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OFF THE RÉCORD

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Después de los priístas, en el gobierno de Enrique Peña Nieto los más felices son… los panistas. En medio de la catástrofe electoral que padeció Josefina Vázquez Mota en julio pasado, militantes del blanquiazul ya encontraron acomodo inmediato en el peñanietismo. Hay muchas señales de pluralidad política, sorpresas inmensas, que con el paso del tiempo podrían no ser bien vistas por los sectores más duros del partido.

Lía Limón, fue diputada local en el Distrito Federal por el PAN. Aspirante a jefa delegacional en la Miguel Hidalgo. Renunció al panismo en plena campaña presidencial y desde entonces se adhirió al proselitismo de Enrique Peña. La ex panista ya fue premiada, al ser designada como subsecretaria de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos dentro de la Secretaría de Gobernación que encabeza el hidalguense Osorio Chong.

Ricardo García Cervantes es uno de los panistas más prominentes. Tras la derrota electoral de julio, el todavía senador se dijo muy decepcionado del panismo, y sus abusos en el poder. Peña Nieto ya lo rescató, y lo designó desde ayer subprocurador de Derechos Humanos.

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Mucha sorpresa causó la renuncia de Ernesto Nemer Álvarez a la secretaría General de Gobierno, pero más asombro provocó el ascenso de Efrén Rojas Dávila al segundo puesto en importancia en la gubernatura. Ya muchos daban por hecho que Eruviel pondría a uno de los suyos en tan importante cargo, incluido el infaltable Raymundo Martínez Carbajal –secretario de Educación- que se promovió con fuerza para sustituir a Nemer.

Efrés Rojas –es el brazo ejecutor de Nemer-. Ex rector de la UAEM en los tiempos de Emilio Chuayffet, lo hace parte de ese grupo político. Se trata del equilibrio de grupos políticos que tiene el estado entre ex gobernadores. Cuando Nemer dejó la secretaría de Desarrollo Social, en tiempos de Enrique Peña, le sustituyó como ahora Efrén Rojas. La fórmula ahora se repite, y con ello, Eruviel tendrá un enclave en su margen de maniobra.

Hay quien insiste que detrás de la renovación del PRI nacional, con el posible ascenso de César Camacho –o bien de Ricardo Aguilar que presiona con fuerza-; se prevé también un cambio de dirigencia en el Estado de México. Los resultados electorales obtenidos en julio pasado no fueron del agrado de Peña Nieto. Por lo tanto, Raúl Domínguez Rex podría tener los días contados. El cambio es un secreto a voces en el priísmo mexiquense.

 

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