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OFF THE RÉCORD

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Enrique Peña se reencontró con la maestra Elba Esther Gordillo por interpósita persona. Al reunirse con la dirigencia de Nueva Alianza, incluida Mónica Arriola, parece que el gobierno electo ha sellado la coalición necesaria para avanzar en San Lázaro, donde los 10 diputados –traducidos en votos- que tiene el partido del magisterio son prioritarios para cualquier intento de modificación legislativa. En gran medida, ahí está la gobernabilidad de su mandato.

Una gran interlocutora del peñismo con Gordillo, es ni más ni menos, que la coordinadora legislativa de San Lázaro, Lucila Garfias. La profesora mexiquense tiene por delante las condiciones de ser una interlocutora directa con el Presidente electo. Ni siquiera se deberá pensar en la capacidad negociadora de Beltrones, para que Nueva Alianza pueda encontrar diálogo con el peñismo. El poder del magisterio se comenzará dejar sentir para los próximos seis años.

Nueva Alianza se la jugó en solitario para la elección presidencial. En su cálculo, apostó a tener una sólida base para garantizar su registro como partido político. Pero ante todo, tener una fracción legislativa “bisagra” que negociará con el mejor postor. Ya sea para avalar las reformas impulsadas por Peña Nieto, o bien, ejercer su voto opositor con PAN y PRD. El número de diputados le salió inmejorable, pues son fiel de la balanza parlamentaria.

Otro enorme vínculo entre Enrique Peña con Gordillo es Humberto Moreira. El ex gobernador de Coahuila es uno de los discípulos más conspicuos y avezados de la maestra. Aunque alejado de la vida pública podría retomar su influencia política. Por canales de comunicación Peña no tiene de qué preocuparse. El encuentro entre Enrique y Nueva Alianza sólo formalizó su buen trato y excelente relación con la lideresa del SNTE.

La serie de escándalos en que se ha metido Humberto Moreira, ya sea por la enorme deuda de Coahuila, el asesinato de su hijo y ahora las acusaciones hechas a mineros de estar coludidos con el narco, no puede separarse de su otrora estrecha relación con el hoy presidente electo Enrique Peña Nieto. Fue Peña quien cobijo a Moreira para convertirlo en presidente nacional del PRI, y fue Moreira quien le abrió el paso libre para afianzar su candidatura presidencial.

Hoy las condiciones tienen relegado a Moreira. La sospecha de un endeudamiento indebido exilió a Humberto de la presidencia priísta, pero la desgracia personal lo tiene de nuevo en escena. Parece que PAN y PRD ya olvidaron que Moreira y Peña nacieron en política hace menos de siete años, y que debe fijarse postura entre su vinculación vigente. Resalta el nombre de Carolina Viggiano, esposa de Rubén Moreira –actual gobernador de Coahuila-, quien es integrante del equipo de transición.

 

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