Toluca, Edomex; 13 de abril de 2026.- Cada semana que transcurre, el PRI borra más y más de entre sus militantes, a diversos liderazgos municipales o regionales. Apenas el viernes por la mañana, Abuzeid Lozano -exalcalde de Ixtlahuaca- anunció su adhesión al PVEM. Ese mismo día, por la tarde, el presidente municipal de Lerma, Miguel Ángel Ramírez Ponce, formalizó su renuncia a la militancia priísta. No sólo se trata de pragmatismo electoral de quienes se van. Hay también falta de oficio político de quienes se quedan, para evitar la sensación de que el tricolor se desmorona desde la estructura interna.
En el caso de Ramírez Ponce no es un tema menor. El municipio de Lerma ha resistido a las victorias morenistas de los últimos nueve años. Por la misma razón, hay demasiada expectativa sobre el futuro político de quien alguna vez fue suplente de Alfredo Del Mazo en San Lázaro. Ahí, donde prevalece también, la ascendencia política de Erick Sevilla, exdirigente estatal priísta.
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Las intrigas palaciegas se han extendido al ámbito regional. Ahí donde se definirá la disputa por las candidaturas del año entrante. El viernes pasado, durante una cabalgata desarrollada en Tenancingo, se encontraron Nancy Nápoles y Jesús Acosta. La alcaldesa y el director de gobierno estatal cruzaron acusaciones sobre su falta de gestión o la ausencia de una acción de gobierno a favor de los tenancinguenses. La primera sueña con la reelección; el segundo con desplazarla y hacerse de la postulación por la alcaldía. Nancy apuesta a su cercanía con Higinio Martínez; Acosta a ser ungido desde la SGG.
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No es un caso exclusivo. En Tecámac, aunque las tensiones políticas se han apaciguado; prevalece una pugna interna entre la alcaldesa Rosa Yolanda Wong con la senadora Mariela Gutiérrez y el diputado local Saúl Hernández Cruz. La primera aspira también a la elección consecutiva arropada desde Palacio de Gobierno. Mientras que el legislador busca ser postulado a alcalde cobijado por los senadores de su partido. A pesar de ser morenistas; la postura política de ambos bandos, no deja lugar a dudas respecto de su división.
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El último reducto de ascendencia política que le quedaba a Ana Lilia Herrera ha llegado a su fin. Desde el 29 de enero de 2020, rindió protesta como presidenta del colectivo 50 más uno, capítulo Estado de México. Una organización social con elevados vínculos priístas y panistas. En septiembre del año pasado, logró que dicho colectivo se integrara a las sesiones del Observatorio de Participación Política de las Mujeres. Y cuando es especula sobre su futuro electoral, deberá entregar la estafeta del organismo a la morenista Mónica Álvarez Nemer. Según lo difundido, la legisladora federal asumirá el encargo el sábado 25 de abril.
