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Eruviel Ávila

Toluca, Edomex. 19 de diciembre de 2014.- El año que termina ha sido uno de los más aciagos para el ejercicio del poder político en manos de Eruviel Ávila Villegas. Entre febrero y marzo, el Estado de México estuvo sumido en la más honda crisis de criminalidad, ante una severa ola de ejecuciones en municipios como Ecatepec, Neza, Toluca y Cuautitlán Izcalli. El escenario desolador fue aprovechado por sus detractores para sugerir la dimisión de Eruviel como gobernador. Desde Los Pinos, la posibilidad del reemplazo fue una alternativa de solución. Al final, pudo más Eruviel y sus aliados políticos para sostenerse en el cargo.

El resultado para Eruviel a cambio de sostenerse, fue entregar posiciones clave a personajes que fueron enviados desde el centro. Luis Videgaray y Luis Miranda movieron sus piezas en el ajedrez para repartirse las carteras disponibles. En esa suerte, llegaron Damián Canales Mena a la otrora secretaría de seguridad ciudadana; Pepe Manzur a la secretaría de gobierno; Alejandro Gómez como procurador de justicia; Arturo Osornio como secretario de desarrollo social; y Carlos Iriarte ungido como dirigente estatal del PRI. Hasta ahora, aunque han cambiado los hombres, en nada ha cambiado el panorama derrotista, ni en el terreno de la seguridad ni en la proyección electoral del año entrante.

Eruviel Ávila ha cumplido ya su tercer año de gobierno. El 2015 será de amplias definiciones para trazar la ruta sucesoria de 2017. Las elecciones intermedias determinarán en gran medida su músculo político y eventualmente el ascenso al poder de su círculo cercano. En la mira de Eruviel está empoderarse de la legislatura mexiquense por el resto de su mandato. Está claro que la toma de decisiones sobre los candidatos a diputados federales y de los municipios más importantes vendrá desde el centro. Ávila no pondrá ni tendrá resistencias frente al peñismo.

Resulta fundamental que Eruviel retome su agenda de gobierno. En los últimos años, Ávila sólo secunda la agenda, el discurso y el proyecto de gobierno presidencial. Parece carente de estrategia, de programa y de objetivos personales. Si Ávila piensa en convertirse en un aspirante presidencial o darle continuidad a su carrera política, llegó el momento de tomar con desenfreno su toma de decisiones. Entender que asumir su papel de gobernador no implica oponerse a su “amigo” el presidente. Para lograr la candidatura priísta a la gubernatura, Eruviel se indisciplinó, pero ahora actúa atado a circunstancias que le impiden crecer.

 

 

Esta columna volverá a publicarse el próximo 5 de Enero. 

 

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