de Juana Peñaloza en El Oro, de Nancy Nápoles en Tenancingo, de Juana Carrillo en Cuautitlán, de Rosa Yolanda Wong en Tecámac. La lista es más larga, pero hay un denominador común: ni desde el Palacio de Gobierno ni desde el Comité morenista se pone orden a los excesos y a los abusos de su clase gobernante. El costo político parece inevitable.
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En medio del expediente por la presunta venta de plazas en el gobierno mexiquense, salta a la luz el nombre de Anthony Vargas, quien tuvo conocimiento, pero no hizo nada para evitar el desfalco financiero. Sin embargo, no se deben perder de vista dos elementos: a través de sus redes sociales, ha cuestionado en más de una ocasión la toma de decisiones de la administración delfinista. Y por otra parte, no olvidar que su madre, Lucila Vargas forma parte de la estructura burocrática de la Secretaría de las Mujeres. A veces, da la impresión de que en el gabinete estatal se duerme con el enemigo en casa.
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En la víspera, llamó la atención que David Parra, exdirigente del Suteym y quien recientemente renunció a las filas priístas, sostuvo un encuentro con Reginaldo Sandoval. La reunión con el comisionado nacional del PT manda señales sobre sus vínculos políticos extendidos en otras estructuras partidistas. Además, se advierte, eso también busca resonar no sólo entre las fuerzas políticas, sino en el palacio municipal, donde despacha el morenista Isaac Montoya.
