El Manual de Maquiavelo 30-04-2026

Francisco Ledesma / El Secretario Incómodo

Cristóbal Castañeda Camarillo, hoy secretario de Seguridad en el Estado de México, fue secretario de Seguridad en Sinaloa, entidad bajo sospecha de la connivencia criminal. Trabajó en territorio de la entidad sinaloense, con dos gobernadores: el priísta Quirino Ordaz y el morenista Rubén Rocha Moya.

Militar de carrera, fue titular de la prevención del delito en dos coyunturas relevantes, el denominado Culiacanazo que derivó en la liberación de Ovidio Guzmán ocurrida en octubre de 2019; además de las elecciones plagadas de tensión política y social por la gubernatura sinaloense de junio de 2021.

Su relación política está vinculada personalmente con Luis Crescencio Sandoval, titular de la Sedena en el sexenio lopezobradorista; cuyo exmando militar tiene abierto un frente con Audomaro Martínez Zapata, oriundo de Tabasco.

Las causalidades políticas dimensionan que el paisaje de la seguridad en el Estado de México, a partir de la alternancia en la gubernatura de Delfina Gómez, han estado sujetas a ese encono personal entre Crescencio y Audomaro, lo que habría impactado la toma de decisiones en la seguridad mexiquense.

Audomaro habría influido, a través de Andy López Beltrán, en la designación de Andrés Andrade como secretario de Seguridad en septiembre de 2023. Andrade laboró bajo las órdenes de Audomaro en su paso por el Centro Nacional de Inteligencia (antes CISEN). Sin embargo, desde los primeros meses en Toluca, Andrade fue víctima del fuego amigo, y sin mayor resistencia fue el primer secretario sacrificado en los ajustes de un gabinete permisivo.

Ahí, llegó Cristóbal Castañeda, cargando en la maleta su antecedente por Sinaloa, donde ya había despachado la Seguridad Pública junto a Rubén Rocha, hoy acusado de tener vínculos con el narcotráfico y el cártel de “Los Chapitos”, organización criminal que tuvo el indulto en aquella histórica liberación de Ovidio Guzmán, cuyo gobernador se ha convertido en una moneda de cambio en el combate al trasiego de drogas hacia los Estados Unidos.

En el ecosistema político mexiquense hay un dato adicional que resalta. Las imputaciones hacia Rocha Moya, impactan en que hay evidencia de elecciones que tuvieron la intervención del crimen organizado; con candidatos obligados a renunciar, operadores electorales amenazados o sometidos. Y en esa ecuación, se debería llamar a declarar a los opositores de aquellos comicios, incluido el secretario de elecciones del PRI nacional, que además hacía las funciones de delegado especial del priísmo en Sinaloa: Carlos Iriarte Mercado.

Sin embargo, hoy Iriarte ya camina en la ruta morenista en su calidad de cónsul en Boston, radicado en Estados Unidos, cuyo gobierno es el responsable de lanzar las acusaciones penales contra Rubén Rocha.

Tras esa elección, donde Carlos Iriarte lo perdió absolutamente todo, vino su renuncia a la dirigencia nacional priísta. Sin embargo, tuvo la habilidad suficiente para convertirse en diputado plurinominal por el oficio político de José Murat, exgobernador de Oaxaca que presidía entonces la Fundación Colosio.

De tal forma que, tanto Cristóbal Castañeda como Carlos Iriarte tendrían mucho que decir y aportar, al expediente más trascendente de los años más recientes sobre la vinculación de gobiernos subnacionales con el crimen organizado.

La justicia estadounidense hoy parece muy caprichosa. Porque a partir de declaraciones inducidas por testigos protegidos se pudo encarcelar al exsecretario de Seguridad, Genaro García Luna; esas mismas imputaciones alcanzaron al exsecretario de la Defensa Nacional de Peña Nieto, Salvador Cienfuegos, exonerado por el gobierno de López Obrador; y que a la vuelta de la página ha alcanzado al gobernador morenista, Rubén Rocha Moya.

Hágase la ley en los bueyes de mi compadre, han manifestado las voces más defensoras del oficialismo.

La tenebra

Al comenzar el año, trascendió con fuerza un relevo en la titularidad de la Secretaría de Seguridad del Estado de México. Algo repentino frenó la renuncia. Hoy, en las oficinas del C5 en Boulevard Aeropuerto, hay un nuevo sobresalto.