Vida Pública / Arturo Huicochea
En lo que va del año, el gobierno municipal de Toluca ha anunciado una serie de medidas con la intención de mejorar la seguridad pública. Destacan algunas innovaciones tecnológicas: la instalación de botones de auxilio, la ampliación del sistema de videovigilancia urbana, la incorporación de cámaras en patrullas y dispositivos corporales para policías, así como el reforzamiento del patrullaje y equipamiento operativo. Son acciones valiosas; implican decisión, inversión y presencia… pero van a fracasar.
Fracasarán porque están diseñadas para reaccionar al delito, no para evitarlo, castigarlo, ni para evitar que se repita.
Ese es el punto crítico. Un botón de pánico “sirve” cuando la persona ya está en peligro. Las cámaras registran lo que ya ocurrió. Las patrullas quizá lleguen más rápido, pero después de lo sucedido. Las detenciones podrán hacerse en flagrancia, pero tardíamente para la víctima. Todo parece mejorar la respuesta, pero nada garantiza que los delitos disminuyan.
Salta a la vista que dichas medidas están pensadas en detener delincuentes… no anticiparse a los delitos, y tampoco en sancionar culpables, ni impedir su repetición.
Para verdaderamente mejorar, Toluca –y todos los municipios- necesita implementar una Estrategia Integral de Mejoramiento de la Seguridad Pública que tiene cinco componentes.
- Medir para actuar con precisión. La mayoría de los delitos no se denuncian, por ello es indispensable realizar encuestas periódicas de victimización y análisis por sector, cuadrante y colonia, para definir los objetivos de la policía municipal: principales delitos a abatir, delincuentes a investigar y detener, plazos para mejoría, puntos de la geografía a enfriar.
- Investigar antes de detener. Aquí está la diferencia principal. Si la policía sólo actúa en flagrancia, el efecto es temporal. Pero si, en colaboración con la Fiscalía General de Justicia (FGJ), desarrolla capacidades de investigación —seguimiento de objetivos, análisis de redes, integración de casos—, puede romper ciclos delictivos. Eso sí cambia la realidad.
- Integrar una unidad de investigación de crímenes, o cuerpo de detectives, al interior de la policía municipal. Y convenir con la FGJ los términos de la colaboración en la investigación, con los instrumentos jurídicos idóneos.
- Blindar jurídicamente las investigaciones que realice la policía municipal, antes de solicitar al Ministerio Público que libere las órdenes de aprehensión y, cuando esto suceda, realizar las detenciones en la mayoría de los casos sin violencia y respetando los derechos humanos de todos, de suerte que se cancele la “puerta giratoria”, evitando que las personas queden libres, antes de ir a juicio.
- Atender y resolver todos los conflictos domésticos y vecinales en etapa temprana, para evitar que escalen en violencia y se conviertan en delitos, usando intensivamente la justicia cívica, para lo cual se requiere una importante, pero sencilla, reforma reglamentaria municipal. Eso sería prevención eficaz y de bajo costo.
Está claro: la tecnología no traerá seguridad; pero la tecnología organizada con estrategia integral, sí.
Toluca ha abierto la ventana de oportunidad. El ayuntamiento municipal ya tomó decisiones y está realizando adquisiciones. Lo que sigue es ordenar todo con estrategia.
No hay que corregir, nomás hay que completar.
@ArturoHuicochea
